Seguramente después del recorrido por las fichas anteriores, habrá ido haciéndose cada vez más clara la idea de que la experiencia de Dios se da en la relación con El. Y relacionarse con Él supone cultivar la relación. Pues bien, la oración, sin ser el único lugar de la experiencia de Dios, es lugar privilegiado de cultivo de esa relación.

Sobre la oración se han escrito y escriben palabras sublimes y muchas veces solemos ir en busca de esas palabras tratando de encontrar la última receta que nos haga, por fin, ponernos a orar. Sin embargo, a orar se aprende orando, como a nadar se aprende perdiéndole el miedo al mar y nadando. Por eso, en esta ficha se pretende hacer algo así como un test de oración que te ayude, por fin, a ponerte a rezar. Las afirmaciones que siguen son, casi todas, tan de «perogrullo», de sentido común, que quizá hasta te sorprendan o incluso te decepcionen, si lo que buscabas era una solución mágica a este tema. Y, sin embargo, uno tiene la convicción de que en estas frases simplonas se juega el sí o no de la oración de cada uno.


    Lee cada una de estas afirmaciones y mate una nota del 0 al 10 según la experiencia que de cada una de estas frases tengas en tu vida.

  • 1. ORAR ES RELACIÓN: orar es entrar en relación. Si no somos capaces de relación, de ponemos en juego en las relaciones…; orar es experiencia de relación: poner todo nuestro ser en esa relación.
  • 2. ORAR ES RELACIÓN CON ALGUIEN: no es sólo pensar, hacer reflexiones, «Mira que te mira amorosa y humildemente» (santa Teresa); o también «Estar en diálogo con Dios llamándole Padre».
  • 3. ORAR ES SALIR DE Sí: la oración es apertura. Alguien quiere entrar en relación con nosotros, por eso no estar cerrados en nosotros mismos; «Levanta la cabeza y mira».
  • 4. ORAR ES ESTAR: veo lo importante que es la oración, me han hablado cosas maravillosas de la oración, seguro que en la oración aprenderé mucho de Dios y de mí mismo… pero nunca estás, nunca tienes tiempo.
  • 5. ORAR ES AMAR: «Pensar en Él amándole» (Foucauld). ¿Somos capaces de amar y de recibir gratuitamente el amor de Dios o siempre estamos midiendo? La oración se juega en la afectividad: ¿cómo es nuestro mundo afectivo?
  • 6. ORAR ES REGALO: que es el Espíritu Santo quien ora en ti. ¿O es que tienes que controlarlo tú, medir la eficacia de tu oración?, ¿quieres los frutos ahora mismo?
  • 7. ORAR ES CONFIAR: aunque nos aburramos, saber que estamos en buenas manos. Saber aceptar nuestra pasividad; tener paciencia.
  • 8. ORAR ES COMPROMETERSE: orar nos lleva a la vida de lleno; orar no es encontrar un refugio intimista que nos aleja de la vida; orar no es evadirte de los problemas cotidianos ¿Hay contradicciones entre tu vida «hacia adentro» y «hacia afuera»?
  • 9. Ahora trata tú mismo de añadir alguna afirmación a las anteriores que refleje lo que es tu experiencia de oración, o una vivencia concreta de la oración que haya sido importante en tu vida:

ORAR ES…

Repasa todas las afirmaciones anteriores junto con las que tú mismo has añadido, y teniendo en cuenta las calificaciones que te has dado trata de concretar:

¿Cuál es, hoy por hoy, mi momento de oración? ¿Cómo hacerla?
¿A qué estaría dispuesto/a a comprometerme?

No hagas castillos en el aire: trata de ser realista y ver qué es lo que conviene y es posible hoy. Quizá te lleve un tiempo de reflexión, tengas que escuchar a tu acompañante. Pero, trata de no dejar a un lado estas preguntas si es que quieres cultivar la relación con ese Dios que estás comenzando a redescubrir.

Texto bíblico: Mc 1, 21-39: Jesús se relacionaba de manera privilegiada con su Padre. Mantenía largos encuentros con El. Sin embargo, esa relación no le alejaba de la vida: allí estaba en medio de los suyos, lleno de actividad, sanando, predicando, extendiendo el Reino de Dios. ¿Cuántas cosas sería esa oración para Jesús?: encuentro con el Padre, descanso, fuente de nuevas energías, acción de gracias por el hacerse del Reino, petición.