1. Lee despacio, en manera orante, Ex 32-33.

Estos dos capítulos ofrecen reflejos diversos de la experiencia religiosa; algunos de ellos se hacen extraños, hasta contradictorios. Déjate sentir las diferentes resonancias que te produce el texto.

2. Una vez más, he aquí algunas pistas:

  • 32, 1: «Moisés tardaba en bajar del monte»: intemperie y desconfianza, sin jefe y sin Dios en el desierto, silencio de Dios; Dios que no dice nada;
  • 32, 1: «un Dios que vaya delante»: un Dios a la medida, una garantía, algo sensible; en cambio, Dios-Yahvé el imprevisible, invisible, no manipulable;
  • 32, 10: La ira de Dios: un Dios que no permanece impasible, indiferente, un Dios que no es neutral. Ira que mata, ¿cómo se puede entender esto? ¿Te asusta, te rebelas?;
  • 32, 11-14.31: Moisés el intermediario: le argumenta a Dios por donde a Dios le «duele»: recordándoles sus hazañas, sus proezas (Vv. 11-14); se hace solidario con los suyos: o les perdonas o a mí también me borras (y.~3 1);
  • 32, 14: «Y el Señor se arrepintió»: que la misericordia puede más que la ira en Dios;
  • 33, 1-6: Dios otra vez en camino con los suyos, pero una cierta distancia porque «os devoraría»;
  • 33, 2: La búsqueda de la tierra;
  • 33, 7: La tienda del encuentro: el lugar de la relación, de la intimidad…
  • 33, 12-17: Moisés otra vez «discutiendo» con Dios y ganándole la partida …
  • 33,18-23: Moisés aún más atrevido: ver la «gloria de Dios», Dios resplandeciente e íntimo a la vez.

3. Como se puede apreciar, el contenido de estos dos capítulos es rico en sugerencias de todo tipo:

Atrévete a ir sintiendo todo. ¿Cómo van resonando cada una de estas dimensiones del texto por dentro, qué sentimientos me producen?

  • ¿Miedo, rebeldía, rechazo?
  • ¿Me siento atraído?
  • ¿Me resisto, mido?
  • ¿Controlo, racionalizo?

4. Probablemente la «dureza» de algunas secciones de estos capítulos despertarán sentimientos de rechazo:

¿Un Dios violento?, ¿un Dios que castiga? Se podría dar una explicación diciendo que el texto está reflejando todo el proceso de lucha por el monoteísmo en Israel, proceso difícil, violento. De ahí el «matar», el castigo. Sin embargo, entrar por este tipo de explicaciones nos alejaría de lo que en estas fichas nos interesa:

¿Estamos por la relación con Dios? ¿Sabemos lo que es entrar de lleno en una relación significativa, asumiendo el gozo, el bien, pero también el conflicto, el dolor, el mal?, ¿o hacemos de Dios un «becerro » a nuestra medida?

¿Sabemos lo que es ir en serio, jugarse el corazón, o vamos por la vida a medias?

5. Tendemos a hacemos una imagen «edulcorada» de Dios. No es que Dios sea «ira», porque Dios se revela en su majestad soberana como gracia y misericordia.

Pero mientras no se pasa por el conflicto, mientras no se descubren los fondos de pecado y el abismo de «perder» a Dios, de romper la alianza, nuestra imagen de Dios está hecha a nuestra medida: se trata de un Dios de la necesidad y proyección de nuestros deseos. De lo que se trata, una vez más, es de entrar en relación real con Él, aunque esa relación implique sentimientos contradictorios en nosotros: atracción Y rebeldía, cercanía y distancia, intimidad con El e imposibilidad de dominarlo.

6.Moisés, el amigo, el que se encuentra con Dios cara a cara y se atreve a pedirle todo, puede ser el prototipo de una relación real.

Pero para ello, Moisés dedica un tiempo y un lugar a su Dios (la «tienda del encuentro»). Moisés toma «distancia» (v. 7) para encontrarse con su Dios. Y sin embargo, esta relación ton Dios no es para alejarle de su tarea: después de hablar `como habla un hombre con su amigo, volvía al campamento».