Domingo de la Santísima Trinidad

FOTO

LECTURA ORANTE DEL EVANGELIO: MATEO 28, 16-20

“En lo interior de su alma, en lo muy muy interior, en una cosa muy honda, que no sabe decir cómo es, porque no tiene letras, siente en sí esta divina compañía” (Santa Teresa).   

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

Invitados por Jesús, alentados por su pleno poder, entramos en el día del gran misterio de la Trinidad. Al descubrir que somos tan amados, al ver cómo el amor desciende a nuestra nada y la engrandece, al comprobar que la Trinidad se comunica con nosotros, quedamos asombrados y nos brota la adoración callada y el amor agradecido. “¡Oh gran Dios!, parece que tiembla una criatura tan miserable como yo de tratar en cosa tan ajena de lo que merezco entender” (Santa Teresa).     

Id y haced discípulos de todos los pueblos.

Tanta generosidad gratuita de la Trinidad, grabada en nuestras entrañas por el bautismo, hay que comunicarla a los demás. ¿Cómo puede estar oculto tanto amor? Los pueblos tienen derecho a oír esta historia de amor. Adoración y servicio misionero van de la mano. “Pareceros ha que, según esto, no andará en sí, sino tan embebida que no pueda entender en nada. Mucho más que antes, en todo lo que es servicio de Dios, y en faltando las ocupaciones, se queda con aquella agradable compañía” (Santa Teresa).

En el nombre del Padre.

El núcleo de nuestra fe es un Dios amor. Dios es nuestro Padre. Nos mira a todos con amor. Nos abraza empezando por los pequeños. Es un terreno firme que nunca engaña. Necesitamos recuperar esta audaz confianza para aprender a vivir con alegría y libertad. ¡Oh Señor mío! ¡Bendito seáis por siempre!

Y del Hijo.

¡Qué gran regalo del Padre! En Jesús sentimos a Dios humano, cercano, amigo. Nacido pobre entre los pobres, es el humilde Dios que abre caminos de comunión. Cercano a los pecadores, amigo de ellos, atento a los que sufren, profeta del misterio que hace vivir. Es el rostro humano a la Trinidad; lleva su fragancia por los caminos. “¡Oh buen Jesús! ¡Qué cosa es el amor que nos tenéis!” (Santa Teresa). 

Y del Espíritu Santo.

El Espíritu es nuestro mejor amigo, es lo mejor que llevamos dentro. Embellece el universo con sus dones. Ilumina el camino de la nueva humanidad con sus inspiraciones. Presente en lo escondido de nuestro corazón nos hace intuir el amor y nos invita a ponerlo por obra. El Espíritu nos lleva por caminos de verdad. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

La Trinidad es presencia inalterable y definitiva en el corazón. Se comunica con nosotros y deja pistas para creer y crear un mundo nuevo. Está con nosotros, llora con nosotros, danza con nosotros. ¡Es nuestro Dios, nuestro mejor amigo, la mejor noticia que puede oír la humanidad! No sabe más que amar. En el fondo de todo está su amor. Aquí se le comunican todas tres Personas, y la hablan” (Santa Teresa). 

Feliz fiesta. Con un recuerdo agradecido a los contemplativos/as  CIPE – mayo 2018  

Documentación: Domingo de la Santísima Trinidad Lectura orante del Evangelio: Mateo 28, 16-20