¡Aleluya! ¡Jesús vive! ¡Resucitó!

“En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo; pero si muere, produce mucho fruto” (Jn 12, 14).

Un relato del grano de trigo de J. Joergensen

Érase una vez un sembrador que al amanecer sembró trigo en su campo…Cuando hubo terminado su labor, un grano de trigo se encontró entre dos terrones de tierra negra y algo húmeda, y se volvió terriblemente triste.

– ¡Que oscuro está todo aquí!, ¡Que humedad!, encima, ahora cae una densa lluvia!

La situación era desesperante. Y el grano de trigo se puso a recordar los tiempos bellos ¡Qué tiempos aquellos, cuando el grano de trigo estaba al calor y al abrigo, en una espiga erguida y mecida por el viento, en compañía de los hermanitos! ¡Bellos tiempos sí, pero qué rápido han pasado!.. Después vino la hoz, con su ruido estridente y devastador a segar y tirar por el suelo todas las espigas. Después vinieron los segadores con sus rastrillos a cargar sobre la carreta las gavillas. Después, cosa más terrible todavía, los trilladores se habían encarnizado sobre las espigas pisándolas sin piedad.

Y las pequeñas familias de los granos, que habían vivido siempre juntos desde su tierna juventud, habían sido arrojadas de sus espigas, y los granos lanzados al aire, cada uno por su cuenta, para no volverse a encontrar jamás.

-Pero en el saco de trigo, por lo menos, nos encontrábamos todavía en compañía. Un poco apretados, es verdad, y tal vez se respiraba con fatiga, pero después de todo se podía charlar un poco. En cambio ahora, era el abandono total, la soledad tétrica, la destrucción segura.

El grano de trigo padecía la humedad, y sentía que en breve toda aquella humedad lo habría desmenuzado completamente. Pero el día siguiente fue todavía peor, cuando el rastrillo pasó sobre el campo y el grano de trigo se encontró en la oscuridad más densa, con tierra arriba, tierra abajo, tierra por todas partes. El agua lo penetraba todo, no sentía ya ni un trozo de tierra seca.

-¿Pero para qué fui creado?, gemía ¿Si debo pudrirme y terminar de la manera más miserable? ¿No habría sido mejor para mí no haber conocido la vida, la luz y el calor del sol?.. Entonces desde lo profundo de la tierra una voz se deja oír.

Le decía:

“Abandónate con confianza, de buena gana y sin miedo. Tú mueres para renacer a una vida más bella”.

-¿Quién eres? preguntó el pobre grano, mientras un sentimiento de respeto surgía en él. Porque parecía que la voz hablase a toda la tierra, más bien al universo entero.

“Yo soy Aquel que te ha creado, y que ahora te quiere crear otra vez”.

Entonces el grano de trigo se abandonó a la voluntad de su Creador, y no se supo nada más de él.

Una mañana de primavera, un vástago verde sacó afuera la cabecita de la tierra húmeda. Miró alegre a su alrededor. Era justo él, el grano de trigo, volviendo a vivir otra vez. En el cielo azul el sol resplandecía y cantaba la alondra. Había vuelto a vivir. Y no estaba sólo, porque a su alrededor veía un inmenso campo, un gran número de retoños en los cuales reconoció a sus hermanitos. Ahora la tierna plantita se sintió invadir del gozo de existir, y habría querido alzarse hasta el cielo para acariciarlo con sus espigas.

Explicación de la Parábola

Después de narrar el cuento a los niños se establece un breve diálogo, descubrimos juntos como el grano de trigo tiene que pasar por momentos muy duros, morir antes de florecer y dar muchos frutos. Es la historia de Jesús y de cada uno de sus amigos.  Somos trigo, espigas de su inmensa mies.

Leer con atención el Evangelio de San Mateo 28:8,15   

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».
Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.
Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernados, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. 

VIDEOS:

https://youtu.be/81HTK5IMLUk: Jesús resucita

https://youtu.be/s6a5DfHucQI: Se aparece a los apóstoles

https://youtu.be/4tflbVFc8jI: Se aparece a los discípulos de Emaús

https://youtu.be/7uka0evhlu0: Se aparece a Tomás

https://youtu.be/_d02Eg8ELjE: Canto: Cristo ha resucitado

 

Dialogo con los niños sobre el Evangelio de la Resurrección. 

¿Qué cambios vemos en las mujeres que acompañaron a Jesús?

Al principio, las mujeres tienen miedo. Están como paralizadas. Como cualquiera que ha perdido a un ser querido, las mujeres están tristes.
¡Al final de la historia, el miedo desaparece! ¡Las mujeres corren hacia sus hermanos para compartir la feliz noticia!

  • Entre el principio y el final del relato bíblico, las mujeres experimentan un cambio radical, ¡un cambio de vida!
  • Pasan del llanto, de la tristeza, de la muerte, de las tinieblas, del miedo, a una vida de luz, de alegría, proclaman la Buena Nueva…
  • ¡Empiezan a vivir la vida de Jesús!
    La tumba vacía no es prueba de la Resurrección. Pero el maravilloso ímpetu de las mujeres, su cambio de rumbo y de vida, su deseo de hablar, anunciar y vivir por el Espíritu de Jesús es un signo del triunfo de la Vida de Cristo resucitado en ellas.
  • ¿Y tú? ¿Qué cambios van a surgir en tu vida?
  • Buscar y sugerir ejemplos

Cuando todo parece haber terminado, cuando tenemos miedo, cuando nos falta confianza, cuando parece que estamos entrando en un callejón sin salida, debemos confiar en Dios, debemos creer que con Él todo es posible. Reavivemos la fe en Cristo resucitado, vencedor de la muerte.
Por eso en el tiempo de Pascua brilla la luz del cirio Pascual y cantamos: ALELUYA

ORACIÓN

Levantaos, ¡Venid todos y mirad,
Participad del gozo de la Resurrección!
¡Aleluya! ¡Aleluya!
Las Escrituras lo anunciaron:
¡Jesucristo ha resucitado!
La muerte no puede destruir
a Aquel que es la Vida eterna,
Aquel que es la Luz del mundo,
Aquel que es la Palabra de Dios,
¡Aleluya! ¡Aleluya!
Somos sus amigos, sus discípulos,
trigo de su mies, testigos del Resucitado

En los Documentos PDF ofrecemos varias Actividades lúdicas.