1. Lee despacio Dn 3, 46-90 (si se quiere, para situarse mejor en el contexto se puede empezar desde 3, 1-23).

Quizá puede impresionar el tono fantástico de la historia (vs. 46-50): un horno encendido «siete veces más fuerte»; llamas que se alzan «veinticuatro metros y medio»; caldeos abrasados mientras que a los tres jóvenes el fuego ni los toca… Algo se nos está diciendo con todo esto: ¿nos quedamos con una historia de ciencia ficción?, ¿con el «milagrito»?, ¿o hay algo más?

Y luego lo sorprendente es que los tres jóvenes en el horno se pongan a bendecir y alabar a Dios y animar a toda la creación a que haga lo mismo. ¿Qué hay en todo esto?

2. Convendría acercarse al texto en lo que tiene de experiencia, y tratar de conectar con lo que esa experiencia puede estar diciéndonos a nosotros.

Por ejemplo:

  • ¿Se trata meramente de ser optimistas en medio de una situación de dificultad o la experiencia a la que alude el texto está más allá de optimismo o pesimismo?
  • ¿La oración de los tres jóvenes son «jaculatorias» dirigidas a Dios para que les salve del peligro o describe otra cosa?
  • ¿Cómo puede una persona en medio de una situación límite bendecir a Dios, a la vida, y decir que toda la creación haga lo mismo? ¿Es que la religión nos invita a ser unos ilusos?

3. El «cántico de los tres jóvenes» (vs. 57-90) se podría leer en paralelo y como complemento a Gén 1. Allí se dice insistentemente que «Dios vio lo que había hecho y era bueno», aquí se invita a toda la creación a bendecir («decir bien») de Dios, ¡y precisamente en situaciones nada fáciles!

Traducido:

  • «A pesar de todo, merece la pena vivir»
  • «El mundo, la vida, tienen sentido, aun en medio de las dificultades»
  • Todos los seres humanos pueden decir bien y hacer fiestas (ensalzar) a dios aunque los hombres nos empeñemos por demostrar lo contrario.

¿Te suena demasiado fácil? Y sin embargo, la experiencia a la que remite el texto parece que tiene que ver con algo de esto.

4. Lo que pasa es que esa experiencia es una experiencia religiosa, y entrar en la experiencia religiosa quiere decir entrar en la hondura misma de la realidad. De lo que se trataría sería de dar con algunas claves del texto, algunas enseñanzas que nos ayuden a. entrar en esa hondura de la realidad.

Algunas de estas claves podrían ser:

-Saber ver:

En el cántico, hay una enumeración detallada de todos los elementos, de todos los seres para que bendigan y ensalcen a Dios; como si se dijese que todos los seres y elementos son buenos y por eso mismo pueden «decir bien.» de Dios. Pero no es cuestión de «hacer una lista» de cosas, objetos, animales: hay que saberlos ver. Por ejemplo: se puede mirar un paisaje sin verlo; se puede observar a una persona sin verla; se puede analizar un suceso, una parte de tu propia historia sin ver lo que está diciendo…. Aprender a. ver..

-Saber escuchar:

En el cántico se invita a. «bendecir», a decir: no a estar callados.. Sin embargo, para poder «decir», primero hay que saber escuchar. Más aún, para poder «ver», antes hay que escuchar: a la vida, a las personas, al misterio del ser… Pero si hay mucho «ruido», muchos ruidos en torno a uno, escuchar se hace difícil. Aprender a estar solo y escuchar.

-Saber bendecir y hacer fiesta:

Bendecir, «decir bien» de las personas, de los seres, de Dios: en definitiva es «saber hablar»; hacer fiesta, ensalzar: gozar de la vida, disfrutar. ¿Cómo se puede hacer esto en medio de las dificultades, en medio del mal? Aprender a hacer fiesta, gozar.

¿Qué te sugiere todo esto?