III DOMINGO DE CUARESMA

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

MOTIVACIÓN

Con san José, el hombre de los sueños, no perdamos la capacidad de soñar con el futuro” (Papa Francisco).

Una llamada: “Y ¡cuántas, hermosura soberana: ‘Mañana le abriremos’, respondía, para lo mismo responder mañana!

“El nombre nuevo del éxodo y de la Pascua es la conversión” (R. Cantalamessa).

La escucha de la Palabra “es un ver el alma, por una manera secreta, quién es este Esposo que ha de tomar” (5Moradas 4,4).

INVOCAMOS AL ESPÍRITU

Espíritu Santo, introdúcenos en el mensaje que tienes para cada uno de nosotros en este día y enciende nuestros corazones en el fuego de tu amor para que permanezcamos firmes en la fe y eficaces en el bien obrar.

1. A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA  

Contexto. Este evangelio y los siguientes (higuera, hijo pródigo, mujer pecadora), nos dan informaciones solo presentes en Lucas. En ellos el rostro de la misericordia de Jesús aparece con claridad. La Iglesia los propone como camino educativo para despertar las conciencias dormidas y entrar en el misterio de la reconciliación. El Señor invita a renovar la vida volviendo a las aguas bautismales donde se muere al pecado y brota el hombre nuevo.

2. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Lucas 13, 1-9  

En aquel tiempo se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera». Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?” Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

3. FECUNDIDAD DE LA PALABRA

Se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos.

Noticias del día. Un acontecimiento, la terrible masacre de Pilatos a galileos exaltados, que pide explicación. Buscan el significado de un hecho. Qué hacer con la información. ¿Es un castigo de Dios? La respuesta de Jesús es nueva. Jesús lee el hecho de otra manera y saca conclusiones para la vida, interpela, acerca los hechos a la responsabilidad de los que preguntan. Jesús descubre dentro de los acontecimientos la voz de Dios. Todo lo que ocurre es signo. La vida da lecciones continuamente. En todo, el Dios de la vida está invitándonos constantemente a vivir. Las desgracias no son, como algunos piensan, signo de castigo divino para la gente pecadora. Son una advertencia para los que quedamos. Es muy difícil superar la idea de "un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos". Ninguna desgracia que nos pueda alcanzar, debemos atribuirla a un castigo de Diosa.

O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató.

Otro hecho, este traído por Jesús. Un desastre muy comentado en la ciudad, consecuencia trágica de un grupo que halló la muerte cuando se resguardaba debajo de la torre en una tormenta. Jesús se desmarca de la idea tradicional, que puede ser la nuestra: tranquilizar la conciencia con el castigo de los ‘culpables’. La injusticia es obra de todos. 

Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

La palabra que se usa para decir ‘conversión’ es ‘metanoia’: cambio de mente, distinta manera de pensar: ‘Si no cambiáis de mentalidad, si no veis la realidad desde otra perspectiva...’ Jesús enseña a descubrir las llamadas que vienen de los acontecimientos de la vida de cada día. Dios hace el 99.9 por ciento de nuestra salvación; pero falta un 0,1 por ciento que nos corresponde a nosotros. La conversión es una oportunidad para que no se nos olvide vivir.   

Y les dijo esta parábola: Uno tenía una higuera…

Frente a la higuera que se secó, Mt 21,18-22, Lucas ha preferido esta parábola de la paciencia. La parábola busca que la gente piense y descubra el proyecto de Dios. La higuera es símbolo del pueblo de Israel. La viña indica el cariño de Dios por su pueblo, también, a veces, la falta de correspondencia del pueblo al amor de Dios. Todo árbol que no da fruto es cortado. Número tres es símbolo de plenitud: “A Dios no le ha quedado nada por hacer por nosotros”.

Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante.

El viñador (Jesús) alarga el tiempo de la conversión, la recuperación del tiempo perdido: “Recuperad, Dios mío, el tiempo perdido con darme gracia en el presente y porvenir, para que parezca delante de Vos con vestiduras de bodas, pues si queréis podéis” (Santa Teresa, Ex 4,2). En este año añadido descubrimos la pista de la misericordia. Conversión y misericordia van al encuentro. Jesús, que se ha convertido en compañero, amigo y defensor de cada uno, intercede por nosotros. El viñador espera que la higuera dé fruto, espera nuestra respuesta. Jesús subraya la paciencia divina. Pero no vale dejar para mañana la conversión.

El encuentro con Dios es un riesgo y un acontecimiento salvador, que llama a una vida nueva. La llamada es apremiante, pues cada paso, cada decisión nos posiciona con respecto a Dios. Lo que está en juego es nuestro ser o no ser, nuestra dicha o nuestra desgracia. “Sea bendito por siempre, que tanto me esperó”. No nos cansemos de ser queridos. Solo su misericordia cambia la vida.  

4. RESPUESTA A LA PALABRA. MEDITACIÓN.

Para cultivar la semilla de la Palabra en la vida: ¿De dónde me vienen las llamadas a cambiar de vida? ¿Cuándo daré el paso de conversión que me hará libre? ¿Me da lo mismo convertirme o no? ¿Qué pasa si no lo hago? ¿Cuál es la principal motivación que el evangelio de hoy me da para que dé un paso de conversión? ¿Qué apoyo me ofrece Jesús? ¿De qué forma se expresa la misericordia de Dios en este pasaje? ¿Cómo la he experimentado en mi propia vida?

5. ORAR LA PALABRA

Video: La imagen de san José que tiene el Papa. Canto: Lo que agrada a Dios es la confianza ciega que tengo en su misericordia (Santa Teresita).

6. CONTAR AL MUNDO LA NUEVA MANERA DE VIVIR

Testigos.

Observa algunos acontecimientos del mundo de hoy y míralos como signo de los tiempos para ti. Déjate inspirar por este texto de Teresa de Jesús: “¡Oh grandeza de Dios!, y cuál sale una alma de aquí, de haber estado un poquito metida en la grandeza de Dios y tan junta con él” (5Moradas 2,7). Recuerdo agradecido del hermano Longinos Sedano Gallo, carmelita, un gran devoto de san José.

Pedro Tomás Navajas

Documentación: III DOMINGO DE CUARESMA: Lucas 13,1-9