LA ALEGRÍA DEL AMOR

«En el amor no hay lugar para sentir malestar por el bien del otro… El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida.

Entonces, procura descubrir su propio camino para ser feliz, dejando que los demás encuentren el suyo». (Amoris Laetitia, 95-96)

Da, Señor, a cada ser humano un poco de alegría. Que la felicidad de mi hermano/a sea la mía, Señor. ¡Qué hermosa manera de salir a la calle cada mañana! Y al caer de la tarde, ¡qué maravilla juntarnos todos para cantarte a ti, Señor, un salmo de alabanza por tantos caminos de alegría creados durante el día!.

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