DOMINGO III DE ADVIENTO

FOTO

ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

MOTIVACIÓN

Gaudete (fiesta de la alegría) con la música de Juan Bautista, de Juan de la Cruz, de Jesús para danzar a ritmo de evangelio (buena noticia). Yendo hacia el descubrimiento de nuestro verdadero ser. Para vivir y actuar desde nuestro profundo centro, de donde fluya humanidad hacia los demás. “Porque Cristo es mío y todo para mí. Pues ¿qué pides y buscas alma mía? Tuyo es todo esto y todo es para ti. No te pongas en menos. Sal fuera y gloríate en tu gloria, escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón” (San Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor). “No me quitarás, Dios mío, lo que una vez me diste en tu único Hijo Jesucristo, en que me diste todo lo que quiero. Por eso me holgaré que no te tardarás si yo espero” (Dichos de luz y amor).  

INVOCAMOS AL ESPÍRITU

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!
(San Juan de la Cruz, Llama de amor).

1. A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA  

Contexto. Momento de silencio orante para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestras vidas. Escuchamos el mensaje de Juan el Bautista como preparación para oír la buena nueva de Jesús. Abiertos a descubrir la alegría propia de quienes saben que con Jesús sus vidas pueden cambiar, y este mundo puede ser distinto.

2. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Lucas 3,10-18

"En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué debemos hacer?» Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?» Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos soldados igualmente le preguntaban: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?» Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga». Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio".

3. FECUNDIDAD DE LA PALABRA

La gente preguntaba a Juan: ¿Qué tenemos que hacer? La gente, los publicanos, los soldados (considerados impuros) van a Juan con una pregunta (clave en el Adviento): ¿Qué tenemos que hacer? Se abren a la salvación, se disponen a acoger el amor de Dios. Cuando alguien se convierte, brota la alegría. Gaudete: “Alegraos conmigo porque he hallado a la oveja perdida”, Lc 15: parábolas de la misericordia). No hay mejor manera de esperar a Jesús que tratar bien al necesitado: practicar la caridad, la honestidad, la sobriedad. Adviento, salvación y alegría van de la mano.

El pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías. Estamos en tiempo de grandes expectativas mesiánicas, de gemidos profundos. Quien escucha hablar tan claro sobre las exigencias de Dios se pregunta quién es el que exige tanto: ¿Quién eres tú?

Yo os bautizo con agua. Viene el que puede más que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Juan explica su identidad con una imagen: la del esclavo (levirato). Cualquier voz que nos hable de Jesús no es todavía su voz. Ni cuanto nos dicen sus precursores se identifica con lo que nos dirá él. Pero oír a quien nos habla en su nombre alienta la esperanza de oírle a él un día: “Por eso me holgaré que no te tardarás si yo espero” (Oración de Alma enamorada).  

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Aquí está la clave de este evangelio. Adviento: descubrimiento de nuestra identidad, de lo que somos por gracia: “Sientes que te ama de veras… e igualándote consigo, te dice: Yo soy tuyo y para ti, y gusto de ser tal cual soy para ser tuyo y para darme a ti” Llama 3,6). “En este estado de vida siempre el alma anda interior y exteriormente como de fiesta, y trae con gran frecuencia en el paladar de su espíritu un júbilo de Dios grande, como un cantar nuevo, siempre nuevo, envuelto en alegría y amor en conocimiento de su feliz estado” (Llama 2,36). Aquí está la fuente de la alegría: “Una alegría que nadie os podrá quitar” (Jn 16,22). “¿Qué tales habremos de ser?” En su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga. Juan piensa que Dios vendrá con un fuego purificador. Jesús hablará de Dios como un fuego de misericordia.

Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio. El Adviento es un evangelio, es ejercitarnos para vivir lo que somos por gracia, es un descubrimiento de la belleza y dignidad que llevamos dentro. El evangelio se anuncia con un corazón enamorado. 

4. RESPUESTA A LA PALABRA

¿Siento el gemido de la conversión, del cambio de mentalidad y de estilo de vida? ¿En qué se concreta? ¿Descubro el Adviento como una noche? “¡Oh noche que guiaste! / ¡Oh noche amable más que el alborada! ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!”. ¿Cuál es tu experiencia de la alegría? ¿Una alegría de pocas horas? ¿De mercado? ¿De alquiler? ¿Frágil? ¿Damos, como comunidad, al mundo un espectáculo de tristeza o de alegría?

5. ORAR LA PALABRA

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche más amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada! 

6. CONTAR AL MUNDO LA NUEVA MANERA DE VIVIR

Testigos.

 Optar por amar. “Adonde no hay amor, pon amor y sacarás amor” (Carta de San Juan de la Cruz).

Pedro Tomás Navajas

Documentación: LECTIO DIVINA. DOMINGO III DE ADVIENTO: Lucas 3,10-18