Material auxiliar para el maratón Teresiano

Teresa nace en Ávila, provincia de Castilla, España el día 28 de marzo de 1515. Hija de Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Ahumada de Olmedo, segunda esposa de Don Alonso. Teresa es la tercero de 11 hermanos, sus nombres son: Juan, María Antonio, Pedro, Rodrigo, Hernando, Lorenzo, Jerónimo, Agustín y la pequeña Juana.

Bautizaran a Teresa en la parroquia de San Juan en Ávila. Ella era hija de hidalgos. Le gustaba jugar con su hermano Rodrigo, que era un poco mayor que ella, pero el más cercano en edad. Construían ermitas o «conventitos» y jugaban en el jardín de su casa. Su madre les leía vidas de niños mártires y Teresa se empezó a dar cuenta de que era «muy barato» llegar a¡ ciclo, pues si uno era mártir lo cortaban la cabeza y aunque sufría poquito nada duraba ese sufrimiento en comparación con lo que vendría después que era: vivir con Dios para siempre; siempre, siempre y ser feliz. Es cuando decide irse con Rodrigo a tierra de moros, para que los descabezaran por Dios, pero antes de salir de las murallas de Ávila su tío Francisco los encontró en el camino y los regresó de nuevo a casa. Teresa tiene 7 años de edad y desde pequeña queda impresa en ella esta gran verdad.

A los 13 años de edad muere su madre y ella va desconsolado con la Virgen a pedirle que sea su madre desde ahora. Al quedar huérfana de madre y al casarse su hermana mayor, María, Teresa se empieza a juntar con sus primos y sus amigos. Entonces Teresa empieza a tratar con una prima suya que es vanidosa y como dice ella en sus obras: «de livianos tratos», que de alguna manera la influencia y la vuelve. una adolescente «frívola y superficial». Su padre al verse imposibilitado para hacer el papel de mando para Teresa, la manda interna. Teresa enferma y su padre va por ella el internado, y al quedar sana de nuevo, comienza a pensar en la posibilidad de irse de monja y entregar su vida a Jesús. Su padre no la quería dejar ir. Un día frente a la negativo de su padre ella escapa una noche de su casa rumbo al convento de la Encarnación, en donde entra al fin de monja carmelita.

Pasó algún tiempo pero Teresa vuelve a enfermar de gravedad y la llevan a un lugar llamado Recedas. Durante su estancia allí un tío suyo le regaló el libro de «El Tercer Abecedario» que enseña ¡Teresa empieza la refundación del Carmelo a la edad de 47 años, ella junto con otras más, pensaban que la vida de los conventos de aquella época era muy relajada y cómoda. Por eso pensaron en fundar conventos más pobres y con más carisma de oración.

En España Teresa funda 19 conventos: Sevilla, Ávila, Valladolid, Salamanca, Toledo, Medina del Campo, Malagón, Alba de Tormes, Duruelo, Pastrana, Alba de Tormes, Palencia, Soria, Segovia, Beas de Segura, Granada, Burgos… etc. El primero es el convento de San José en Ávila.

A partir del tiempo de las fundaciones, Teresa se convierte en una Andariega incansable, hasta el día de su muerte en Alba de Tormes. El día de «su entrada al cielo», fecha en la que la celebramos fue el 15 de octubre de 1582. Sus últimas palabras fueron: «Al fin Señor, soy hija de la Iglesia». Tenia 67 años.

La canoniza el Papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1662 junto con Ignacio de Loyola, Felipe Neri, Isidro Labrador, Francisco Javier. Y en 1970 fue nombrado Doctora de la Iglesia, esto quiere decir que su doctrina y escritos son un aporte para toda la Iglesia del mundo.

Algunos de sus libros son: La Vida, Las Moradas del Castillo Interior, El camino de perfección, Las poesías, Las Exclamaciones, Las Relaciones, cartas a sus conocidos y amigos…

El Padre Enrique de Ossó, en el siglo XIX se inspira en Teresa de Jesús para fundar las obras que hoy dan vida a nuestras instituciones teresianas: el MTA (movimiento teresiana de apostolado) los Amigos de Jesús, La Compañía de Santa Teresa de Jesús que son las madres teresianas, además de escribir muchos libros que la tienen como modelo. Inspirado en ella es el libro de «El cuarto de hora de oración» que es un momento de oración diaria que todos los que nos llamamos teresianos estamos llamados a hacer cada día. Sabemos que Teresa es maestra de oración y por eso el Padre Enrique nos la inculca cada dio.

Todo por Jesús