Haz silencio. Acoge el Proyecto de Dios en tu vida

1. CAE EN LA CUENTA DE QUE …

«Cuando alguien ha alcanzado la luz y tiene un proyecto en su vida, sus palabras son como la semilla, llenas de vida y de energía».

El tiempo pasa rápidamente. Hoy, también, parte de tu vida se te irá sin darte cuenta. ¿Cómo vivir con sabiduría?… Actúa «como si»: como si todos te quisieran; «como si» todo te agradara; «como si» todos te entendieran… Con esta filosofía de «como si» caminarás relajado, sonreirás sin dificultad, no habrá agresividad en tu mirada, te comunicarás con un tono de voz amistoso.

Así, sentirás, hoy, que el mundo te quiere; que, en un posible error, la gente te comprende; que si es necesario, para levantarte de una caída hay muchas manos solidarias para ayudarte… Más aún, viviendo sinceramente «como si», te interesarás favorablemente por los demás; pensarás bien de ellos, serás amable en las relaciones; hoy multiplicarás los amigos. Tu presencia irradiará paz.

Hoy también puedes rehacer tu vida… ¿La quieres triste y opaca o radiante y esperanzada?… De ti depende… Si te llenas la cabeza con ideas de fracaso, incapacidad y temores, no dudes que, al final de la jornada, serás un derrotado. Pero, ¡no!… Convéncete que usando bien las oportunidades favorables que tengas (no importa que sean muchas o pocas) saldrás adelante, darás unos pasos nuevos…

Apóyate en estas ideas: me irá bien, sé salir adelante, me he preparado para tener éxito hoy día.

Puedes usar en una sola dirección todas tus energías: todo el potencial orientado a lo que vale. En el día sentirás unidad, armonía, vigor y plenitud porque estarás realmente, con cuerpo y alma, en tu ideal, en tus esperanzas, en tus proyectos.

2. CON LA AYUDA DEL ESPÍRITU

Recuerda las palabras de Jesús: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10).

Discierne los signos de los tiempos

Reaviva en ti el plan de salvación de Dios (Rom 8,28.30; Ef 1,3-14):

  • Dios te conoce. Te lo muestra en aquellos que aman por encima de todo.
  • Te ha llamado desde siempre. Él es quien primero cree en ti. Te lo muestra en los que confían.
  • Te ha santificado. Te lo muestra en los que abren fronteras.
  • Te ha glorificado tanto, que a menudo te cuesta creer en ti hasta alcanzar los niveles de estima en que te tiene. Te lo muestra en los que creen en los más perdidos.
  • Te ha destinado en Cristo a que lo ames a través de los seres humanos, y nunca a costa de ellos: «Si alguno dice «yo amo a Dios» y aborrece a su hermano, es un mentiroso» (1Jn 4,20). Te lo muestra en los que hacen el bien a todos.

3. LA SORPRESA QUE BROTA

¡La voluntad de Dios! Pocas expresiones hemos manipulado, traído y llevado como ésta. Demasiadas veces hemos querido reducir a mandamientos, leyes, órdenes y normas. Demasiadas veces hemos creído ver en ella una jaula para nuestra libertad o unos estrechos raíles para no salirnos ni descarrilar la vida. Demasiadas veces hemos recurrido a ella para justificar lo injustificable o para apelar a la resignación…

Sólo Jesús sabe qué es lo que Dios quiere, sólo él posee el secreto de cómo desea el Padre que hagamos su voluntad. Y cuando habla de ella, lo que nos dice es que esa voluntad del Padre es su alimento (Jn 4,34) y el alimento es aquello que da vida, fuerza, ánimo y crecimiento al ser humano, nunca algo que disminuye o empequeñece.

La voluntad del Padre es para Jesús algo deseable, algo que él va buscando apasionadamente, algo que le llena de alegría (Lc 10,21). Jesús ve la voluntad del Padre como un proyecto de filiación y fraternidad humana, un deseo ardiente, confiado a él, de que ninguno de esos hijos se pierda.

Jesús supo también por experiencia que el querer del Padre puede resultar a veces tan duro e incomprensible que la única respuesta posible es un abandono incondicional, un rendirse confiadamente ante el misterio de Alguien mayor. Por eso, cuando llegó el momento del fracaso y la agonía, Jesús vive en plenitud aquello con lo que había enseñado a orar: «Padre, no se haga mi voluntad sino la tuya». Pero precisamente porque se fía absolutamente del amor de aquel a quien llama «Abba», se atreve a decir: «En tus manos encomiendo mi vida» (Lc 23,45).

Por eso en el Padrenuestro Jesús nos ha enseñado a decir «Abba» antes de atrevernos a desear cumplir su voluntad, porque sólo aquel que se siente seguro puede poner los pies en las huellas de otro, sólo el que se sabe sostenido se atreve a confiarse en otras manos, sólo el que conoce el corazón de aquel que le llama a entrar en un proyecto, puede acogerlo no con la resignación obediente del esclavo, sino con la complicidad entusiasmada del hijo.

4. ¿CÓMO CONOCER EL PLAN DE DIOS?

Te proponemos estas pautas de reflexión y lectura de textos bíblicos.

En silencio, invoca al Espíritu y deja que tu corazón se inunde de su presencia, se llene de su amor, se esponje con su ternura.

Pregúntate con calma:

  1. ¿Estoy convencido/a de que : Dios tiene un Plan maravilloso para mí, para mi familia, para la Iglesia, para el mundo…?
  2. ¿Dónde está ese Plan de Dios y quién lo conoce?
    • El Espíritu Santo conoce ese Plan: 1 Co 2, 10.11 3. ¿Cómo puedo conectarme con ese Archivero Divino, con el Espíritu Santo?
    • No puedo con mi lógica, con mi razón, con mi inteligencia. El hombre y la mujer carnal no captan las cosas del Espíritu: 1 Co 2, 14; (Cf. Obras de la carne: Ga 5, 19-21).
    • Sólo unido/a al Espíritu Santo puedo enterarme de ese Plan que me hace feliz.
    • En clima de oración puedo discernir lo que está emitiendo en mí el Espíritu Santo: 1 Co 2,15; (Cf obras del Espíritu: Ga 5, 22-23)

ORA

Te bendecimos, Padre, por el don del Espíritu, que por tu Hijo haces al mundo. Te damos gracias por haber puesto tu Espíritu en la persona humana. Te alabamos y confiamos en ti, que conduces nuestra vida y nos regalas la certeza de sabernos en tus manos, con un proyecto de vida.

TEXTOS PARA ORAR

En tu Biblia Mt 5-7: El Sermón del Monte, las Bienaventuranzas Lc 1,46-56: El Cántico de María. Ef 1, 3-13: El proyecto de Dios sobre cada uno de nosotros. Salmo 98: Cantad al Señor un nuevo canto Salmo 90: Nuestros días pasan como suspiros.

En San Juan de la Cruz: Romances: 1-9; Cántico 1,1: Toma de conciencia del amor que Dios te tiene.

En Santa Teresa de Jesús: Ante el misterio de tu vida: Vida 1,8; 7,10-11; 4,10.

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