NO ESTAMOS HUECAS POR DENTRO

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Vigilia de oración   (Castillo interior, 1)  

Ambientación  

Cuando sentimos a Dios ausente Teresa da testimonio de que nadie está más presente y más cercano que Dios. Sola la fe y el amor superan este sentimiento de vacío, desolación y de soledad. Solo su presencia, cura nuestro desasosiego y dispersión. Nuestra oración en la vigilia de Santa Teresa nos ayuda, como comunidad eclesial, a hacer presente a Dios, a no consentir esa exclusión social de Dios, Teresa de Jesús no nos dejes consentir que en nuestro mundo casi no se pueda nombrar a Dios, no queremos que su presencia se quede sin señalar, ni que la sepulten muchas otras presencias aparentes y falsas que ocupan nuestra atención, ni queremos dejar de recordarnos su viva presencia. Santa Madre teresa, ayúdanos esta noche a buscar el rostro de Jesús, el rostro de Dios.  

Canto: Tú estás aquí, Dios, Tú eres amor.  

Situación: Estamos deshabitados de nosotros mismos, se nos va la vida como en vacío. Solo llenos de nosotros mismos y de nuestra codicia. “Una gran mayoría de las situaciones de vacío son autogeneradas. El vacío no es un ente con vida propia. Aunque nos empeñemos en echarle la culpa de todo lo que nos sucede, es una consecuencia de nuestra manera de invertir y/o malgastar nuestro ser. Hay una serie de características y experiencias que en sí mismas nos acercan al vacío; pero hay otros aspectos que dependen de nosotros y que no podemos dejar de señalar.

a) Dejarnos llevar por una inercia alienante ¿Desde cuándo no dedicas tiempo a reflexionar sobre lo que te motiva y da sentido a tu vida? Cuando uno no sabe adónde quiere ir, acaba en cualquier parte. ¿Estás dónde quieres estar? ¿Sabes adónde quieres llegar?  

b) Estar desconectados de nosotros mismos Otra fuente importante de vacío es el olvido de nosotros mismos. A menudo sabemos más de la vida de otros que de la propia; nuestro cuerpo nos envía señales de nuestro desequilibrio interior, pero nosotros estamos con una sordera de actividades, relaciones, proyectos conectados más a nuestro mundo de carencias que a una decisión elegida desde un discernimiento de nuestras prioridades y sentidos existenciales. En este momento de tu vida, ¿quién eres tú?, ¿qué te motiva para vivir?, ¿cómo te sientes?, ¿qué es lo que te llena, te asusta o te deprime?, ¿qué es lo que te está estresando?

c) Agobiados por el tiempo, las prisas, el activismo Con frecuencia, más que gestionar el tiempo de nuestra vida, lo que hacemos es reducir ésta a una cuestión de tiempo. Convertimos el tiempo en el centro de nuestra existencia, quedando esclavizados por un activismo que ignora lo que es importante y que adolece de un exceso de apresuramiento. Cuando vaciamos la vida de significado, tendemos a llenarla de actividades. ¿En qué inviertes y/o malgastas tu energía? ¿Te mueves por lo urgente o consigues reservar parte de tu tiempo para lo importante? El uso eficaz del tiempo es cuestión de brújula, no de obsesionarse con el reloj.  

d) Desconfiar de nuestra valía y sentimiento de auto-eficacia Sentirnos queridos por Dios y competentes para amar y trabajar es uno de los mejores antídotos contra el vacío. Cuando desconfiamos de nosotros mismos y dudamos de si somos queribles, cuando creemos que nuestras habilidades para vivir son insuficientes, es fácil que nos encontremos ante situaciones que nos superan. Nos sentimos vacíos, solos y deshabitados. ¿Cómo está tu autoestima? ¿Te consideras con el valor suficiente para ser valorado y habitado por Dios, sin necesidad de agotarte en activismos estériles y en ser imprescindible? ¿Qué recursos echas de menos para dominar las situaciones que te producen vacío? ¿Sientes que puedes hacer algo con tu vida o te vives a merced de ella?  

e) Una percepción distorsionada de las situaciones Nuestro pensamiento tiene una gran relevancia en la génesis del vacío. Son muchos y muy variados los pensamientos que distorsionan la realidad. Por ejemplo, hay personas cuya fuente de vacío es su capacidad para exagerar todo cuanto ven y quedarse únicamente con lo negativo o con aquello que les supera; interpretan las cosas sin flexibilidad; hacen una catástrofe de todo cuanto les ocurre, y fácilmente generalizan un hecho, sacándolo del contexto y tomándolo como justificación para estar permanentemente vacías, frustradas y estresadas. Otras veces, debido al embotamiento que el estado emocional genera, en vez de analizar la situación y lo que puede hacerse con ella, la persona se queda dándole vueltas a su pensamiento, preocupándose de las cosas, pero no ocupándose de ellas. ¿Te recono¬ces en alguna de estas distorsiones? ¿Cuándo sabes que tu alma está deshabitada?" (ANA GARCÍA-MINA FREIRE, Sal Terrae, 2006, 358-360).  

Teresa también experimentó su vacío y su necesidad de Dios y de su presencia amiga y constante. Estar desconectados de Dios.  

“Pues así comencé, de pasatiempo en pasatiempo, de vanidad en vanidad, de ocasión en ocasión, a meterme tanto en muy grandes ocasiones y andar tan estragada mi alma en muchas vanidades, que ya yo tenía vergüenza de en tan particular amistad como es tratar de oración tornarme a llegar a Dios. Y ayudóme a esto que, como crecieron los pecados, comenzóme a faltar el gusto y regalo en las cosas de virtud. Veía yo muy claro, Señor mío, que me faltaba esto a mí por faltaros yo a Vos. Este fue el más terrible engaño que el demonio me podía hacer debajo de parecer humildad, que comencé a temer de tener oración, de verme tan perdida; y parecíame era mejor andar como los muchos, pues en ser ruin era de los peores, y rezar lo que estaba obligada y vocalmente, que no tener oración mental y tanto trato con Dios la que merecía estar con los demonios, y que engañaba a la gente, porque en lo exterior tenía buenas apariencias” Vida 7, 1.  

“Ya después que yo andaba tan destraída y sin tener oración, como veía pensaba que era la que solía, no lo pude sufrir sin desengañarle; porque estuve un año y más sin tener oración, pareciéndome más humildad. Y ésta, como después diré, fue la mayor tentación que tuve, que por ella me iba a acabar de perder; que con la oración un día ofendía a Dios, y tornaba otros a recogerme y apartarme más de la ocasión" Vida 7, 11.  

“Pasaba una vida trabajosísima, porque en la oración entendía más mis faltas. Por una parte me llamaba Dios; por otra, yo seguía al mundo. Dábanme gran contento todas las cosas de Dios; teníanme atada las del mundo. Parece que quería concertar estos dos contrarios ­tan enemigo uno de otro­ como es vida espiritual y contentos y gustos y pasatiempos sensuales. En la oración pasaba gran trabajo, porque no andaba el espíritu señor sino esclavo; y así no me podía encerrar dentro de mí (que era todo el modo de proceder que llevaba en la oración) sin encerrar conmigo mil vanidades" Vida 7, 17.  

"Pasé este mar tempestuoso casi veinte años, con estas caídas y con levantarme y mal ­pues tornaba a caer­ y en vida tan baja de perfección, que ningún caso casi hacía de pecados veniales, y los mortales, aunque los temía, no como había de ser, pues no me apartaba de los peligros. Sé decir que es una de las vidas penosas que me parece se puede imaginar; porque ni yo gozaba de Dios ni traía contento en el mundo. Cuando estaba en los contentos del mundo, en acordarme lo que debía a Dios era con pena; cuando estaba con Dios, las aficiones del mundo me desasosegaban. Ello es una guerra tan penosa, que no sé cómo un mes la pude sufrir, cuánto más tantos años" Vida 8, 2.  

“Pues ya andaba mi alma cansada y, aunque quería, no le dejaban descansar las ruines costumbres que tenía” Vida 9, 1.

Dios nos acompaña Sacramento: Exposición del SantísimoPlenitud de su presencia que cura nuestro vacío y llena nuestra soledad.

Canto: Salmo 41  

R./ Como busca la cierva corrientes de agua
Así mi alma te busca a ti, Dios mío.
(F. Palazón)

R./ Mi alma tiene sed de Dios del Dios vivo:
¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
 

Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?  

Las lágrimas son mi pan noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»  

Recuerdo otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.  

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».  

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.
Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas me han arrollado.  

De día el Señor me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.
Roca mía, ¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»  

Se me rompen los huesos por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?»
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?  

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».  

Palabra de Dios

“Hace tanto que estoy con vosotros ¿y no me conoces?” Jn 14, 9.

“Mirad que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Mt 28, 20.   

“Vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en la gloria”. Col. 3, 3   “No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas, si no os lo habría dicho y me voy a prepararos sitio .., para que donde estoy yo estéis también vosotros”. Jn 14, 1-2   “Mira que estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos”. Ap. 3,20.  

Palabra de Teresa  

Dios Presente en la creación:                

Aprovechábame a mí también ver campo o agua, flores. En estas cosas hallaba yo memoria del Criador, digo que me despertaban y recogían y servían de libro. Vida 9, 5  

Yo sé de una persona que no había llegado a su noticia que estaba Dios en todas las cosas por presencia y potencia y esencia, y de una merced que le hizo Dios de esta suerte lo vino a creer de manera, que aunque un medioletrado de los que tengo dichos a quien preguntó cómo estaba Dios en nosotros (él lo sabía tan poco como ella antes que Dios se lo diese a entender) le dijo que no estaba más de por gracia, ella tenía ya tan fija la verdad, que no le creyó y preguntólo a otros que le dijeron la verdad, con que se consoló mucho. M V, 1,10.  

“Procuraba lo más que podía traer a Jesucristo, nuestro bien y Señor, dentro de mí presente, y ésta era mi manera de oración. Si pensaba en algún paso, le representaba en lo interior” V 4, 7.  

Dios presente en el alma  

“Sabemos que siempre nos entiende Dios y está con nosotros. En esto no hay que dudar que es así, mas quiere este Emperador y Señor nuestro que entendamos aquí que nos entiende, y lo que hace su presencia, y que quiere particularmente comenzar a obrar en el alma” V 14, 6  

“Estando una vez en oración, se me representó muy en breve cómo se ven en Dios todas las cosas y cómo las tiene todas en Sí. Saber escribir esto, yo no lo sé, mas quedó muy imprimido en mi alma, y es una de las grandes mercedes que el Señor me ha hecho” V 40, 9  

“Estaba una vez recogida con esta compañía que traigo siempre en el alma y parecióme estar Dios de manera en ella, que me acordé de cuando San Pedro dijo: «Tú eres Cristo, hijo de Dios vivo»; porque así estaba Dios vivo en mi alma.” R. 54.

 En la eucaristía  

“Harta misericordia nos hace a todos, que quiere Su Majestad entendamos que es Él, el que está en el Santísimo Sacramento. Mas que le vean descubiertamente y comunicar sus grandezas y dar de sus tesoros, no quiere sino a los que entiende que mucho le desean, porque éstos son sus verdaderos amigos” C 34, 13.  

“No hay para qué le ir a buscar en otra parte más lejos; sino que está con nosotros el buen Jesús, lleguémonos pues a El. Si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje” C 34, 8.  

Silencio. Música de fondo  

Compartir la oración en forma de súplicas, acción de gracias o alabanza y bendición.    

Oración final:   Todos oramos con Teresa:  

¡Bendito seáis por siempre, Señor,
que aunque os dejaba yo a Vos,
no me dejasteis Vos a mí tan del todo,
que no me tornase a levantar,
con darme Vos siempre la mano;
y muchas veces, Señor, no la quería,
ni quería entender cómo muchas veces
me llamabais de nuevo.        
 

¡Bendito seáis vos, Señor,
que tanto me habéis sufrido!
 
¡Bendito seáis por siempre
que aunque os dejaba yo a vos,
no me dejasteis vos a mí!
 

Alabo la misericordia de Dios,
que era solo él quien me daba la mano.  
¡Sea bendito por siempre jamás! Amén.  

Compromisos teresianos para volver a la vida y llenarla de sentido y de presencias valiosas.    

Andar en verdad  

Andar alegres, sirviendo en lo que nos mandan, andar con alegría y libertad que el reino del cielo es sosiego y gloria en sí mismo y u n alegrarse de que alegren todos.   

Solas con él solo.        

Sabernos condoler de los trabajos de los otros por pequeños que sean. Procurar holgaros con las hermanas cuando tienen alegría, aunque no sea a vuestro gusto.  

No estamos ni a dos pasos de la fuente de agua viva … quien la bebiere no tendrá sed  

Los ojos en vuestro esposo.  

Cuanto más santas, más conversables con sus hermanas.   

Más información en la web:
- ¡SEÑOR, DAME DE ESA AGUA!
- TERESA DE JESÚS, MUJER DE ESPERANZA
- YO SOY EL AGUA VIVA