A.- ORACIÓN DE GLORIFICACIÓN (Jn 17,1-5)

Con su oración, Jesús nos va a desvelar algo de su intimidad con el Padre y a vivir nuestra propia relación filial con Dios. Comienza la oración por el gesto de elevar sus ojos al cielo.

Dicho esto, Jesús levantó sus ojos y exclamó: «Padre, ha llegado la ‘Hora’: Glorifica a tu Hijo para que tu Hijo pueda glorificarte» (Jn 17, 1).

Jesús penetra en su propia actitud orante: «El lugar de Dios»

«¡Padre!» Es la expresión oracional más tierna y cercana de Jesús Lo llama así porque se siente lleno de la vida que el Padre le ha comunicado y porque vive una existencia dialogal continuada con él: por eso, «Padre», es la palabra primera que brota espontánea de su corazón.

«La Hora», primera palabra con que comienza Jesús su última Cena (Jn 12, 1). Lo esencial de esta «Hora» es su contenido: el acontecimiento de su Muerte y Resurrección. Muerte salvadora, como muerte a la vez que es del Hijo de Dios e Hijo del Hombre. La hora de la salvación universal (Cf. Jn 12,1.23)

«Glorificar a Dios» es reconocer a Dios como Dios, la densidad de su amor, el peso de su Presencia actuando aquí y ahora y en todos los tiempos de la Historia. La glorificación es el poder divino de Jesús sobre toda la humanidad, como Hijo de Dios y Mesías (3, 35), y lo que da sentido a su vida y a sus actos.

Sigue en la Ficha 19

Ficha 19: LA ORACIÓN SACERDOTAL DE JESÚS