A estas alturas de tu trabajo personal, puede ser bueno que te confrontes globalmente con tu realidad actual. A lo largo de las fichas anteriores han ido saliendo muchos aspectos de tu maduración personal y cristiana. Detrás de todo este proceso se esconde la pretensión de que uno vaya aprendiendo a vivir de verdad.

Cuestionario:

  • ¿Vives a fondo, abierto a lo imprevisible, o lo calculas todo, asegurando a corto y a largo plazo?
  • ¿Qué experiencias de vivir afondo y de vivir los conflictos de la existencia tienes?

Sin embargo, sin entrar de lleno en estas cuestiones -dejando simplemente que resuenen-, empieza por hacer este ejercicio que te ayudará a plantearte tu realidad:

¿Cuándo vives y dónde, en qué?

Vas a responder a esta pregunta de manera gráfica:

1. Coge una hoja grande de papel o, mejor, una cartulina, y dibuja un círculo con linea discontinuas.

Imagina que el espacio comprendido en ese círculo es tu vida, el conjunto de acontecimientos, dimensiones, ámbitos que la componen.

(Te preguntaras seguramente por qué dibujar el círculo con línea discontinua: sencillamente para expresar; para que te des cuenta, de que tu vida es más de lo que piensas, más que los acontecimientos y dimensiones de la misma que controlas, que en cualquier momento salta la sorpresa y el círculo tiene que ampliarse para incluir lo novedoso, lo inesperado…).

Pues bien, dentro de ese círculo que es, hoy por hoy, tu vida, las posibilidades y dimensiones de tu vida, pregúntate cuánto vives y desde dónde.

Hazlo de esta manera: sombrea dentro de tu círculo la porción de espacio que crees que refleja la cantidad de vivir a fondo que hay en tu vida. P. ej. en un círculo concétrico menor.

Si no lo pone en el centro significará una persona que siente que vive bastante a fondo en algunas dimensiones de su vida, pero que ese vivir todavía no coge lo esencial, el centro.

Por el contrario, un círculo perfectamente concéntrico aunque pequeño habla de alguien que siente que en amplias zonas de su vida no vive, pero en lo que es su centro vive muy hasta el fondo.

Date unos minutos para pensar y sombrea tu propio círculo.

2. Ahora puedes ir dando nombre a aquello que vives o no vives en tu vida. O, más aún, que sientes que queda fuera de tu círculo y que quizá está pidiendo espacio…

Algunas de estas palabras te pueden servir:

  • Relación/personas
  • Votos
  • Conflicto
  • Afectividad
  • Dios
  • Mundo
  • Vértigo
  • Dolor
  • Trabajo

Etc. (encuentra tus propias palabras)

Por ejemplo, una persona que vive intensamente su trabajo, aunque su trabajo no le coge en el centro, quizá lo exprese en su círculo con un círculo interiormuy amplio pero fuera del centro.

Vete elaborando el círculo de tu vida. Busca tus propias palabras; dedica tiempo a cada una de ellas; analiza, reflexiona, mira cuánto vives y cuánto no, por qué, qué hacer, etc.


3. Cuando hayas completado tu círculo, vuelve sobre estas preguntas:

  • ¿Qué me enseña el círculo de mí mismo?
  • ¿Cuál es hoy por hoy mi camino?
  • ¿Qué debería trabajar especialmente, privilegiar en este momento de mi vida?

Señala:

  • Dos objetivos prioritarios que deseas conseguir
  • Dos actitudes que pretendes cultivará
  • Dos riesgos en que puedo caer