LA ATENCIÓN AMOROSA

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Descubre tu presencia, mira que la dolencia de amor, que no se cura, sino con la presencia y la figura.

1. Comenzamos escuchando una canción que han compuesto nuestros amigos: Paqui y José Manuel. Se titula Aquí y ahora. (CD La armadura luminosa)

Nos invitan a vivir este momento, aquí y ahora, en la presencia amorosa a Dios.

No tenemos más: aquí y ahora.
No tenemos más -aquí y ahora-,
que este instante en el que estás
presente, oh Dios. Aquí estás. Ahora.

2. Una carmelita nos comenta qué es para ella, cómo entiende, cómo vive la atención amorosa.

Pocas personas lo pueden hacer mejor que una mujer contemplativa. Hemos invitado a Lucía, del Carmelo de Antequera, a que lo comparta con nosotros. Esto es lo que nos ha enviado. Disfrutemos con ello.

3. A Ezequiel, le hemos pedido que comparta con nosotros un camino fundamental para Edith Stein: la empatía.

La empatía tiene mucho que ver con la atención amorosa.

Es prior de nuestra comunidad, estudioso y buen conocedor de los escritos de Edith Stein.  Gracias, Ezequiel. Escuchamos con gozo tu enseñanza.

4. A Maribel le pedimos que leyera los escritos de Fray Lorenzo de la Resurrección y que nos diera pistas para vivir en la presencia amorosa, en la atención amorosa a Dios.

Con mucho cariño nos ha dejado una grabación con las pistas que ha encontrado en el hermano carmelita fray Lorenzo para vivir en la presencia de Dios.

Cinco pistas para VIVIR LA PRESENCIA DE DIOS 

1ª AVIVAR NUESTRA FE. 2ª HACER TODO POR AMOR A DIOS 3ª NO TEMER 4ª CONFIANZA TOTAL 5ª VACIAR EL CORAZÓN DE TODO LO QUE NO SEA DIOS

5. Queremos hoy recordar agradecidamente a un hermano de nuestra provincia: Santiago Guerra, fallecido en agosto del año pasado en Segovia.

Buscador incansable de la Luz. Maestro de la palabra y de la pluma. Cercano a los pobres. Hermano entrañable.

El grupo editorial FONTE ha publicado un libro que recoge charlas que daba Santiago Guerra, en Salamanca, a los que participaban en su escuela de yoga. En él comenta textos del Principito.

Recogemos su comentario a un pequeño texto, muy conocido, que tiene que ver con lo que estamos tratando esta tarde.

Desde que te hice mi amigo,
eres único en el mundo.
 
Adiós, dijo el principito.
Adiós, dijo el zorro.
He aquí mi secreto, es muy simple:
No se ve bien sino con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos.

Cuando el amor o la amistad verdadera llaman a la puerta de una persona, la vida de esa persona cambia, o se transfigura. Cuando el amor o la amistad llenan un corazón, hasta las cosas más monótonas adquieren un aspecto totalmente distinto. El amor las transfigura, por pequeñas y habituales y repetidas que sean.

Un autor decía: ‘Cuando se ama verdaderamente a alguien ya no pueden verse las nubes en el cielo sin mandarle saludos a la persona amada, y no se puede escuchar el susurro del río sin oír en él la voz de la persona amada, y las flores del campo son alfombras debajo de sus pies’. Puede sonar muy poético, pero cuando el amor es profundo es verdad. Todo se convierte en una presencia, en un símbolo de la persona que se ama, y las personas se transfiguran.

MOMENTO DE ORACIÓN

  • Dios es nuevo en cada momento. Y cada momento, también este, es momento de Dios. Aprender esto nos ayuda a vivir interiormente como de fiesta.
Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto.
De lejos percibes mis pensamientos.
Todas mis sendas te son familiares.
Me estrechas detrás y delante.
Apoyas sobre mí tu palma.
¿Adónde me alejaré de tu aliento?
¿Adónde huiré de tu presencia? (Sal 139).
 
"En todas las cosas buscas al Amado; en todo cuanto piensas, luego piensas en el Amado; en cuanto hablas, luego hablas del Amado; cuando comes, cuando duermes, cuando velas, cuando haces cualquier cosa todo tu cuidado es en el Amado" (San Juan de la Cruz, 2N 19,2).
  • Presenta tu vida a Dios para que te acaricie. Tu Amado siempre está acariciándote. Nadie cura tus dolencias como la presencia del Amado..
  • Abre los ojos a Dios con atención amorosa. Cae en la cuenta de que Dios te habita; eso hará que tu vida se llene de gozosa gratuidad y te brote una nueva confianza en Dios.

Vete en paz hermano, hermana. Vete con la Bendición de Dios. En todas las cosas busca al Amado. Cada momento es momento de Dios. Regala paz a los que viven contigo. Buenas noches.