Dios Padre sale amorosamente al encuentro de sus hijos y nos invita a conversar con Él. Durante este tiempo de Adviento nos disponemos para acoger Su Palabra de Vida que se hace Niño pequeño en Belén.

«Es tan grande el poder y la fuerza de la Palabra de Dios, que constituye sustento y vigor para la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual» (DV 21).

Vivimos en un mundo -el nuestro- sobrecargado de ruidos, envuelto en palabra. En medio de tantas palabras, ¿a quién creer? ¿De qué palabra fiarse? ¿A qué palabra acogerse? ¿Qué palabra seguir y anunciar?

Acogemos y reconocemos en la Persona de CRISTO: «La Palabra hecha carne» (Jn 1,14): la Palabra definitiva de Dios a la humanidad.

Necesitamos acercarnos cada vez más y mejor a la Palabra que Dios ha querido dirigir al ser humano, de forma que esa Palabra llegue a ser, «lámpara para mis pasos y luz en mi sendero» (Sal 118,105).

Buscamos la Luz que alumbre nuestras oscuridades y la esperanza que disipe nuestros miedos para caminar alegres y confiados al encuentro del Emmanuel, del Dios con-nosotros.

Invitamos a las familias y a los catequistas a centrar su catequesis y a alimentar su oración con la Palabra de Dios.

Celebración: El regalo de la Palabra

Acogida: Palabras de Bienvenida y explicación del Encuentro entorno a la Palabra de Dios.

Canto: TU PALABRA ME DA VIDA, CONFÍO EN TI SEÑOR. TU PALABRA ES ETERNA EN ELLA ESPERARÉ

Procesión de la Palabra de Dios: Un adulto entra llevando en alto la Palabra acompañado de 2 niños con dos velas encendidas

Lectura de la Palabra: Lc 8,11-15

«La parábola del sembrador significa esto: La semilla es el mensaje de Dios. ‘Los de la orilla’ son los que oyen sin prestar atención, no escuchan y se olvidan ‘Los de las rocas’ son los que, al escucharlo, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíces; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba desertan. ‘Lo que cayó entre zarzas’ son esos que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, poco a poco se ahogan y no maduran. ‘Los de la tierra buena’ son los que escuchan, guardan la Palabra en un corazón noble y generoso y dan fruto con su perseverancia»

Se puede ver el video de la Parábola del Sembrador, que ofrecemos en el enlace al final de la página.

Dialogo con los niños: ¿Quien es el sembrador? ¿Cómo encuentra la tierra? ¿Que es la semilla? ¿Dónde cae? ¿Que son los pájaros, las piedras, las raíces? ¿Que es lo que pasa? ¿Que cosecha el sembrador al final?

Pausa de silencio

Pensamos si hemos recibido la Palabra de Dios. ¿Cuando? ¿Somos conscientes de que es un regalo? ¿Qué vamos a hacer este año para acoger mejor este Don?

Símbolo: Para expresar nuestro deseo de acoger y celebrar el Don de la Palabra que cae en una buena tierra, unos niños se acercan al altar, llevan una jardinera llena de tierra; unos padres siembran diferentes semillas; otros niños riegan la tierra y las semillas con una regadera.

Destacamos lo que necesitamos para escuchar, acoger y vivir la Palabra de Dios. Queremos que ilumine nuestras vidas en este tiempo de Adviento.

Oración:

Señor en este tiempo gozoso de Adviento:

Te pedimos unos oídos bien atentos

para escucharte a ti y a nuestros hermanos;

Danos unos ojos despiertos

para descubrir las cosas hermosas de la vida

y para ver siempre lo positivo a nuestro alrededor.

Danos Señor, unas manos siempre abiertas

para dar y recibir.

Ábrenos la boca

para cantar, bendecir, decir bien de los demás.

Concédenos un corazón

dispuesto para acoger la ternura de Jesús Niño

y regalarla a los que nos rodean.

Que nuestros pies, como los de María,

se pongan en camino de servicio a quienes lo necesiten.

Somos peregrinos,

contigo queremos caminar.

Tú eres nuestra Luz y nuestro Guía. Amén.

Actividades:

  • Al comienzo del Adviento los niños siembran un puñado de semillas, en un plato con un poco de algodón húmedo: trigo, lentejas, soja… Cuando germinen las semillas colocarán el platito en el Belén de su casa. Recordarán que la Palabra de Dios, sembrada en el interior, crece y da fruto con el calor de la oración y de la vida cristiana.
  • Se puede realizar un gran mural ilustrando la Parábola del Sembrador.