1. Ésta es la Buena Noticia:

  • Que da sentido al sin sentido;
  • Que ha puesto en marcha la nueva humanidad;
  • Que ha inaugurado el Reino de Dios; – que demuestra que Dios está definitivamente a favor del hombre;
  • Que nada está perdido y todo será recobrado; -que el cielo, la utopía más grande, está ya realizándose desde los dinamismos de la historia;
  • Que Dios mismo se entrega para ser vida eterna del hombre. Dicho así, ¿no volvemos a hacer de la fe una ilusión del deseo?

Sin embargo, la fe en la Resurrección trasciende de tal modo lo que nosotros podemos comprobar humanamente (la victoria de la libertad sobre la tiranía, de la solidaridad sobre el egoísmo, de la vida sobre la muerte), que es un auténtico comienzo nuevo radical: o creer o no creer.

Evidentemente, no se trata de creer en el hecho, sin más. Se trata de la fe que da vida al corazón, es decir, desde la que cambia radicalmente el sentido de la vida. En efecto, si Jesús ha resucitado, la muerte ha sido vencida, y lo que Él decía es verdad, y el proyecto de Dios que El inició está en marcha.

  • La resurrección significa que Jesús vive (Lázaro revivió para volver a morir) y, por lo tanto, que Él tiene la última palabra, que puedo confiar absolutamente en El, que puedo encontrarme con Él personalmente.
  • Comienza, pues, sin texto evangélico: ¿Crees o no crees que Jesús de Nazaret, el que anduvo por Palestina a comienzos de nuestra era, el que murió bajo Poncio Pilato, vive?
  • No se trata de imaginar cómo vive, sino de abrir los ojos de tu corazón (la fe, no la imaginación) a Su presencia. Aunque te parezca que dudas, que tu fe es pobre, que no sientes nada especial, dile: ¡MI SEÑOR! «Nadie puede decir «Jesús es Señor» sino bajo la acción del Espíritu Santo » (1 Cor 12).

2. Ahora es cuando paredes leer 1 Cor 15, reflexionando sobre este texto, que te ayudará a situar tu fe en la Resurrección.

  • Por un lado, la insistencia de Pablo en el acontecimiento real de la Resurrección.
  • Por otro, en sus consecuencias existenciales.
  • Cómo se trata, simultáneamente, del testimonio de la Iglesia, apoyado en las apariciones a los discípulos, y por otro, en la experiencia personal de la fe en Jesús, sin necesidad de apariciones.
  • Cómo la Resurrección significa el cumplimiento del AT y el comienzo del mundo nuevo, mientras esperamos el futuro último, la vuelta del Resucitado al final de la historia. Ahí se sitúa la experiencia y la misión del cristiano.

3. Termina con Lc 24.

Deja para otro momento las cuestiones racionales que te suscitan los relatos de apariciones. Procura captar su sentido profundo. Detente especialmente en el relato de la aparición camino de Emaús. Algunas pistas:

  • También para los discípulos fue un sin sentido haber puesto tanta esperanza en el libertador Jesús y encontrarse con su fracaso.
  • ¿Tienes alguna experiencia de sufrimiento en que, al cabo de cierto tiempo, has comprobado lo «necesario» que era?
  • Quizá te sientas identificado con ese camino que recorren los peregrinos, iluminados por la Sagrada Escritura; cómo, sin ellos darse cuenta, todo adquiere una nueva luz; cómo se nota el cambio del corazón… ¿No es algo de esto el proceso de personalización?
  • Hay muchos modos de encuentro personal con Jesús: acoger al que va de paso, compartir, celebrar la Eucaristía (la fracción del pan, en todas sus formas)… ¿Recuerdas alguna experiencia especial de presencia de Jesús en tu vida?