Daniel De Pablo Maroto
Carmelita Descalzo. “La Santa” – Ávila 

            La pregunta tiene una respuesta positiva a juzgar -creo- por la interpretación común de escritores y lectores de la vida de la Santa; y, en ocasiones, yo mismo he propuesto -de palabra y por escrito- como verdad histórica probada que la madre Teresa fue la “primera mujer” reformadora de una orden de varones.

En la documentada Biografía de la Santa de Tomás de Jesús – Diego de Yepes (Zaragoza, 1606), el tema queda sin resolver por falta de pruebas, pero parece que se inclinan por la respuesta negativa. Se admiran los autores de que Dios haya elegido la “flaqueza” de una mujer para una misión tan grande como fue la reforma de la orden del Carmen entre mujeres y hombres habiendo en su tiempo tantos “grandes letrados” (II, 13, 5 y 9. Edición de M. Diego, Madrid, EDE, 2015, p. 269 y 273). A su juicio, fue la reforma de la orden del Carmen entre los frailes por la madre Teresa “cosa rara y casi nunca vista en la Iglesia” (ib., p. 285). También admiten, como otros autores, que es mucho más costoso y problemático “reformar” que “fundar” (ib., II, 15, 5, p. 287).

Eso mismo afirma el autor de la Vida de la Madre Teresa de Jesús, el Padre jesuita, Francisco de Ribera: “La tenía Dios guardada para que también fuese fundadora de los frailes Descalzos carmelitas, “cosa tan maravillosa y tan nueva en una mujer y casi nunca vista desde el principio de la Iglesia acá” (edición de Madrid, Edibesa, 2004, II, cap. 7, p. 22).

Pues bien, ese “casi nunca” de los antiguos biógrafos se resuelve positivamente en favor de la madre Teresa como la primera mujer que reformó una orden de mujeres y de varones, como se puede inducir de las palabras del monje basilio Diego Niseno, a mediados del siglo XVII. Como ya admitieron los primeros biógrafos citados, dice que “el reformar requiere doblado espíritu”, que para “fundar” una institución religiosa; y da a entender que la “reforma” de la orden entre los frailes por una mujer fue la primera vez que sucedió en la historia de la Iglesia cuando se refiere a la obra reformadora de la madre Teresa:

“¿Quién puede pasar sin pasmosa admiración este estupendo prodigio? ¡Mujer y reformadora de hombres! ¿Quién tal oyó? […]: mujer y reformar, inaudita novedad”. “Esta soberana proeza, esta novedad -sigue diciendo- es la que pasma al mundo […]. ¡Novedad la más inaudita que se ha leído en los Anales del tiempo!” (Cf.  la “Aprobación” del vol. II, de la Reforma de los Descalzos, del P. Francisco de Santa María, Madrid, 1655, folios iniciales sin paginar).

Pero los hechos históricos avalan la propuesta de los primeros biógrafos al afirmar que casi nunca había sucedido en la historia de la vida religiosa. De hecho, he encontrado al menos un precedente constatado por la historia. En los Procesos de beatificación y canonización de la Santa consta que el P. Luis de Santander, SJ., preguntó a la madre Teresa “ocho meses antes que muriese” si “había visto en el Libro de las conformidades de San Francisco una reformación que había hecho una monja de la orden de Santa Clara en Francia así de monjas como de frailes” (Vol. I. Procesos informativos de los años 1591-1592 y 1595-1597, Burgos, Monte Carmelo y Otras, 2015, p. 905).

Indagando en fuentes históricas franciscanas, he podido constatar que la noticia se puede leer en Fray Damián Cornejo, OFM., Chrónica Seráfica del glorioso patriarca San Francisco de Asís, Madrid, 1773, libro III, cap. XXII, pp. 378-381. Se trata de Santa Coleta de Corbie (1381-1447), monja franciscana de la que dice el cronista: “A este mismo presuroso paso [como la reforma de las monjas y sus varias fundaciones] corrió la reforma de la orden primera de San Francisco, donde reformó algunos conventos y fundó otros, de cuyo copioso número resultó la congregación de los coletaneos, en nuestra religión tan célebre”.

Supongo que la noticia aparecerá en otras fuentes históricas, pero como prueba documental en hojas volanderas, la considero suficiente. De momento, ofrezco a los lectores esta nueva pista para saber a qué atenernos al hacer ciertas afirmaciones sobre la vida de la santa Madre Teresa. Pero pienso que, en cualquier hipótesis, la obra reformadora de la madre Teresa entre los frailes no merma la grandeza de su hazaña religiosa porque, como dice al cronista de la Reforma del Carmelo descalzo, Francisco de Santa María, fue “una obra tanto mayor que la de San José cuanto llena de mayores dificultades” (Vol. I, Madrid, 1644, lib. II, cap. 1, p. 207).

(Por primera vez publiqué la noticia en mi obra El Carmelo de Teresa de Jesús. Sus herederos y colaboradores, Burgos, FONTE – Editorial de Espiritualidad, 2020, p. 213, con nota 12).