¿Cómo acercarnos?

  • Se prepara nuestro corazón para la Navidad, con el gozo, la escucha callada, la admiración que adora.
  • Se enciende en nuestra casa una luz para acoger el canto más bello a la vida brotado de la experiencia de Dios en una mujer.
  • Nos sentimos maravillados porque en la victoria del más débil se revela el misterio y la fuerza del amor que nos hace iguales y libres.

Adviento es un camino de fraternidad

Leerlo

Mi corazón se regocija por el Señor,

mi poder se exalta por Dios;

mi boca se ríe de mis enemigos,

porque gozo con tu salvación.

 

Se rompen los arcos de los valientes,

mientras los cobardes se ciñen de valor;

los hartos se contratan por el pan,

mientras los hambrientos engordan;

la mujer estéril da a luz siete hijos,

mientras la madre de muchos queda baldía.

 

El Señor da la muerte y la vida,

hunde en el abismo y levanta;

da la pobreza y la riqueza,

humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para hacer que se siente entre príncipes

y que herede un trono de gloria.

 

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

¿Cómo orarlo?

  • Alaba, con toda la creación, a Dios porque derrama sobre nosotros su amor.
  • Da gracias porque la vida de Dios se nos regala y nos llena.
  • Alégrate y espera lo inesperado de Dios.

¿Cómo vivirlo?

La sorpresa ante el don de la vida acrecienta nuestra espera. La esperanza cumplida se convierte en gozo. El gozo se traduce en mil gestos de fraternidad ofrecidos cada día. La gratuidad ayuda a ponernos en pie en las dificultades. Al ponernos de pie viene a los labios de la comunidad el Magníficat de María. Del canto a Dios pasamos a echar una mano a nuestros hermanos necesitados. ¡Es la Navidad! «Esperar es caminar. En el camino se verifican y cualifican la esperanza y la profecía».