DOMINGO II DE ADVIENTO Mc 1, 1-8

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

1. INVOCA AL ESPÍRITU

 Nos abrimos a la acción del Espíritu que nos manifiesta el tesoro de la Palabra. Le invocamos:
Veni Sancte Spiritus.
Concédenos escuchar la Palabra de vida con el corazón abierto y con nuestro ser entero orientado a Ti.
Que la única gran noticia, que es Jesús, sea luz para nuestro caminar, fortaleza en la lucha diaria, nuestro gozo en el día a día. Amén.

 Motivación  

“Respirar, pensar, luchar, amar: los verbos de la oración. La oración no es simple emoción, ha de abrazar razón y voluntad, reflexión y pasión, verdad y acción. No es solo un Dios "del" cual se habla, sino "al cual" hablamos en un diálogo donde las miradas se cruzan” (Cardenal Gianfranco Ravasi).

2. LECTURA: Qué dice el texto de Marcos 13,33-37  

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos’”. Se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Título y enunciado del evangelio de Marcos.

Marcos va a lo esencial: La buena noticia (EVANGELIO, noticia nunca oída antes) es Jesucristo, Hijo de Dios, fundamento y protagonista de la narración, el que viene a colmar la esperanza del pueblo.

Dos títulos: Cristo e Hijo de Dios, para que todos (judíos y gentiles) puedan apreciar la autoridad de Jesús. No hay genealogía. El título Hijo de Dios está al principio y al final del evangelio (Mc1,1 y Mc 15,39). En medio, Marcos irá desvelando quién es Jesús.

A pesar de que Marcos habla del Cristo sufriente, no estamos ante un libro sombrío. Narra BUENAS NOTICIAS. Todo lo de Jesús es alegría. El Génesis (comienzo de la creación) culmina con este comienzo del Evangelio: culminación de la creativa relación de Dios con el mundo.

Tres citas de la Escritura (Éxodo 23,20, Malaquías 3,1, e Isaías 40,2) sirven para unir a Jesús con el plan de salvación desplegado por Dios. Los tres hablan del camino y aluden a la esperanza de la gente. Las primeras palabras, que se dicen en el evangelio, las pronuncia Dios.

Introducción al ministerio de Juan en el desierto.

Ioannes: ‘la gracia o la misericordia de Dios’, prepara el camino, no es el camino. Lo más acertado: presentarlo como una voz.

Desierto: región que está entre Jerusalén y el valle del Jordán. Fuera de los lugares oficiales. ¿Por qué al desierto? Opción de radicalidad, recordando a Elías. En el desierto fue probado el pueblo y allí se rebeló. En el desierto Dios los salvó una y otra vez.

Predica (kerusson’, que significa ‘anunciar como un heraldo (‘kerux’) el arrepentimiento (Metanoia: cambio de mentalidad). Para ello bautiza. El verdadero perdón de los pecados lo trae Jesús.

Resumen de la respuesta de la gente.

Trescientos años sin profetas. La gente de Judea, de Jerusalén, acude en masa. Salen a escuchar al profeta. Tienen ganas de profecía. Aun experimentando la ausencia y la privación del desierto, quieren retornar a lo esencial.      

Descripción de la persona de Juan: su atuendo y alimento.

“Vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura”, Juan se identifica con Elías. Una vestimenta pobre, fuera del lujo. La Torá coloca a los saltamontes como alimento permisible, secos o hervidos en agua salada. La miel silvestre se hallaba entre las rocas, o en algunos árboles del desierto. Todo apunta a sencillez y pobreza.

El contenido de la proclamación del Mesías. Juan huye de todo afán de protagonismo. Se declara indigno de desatar las sandalias (trabajo propio de los esclavos) del Otro. Quien viene es muy grande. El pueblo se agolpaba para escuchar a Juan, pero Juan re-dirige el foco de atención a quien está por venir, el más grande. Marcos hace saber que Juan no era el Mesías, sino su precursor. Después de siglos, de una historia sin espíritu, Juan promete que Jesús bautizará con el Espíritu Santo. No se trata de expresiones emocionales, sino de una verdadera convivencia, diaria, con el Espíritu Santo.

3. MEDITACIÓN: ¿Qué nos dice el texto?

  • Permite que lo leído baje hasta el corazón y encuentre en él un centro de acogida donde pueda resonar con todas las vibraciones posibles. Es Dios mismo quien te atrae y te habla al corazón. Se trata de una “rumia” -ruminatio- que va haciendo que la Palabra vaya calando dentro, hasta quedar del todo hecha carne propia. Déjate seducir por la Palabra. Sigue sus hondos impulsos. Quédate con alguna palabra o frase que te haya llegado al corazón.
  • ¿Qué te atrae de este evangelio?
  • ¿Quién te ha indicado el camino hacia Jesús?
  • ¿Has sido precursor/a de Jesús para alguien?
  • ¿Cómo prepara tu comunidad el camino para que Jesús se muestre hoy?
  • ¿Entiendes y vives el Evangelio como el gozo mayor de tu vida?
  • ¿Eres el “quinto Evangelio” para los que no conocen la Buena Noticia?  
  • En medio del bullicio de estos días previos a la Navidad, de anuncios, de músicas, ¿acoges el cuestionamiento de Juan el Bautista? ¿Te preparas? ¿Te paras para que Jesús sea el centro de tu vida?  

4. ORACIÓN: ¿Qué le digo a Dios?  

  • La oración es la respuesta a las sugerencias e inspiraciones de la Palabra. Orar es permitir que la Palabra, acogida en el corazón, se exprese con los sentimientos que ella misma suscita.
  • nos preparas los caminos que conducen hasta Jesús, el Camino total y definitivo que nos entrega tu Amor. TE DAMOS GRACIAS, PADRE.
  • Haz que nuestro bautismo nos traiga un nuevo fuego, que purifique nuestros pecados y nos haga hablar el único lenguaje que nuestro mundo puede entender: el del Amor. TE LO PEDIMOS, PADRE.
  • Que la Iglesia, nuestra comunidad, sea antorcha en este mundo frío por las tensiones, las guerras y las injusticias. Que nosotros, pequeña comunidad nacida de Jesús, seamos portadores de la buena y alegre noticia de tu amor y de tu salvación. TE LO PEDIMOS, PADRE.

5. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizas la palabra? 

  • Contempla a Jesús, que trae y ofrece la verdadera y total gran Noticia. Mira el amor hasta el extremo de Jesús, que viene hacia ti. Déjate amar, déjate abrazar y salvar en el hoy de tu vida.
  • Contémplate a ti mismo/a, que te abres al gozo de estar con Jesús.
  • Contempla a los hermanos y hermanas, que caminan contigo en el Adviento. Alégrate con ellos.

6.- ACCIÓN: ¿A qué me compromete este evangelio?

Todo encuentro con el Señor de la vida, presente en su Palabra, culmina en misión. La Palabra posee luz suficiente para iluminar nuestra vida, y fuerza para ser llevada a la práctica. En este evangelio se percibe una nueva esperanza, un sueño nuevo, un deseo de cambio.

Ayuda a otros a abrir los ojos a esta novedad. Comprométete con tu comunidad de fe en la búsqueda de esta utopía. Reconoce la presencia de Dios que libera y transforma obrando en lo cotidiano de la vida.

Pedro Tomás Navajas
CIPE

Documentación: F.7 DOMINGO II DE ADVIENTO Mc 1, 1-8