Evangelio: Segunda Semana de Pascua

Lunes, 12 de abril

«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (Jn 3, 6).  

Nicodemo, un hombre importante de su tiempo, busca que Jesús encaje en sus esquemas. Pero lo busca de noche. Jesús cambia radicalmente el planteamiento de este buscador de sí mismo. El reino que Jesús trae requiere espacios nuevos, nuevo corazón. Aunque seas de aquí o de allá, ejercítate en ser una persona sin fronteras. Haz como los pájaros, que cruzan sin rubor toda verja y cantan su canción en todo paisaje.

Espíritu, Santo, alfarero de la nueva humanidad. Pongo mi barro en tus manos. Hazme de nuevo. 

Martes, 13 de abril    

“Damos testimonio de lo que hemos visto” (Jn 3,11).   

La comunidad cristiana es el grupo que mira a Jesús. Por encima de todas las voces y ruidos, escucha el sonido de su palabra de vida. Todos los bienes le vienen de mirar al que es la fuente de vida.      

Por estar en contacto con Jesús, sus amigos abren caminos de confianza en las noches de la humanidad.    

Miércoles, 14 de abril   

“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).

En Jesús se manifiesta el amor hasta el fin; sus obras a favor de cada ser humano muestran su unión con el Padre. La humanidad espera que surjan personas capaces de mirarlo todo y a todos como Dios mira. El mirar de Dios es amar. Cultiva hoy los gestos sencillos y la palabra amable y sincera. Es una forma sencilla de comunicar a tu alrededor los dones del Espíritu. 

Te dejo espacio y Tú transformas mi vida. Busco la verdad y Tú me llenas de luz. Se extiende el gozo de ver salir el sol.

 Jueves, 15 de abril 

“El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida” (Jn 3,34).  

La fe es un don. Se encarna en quien abre la puerta y acoge las sorpresas. Dios se nos da a lo grande. Jesús nos regala el Espíritu sin medida. En este derroche de gracia descubrimos lo que Dios quiere de nosotros. Intenta hoy compartir con alguien tu fe y alégrate por tan hermoso don.

Orar es saber que el agua del Espíritu vivifica y alienta toda semilla que     ponemos cada día en los surcos del mundo.

Viernes, 16 de abril    

“Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado” (Jn 6,11-12)  

Jesús inicia la fiesta del compartir. Un pequeño gesto hace llegar el amor del Padre a todos; comienza la vida del Espíritu. Siempre que se comparte aparece el milagro, se asoma la novedad de Dios en la tierra, se generan hombres y mujeres libres llamados también a compartir. Continúa hoy el gesto de Jesús: comparte tu vida con los demás. 

Te doy gracias y descubro que todo es gracia. Te doy gracias y descubro que todo es para todos. 

Sábado, 17 de abril

Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando… Pero él les dijo: Soy yo, no temáis” (Jn 6, 17. 20).  

Es de noche y Jesús se acerca. En toda noche, Jesús es presencia de paz. Con su presencia ilumina, por medio de su amor, las conciencias. Con qué fuerza resuenan en el corazón de la comunidad las palabras de Jesús: “No temáis”, “Soy yo”. Frente a todo abandono de los discípulos por temor, aparece la fidelidad de Jesús de estar siempre con sus amigos, porque su amor es fiel. 

Abrazo compasivo/a mis miedos y los pongo ante tu mirada, así poco a poco, brota la confianza escondida en el interior.

Documentación: EVANGELIO EN LA SEGUNDA  SEMANA DE PASCUA

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado

 

 

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