Salmo 22, 1-6

FOTO

 

- Necesitamos recrear a Dios en nuestra vida, purificar nuestra imagen de Él.
- Porque Dios es el Amigo siempre nuevo, siempre cercano, en quien podemos confiar.
- Se hace el encontradizo en los caminos, comparte nuestros sufrimientos, se sienta en nuestra mesa, reparte su pan para todos.
Adviento es camino de amistad entre los pueblos.

  

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuente tranquilas
y repara mis fuerzas.
 
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
 
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. 
 
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

 

-         Asómbrate ante la manera de mostrarse Dios.
-        Recorre despacio la forma llamativa de vivir que tiene Jesús: come con los pecadores y marginados de la sociedad, se deja tocar por mujeres de mala fama, se compadece de los que sufren, llama a Dios Abbá.
-        Apoya tu confianza en Jesús. Su misericordia te guía y acompaña en el camino. Aprende a descansar en él.

 

El pan se convierte en esperanza si lo compartimos.
La mesa es tiempo para soñar, si en ella hacemos sitio a los marginados.
“Somos saciados con el Pan del Cielo, somos abrevados con el Cáliz de la alegría”  (Hipólito de Roma).