1. Cada uno de nosotros somos y nos desarrollamos en la interacción, esa red de relaciones que constituyen la trama del vivir. Preguntarme por mi identidad personal supone hacerme consciente de la calidad de mi mundo cotidiano. Porque es aquí donde se hace efectiva mi decisión de ser persona.
  2. En primer lugar, están mis relaciones más próximas: familia y amistades. ¿Me he ido haciendo consciente de que estos lazos afectivos son mil primer desafío de crecimiento? 0 por el contrario, ¿me evado de las dificultades de la convivencia?
  3. ¿Qué hago del trabajo o estudio? ¿Lo he hecho «mío»? Aunque no te guste y te parezca despersonalizador, es parte esencial de tu mundo. ¿Qué sentido le das? Para otros, el trabajo es como la droga, la tapadera de conflictos latentes.
  4. Lo cotidiano exige valorar profundamente la realidad pequeña de todos los días, darle consistencia. Si te motiva sólo lo extraordinario, lo diferente, es que. estás huyendo.,de algo. ¿De qué?

Algunas palabras clave: recordar: más que enumerar acontecimientos o hechos, revivir con el corazón; nombrar: nuestros fantasmas interiores, miedos, conflictos, etc.; vivenciar: la persona está en lo afectivo; analizar: aprender a leer lo que me pasa; relacionar: el sentido se percibe en el conjunto; asumir: es mi vida, mi historia; dar sentido: no por ideología que racionaliza, sino porque percibo una historia de salvación; orar: porque todo es gracia.

Ejercicio: Coge un acontecimiento significativo de tu vida, o una relación, o un sentimiento o crisis mal resuelta y revívelo, recuérdalo. Sin miedo, pon nombre a las cosas: ¿qué te dice de ti, de tu vida, de tu situación actual?