1. El Evangelio nos es conocido.

Pero esta vez tenemos la sensación de acercamos a él con una actitud distinta. Antes de leerlo, vamos a responder a este Cuestionario. Nos ayudará a hacernos más conscientes de lo que llevamos entre manos.

  • ¿Notas, efectivamente, que esta vez te acercas al Evangelio con una actitud distinta? Da nombre, explica la diferencia comparando con experiencias anteriores.
  • «Evangelio» quiere decir «Buena Noticia». Realmente, ¿lo ha sido para ti? ¿O tienes más bien la impresión de que casi siempre que lo has leído o escuchado, lo que te ha llamado la atención son sus exigencias? ¿Se te ocurre algún pasaje que te ha dado paz, te ha ayudado a vivir, te ha descubierto cosas nuevas?
  • La Buena Noticia es que el Reino ha llegado con Jesús de Nazaret. Piensa en cada una de estas palabras: Reino, llegada, con Jesús. ¿Qué contenido darías a cada una de ellas? Por ejemplo, después de 2000 años, ahora, para ti, ¿puedes decir que ha llegado el Reino? – Miremos ahora desde la otra cara: ¿Recuerdas algún momento de tu vida en que te dieron una buena noticia, tan importante para ti, que se te cambió la cara y sentiste que merecía la pena vivir, ser persona, incluso sufrir?
  • Estamos bombardeados por noticias. Estás leyendo el periódico o viendo el telediario. ¿Qué buena noticia te gustaría oír? ¿Tiene algo que ver la Buena Noticia de Jesús con eso que lees, escuchas, ves?
  • Mira hacia atrás tu vida entera. Mira tu realidad actual. ¿Es Buena Noticia Jesús y su mensaje? ¿Por qué? ¿En qué lo notas ya, o intuyes que vas a notarlo?

2. Ahora, toma y lee Lc 3, 1-4, 13

Hay que evitar leer interpretando, sacando conclusiones. Casi siempre proyectamos en el texto lo que ya sabemos. Por el contrario, importa captar las sensaciones primarias. Por ejemplo, la sensación de algo nuevo, inesperado, que aconteció en Palestina, y precisamente ahí, en el Jordán, en un rincón del Imperio romano, que pasó desapercibido para el poder romano y las autoridades de Jerusalén, pero cuyas consecuencias…

Todo es muy simple, a primera vista, como cuando nos reunimos a escuchar el sermón del domingo o un niño es bautizado; pero en medio de la gente hay dos personajes, Juan el Bautista y Jesús de Nazaret, en los que se concentra la historia de la humanidad, el destino de Israel, las promesas de salvación…

Se nos dice algo inaudito: que ya ha llegado la era nueva, en que Dios asume personalmente la iniciativa y va a realizar en la historia su plan de salvación, ¡el Reino! ¿Estamos dispuestos a que esta Buena Noticia revolucione nuestras vidas? ¿Despierta lo mejor de nosotros mismos, la disponibilidad a escuchar, contemplar, adherirnos a Jesús, el enviado de Dios para poner en marcha el Reino? ¿O, por el contrario, nos quedamos fuera, de espectadores, como si lo ocurrido en Palestina no tuviese nada que ver con nosotros?

3. El tema-núcleo de la ficha es el Reino

Conviene profundizar en él, ya que suele haber ideas falsas. Por ello, mira en tu Biblia, en el índice, la palabra «Reino», y te remitirá a textos y explicaciones. Descubrirás la riqueza de contenido que tiene esa palabra en toda la Sagrada Escritura.

4. Termina haciendo oración personal

Contempla la escena del bautismo de Jesús, pero imaginándote que estás allí, junto al Jordán: escuchando la voz del Padre, identificándote con la actitud de Jesús de disponibilidad… O bien, con Is 40. El profeta anuncia la era nueva de la Consolación. Se cumple con Jesús.