1ª SEMANA DE ADVIENTO

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EL EVANGELIO DE ADVIENTO

 

Lunes, 2 de diciembre 

“Voy yo a curarlo” (Mt 8,7)  

La salvación que ofrece Jesús es universal, no reconoce fronteras entre personas o pueblos. Es admirable la fe, tan atrevida y confiada, de un hombre pagano y los gestos humildes en que se concreta.  

¡Ven a mi casa, Señor, ven y sáname con tu amor! Dime una palabra tuya y mi soledad sentirá tu compañía, vencerás mis miedos, levantarás mi esperanza. ¡Gracias!

Martes, 3 de diciembre

“Te doy gracias, Padre” (Lc 10,21)  

Jesús lleno del gozo del Espíritu Santo ora al Padre dándole gracias porque manifiesta el reino a los pobres y humildes, a la gente sencilla. Los pequeños han descubierto lo esencial. Jesús lo ve y se llena de alegría por ello.  ¿Cómo cultivo la atención amorosa? ¿Me brota el agradecimiento?  

Dame, Señor, un corazón de niño, capaz de abandonarme en las Manos del Padre, como Tú. Que busque más servir, que ser servido.

Miércoles, 4 de diciembre  

“Siento compasión de la gente” (Mt 15,32)  

Jesús camina con los ojos abiertos. Su corazón se estremece ante lo que ve. Adviento es una historia de compasión y de ternura. Abre tus ojos y mira los dolores de la humanidad. ¿Cultivo hacia los otros la mirada respetuosa y llena de compasión, que sana, libera y alienta?  

Acerco a tu corazón, Dios mío, los rostros y nombres de tantas personas heridas en el camino de la vida.  

Jueves, 5 de diciembre  

“No se hundió, porque estaba cimentada sobre roca” (Mt 7,25)  

Con Jesús no nos hunden las dificultades. La fe se afirma en alguien que tiene seguridad, estabilidad y protección. Jesús es nuestra roca, nuestra salvación. Cuando experimento las dificultades de la vida y de la misión, ¿sé de quién me he fiado?  

De la unión contigo, Jesús, me viene la fortaleza; de la puesta en práctica de las bienaventuranzas, me brota la alegría.

Viernes, 6 de diciembre  

“Hablaron de él por toda la comarca” (Mt 9,31)  

Jesús da vista a los ciegos y éstos hablan de Él, no pueden callar. Al anunciar a Jesús, ¿muestro la belleza de Alguien que ha colmado mi vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo?  Que tú fe en Jesús, sea cada día, la lámpara que alumbre toda duda. 

Tu luz disipa mis temores. Confío en ti, Señor, pase lo que pase en mi vida. Tú eres la luz de mis ojos y la dicha de mi corazón.

Sábado, 7 de diciembre  

“Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,38)  

Hay millones de personas que están en una situación desesperada. Los más pobres necesitan personas que les den la mano y el ánimo. Hazte cargo de las personas que Dios ha puesto en tu vida. Cuídalas. No consideres perdido el tiempo que estés con ellas.  

Mándanos, Señor, trabajadores con ternura, personas gozosas, hombres y mujeres con compasión. 

 

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado 

Documentación: 1ª SEMANA DE ADVIENTO