Con una condición: que no sea escrito al estilo adolescente, a base de sueños irreales y de quejas narcisistas.

Para ello, creo que debe integrar estas dimensiones: Expresión espontánea de lo vivido. Si el mundo afectivo ha sido reprimido, insistir en comunicar sentimientos. Objetivar lo vivido: Analizar las reacciones, especialmente las motivaciones inconscientes (sin moralizar): necesidades, miedos…

Preguntar: ¿Qué situaciones concretas voy a vivir mañana? ¿Cómo me gustaría vivirlas? ¿Qué debo hacer? Escribe 15 minutos cada día o, por lo menos, 1 hora el fin de semana. Cada mes, hojear el diario e ir percibiendo la dinámica interna del proceso: las constantes, los descubrimientos positivos, los nudos que entorpecen…