Es famosa la frase que dice que los Evangelios son unas largas introducciones a los relatos de la Pasión y Resurrección. En efecto, la fe cristiana se resume en lo que aconteció en Jerusalén: que Jesús fue juzgado, condenado a muerte, crucificado y sepultado, y que al tercer día resucitó. Sin embargo, no se trata de creer en los hechos desnudos, sino en lo que esos hechos revelaron y siguen revelando: la llegada del Reino. Dicho de otra maneara, que en lo acontecido entonces se ha realizado para siempre la Salvación, de tal modo que hoy me atañe directa y personalmente a mí y a todos los hombres. Por eso releemos y meditamos y celebramos permanentemente en la comunidad cristiana dichos acontecimientos.

1. Lee y medita Lc 22-23. Cuestionario:

  • Es probable que esta lectura te haya evocado resonancias de tu infancia (la pasión está asociada a los relatos del héroe sufriente). ¿Te ha parecido nueva la lectura que acabas de hacer? ¿En qué?
  • ¿Desde qué perspectiva has hecho espontáneamente la lectura de la Pasión: algo terrible que ocurrió en el pasado, muy importante para ti, o algo actual, que tiene todo que ver con las grandes cuestiones de la humanidad y de tu vida, por ejemplo, el sentido del sufrimiento, la lucha por la verdad y sus armas débiles frente a la violencia de los poderosos?
  • ¿Qué perspectiva ha sido dominante: la humana, en que Jesús aparece como un modelo de hombre y de profeta, que lleva hasta el final sus principios; o la divina, en que Jesús realiza los designios salvadores da Dios, entregándose hasta la muerte «por nosotros»? ¿Sientes unidas estas dos perspectivas, o disociadas e incluso contrapuestas?
  • Pablo resume la Pasión de Jesús y su experiencia en esta frase: «Me amó y se entregó por mí» (Gal 2). ¿ Qué te dice a ti esta frase? – ¿Hay algún personaje con el que te sientes especialmente identificado? ¿Porqué?

2. Vuelve a leer de nuevo Lc 22-23

Algunas pistas que iluminan la lectura:

– Cada escena tiene su unidad y contiene su propio mensaje. -No se trata de «darle al coco», descifrando el mensaje, sino de dejar que la escena sea percibida en su densidad humana y divina. Es entonces cuando resulta actual. Por ejemplo: Que Jesús calle ante Herodes no es sólo una anécdota; manifiesta ¡tantas cosas! -Exige, pues, un clima orante. -Al final de toda la lectura, deja que broten de dentro esos sentimientos básicos que muestran el significado real que tiene para ti la pasión y muerte de Jesús: agradecimiento, arrepentimiento, confianza, súplica…

3. Complemento casi necesario:

-Salmo 22(21).

-Is 53.

4. ¿No tienes ahora la sensación de vértigo, de que Dios debe estar loco por nosotros al haber llegado hasta ahí?

Ora con Jn 13. Sin duda, después de este recorrido, tendrá resonancias especiales.