¿Cómo acercarnos?

Se prepara nuestro corazón para la Navidad, con el gozo, la escucha callada, la admiración que adora. Se enciende en nuestra casa una luz para acoger el canto más bello a la vida brotado de la experiencia de Dios en una mujer.

Nos sentimos maravillados porque en la victoria del más débil se revela el misterio y la fuerza del amor que nos hace iguales y libres.

Adviento es un camino de fraternidad

Leerlo

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu es Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación

de su esclava.

Desde ahora me felicitarán

todas las generaciones.

 

Porque el Poderoso

ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

A los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

¿Cómo orarlo?

  • Alaba, con toda la creación, a Dios porque derrama sobre nosotros su amor.
  • Da gracias porque la vida de Dios se nos regala y nos llena.
  • Alégrate y espera lo inesperado de Dios.

¿Cómo vivirlo?

La sorpresa ante el don de la vida acrecienta nuestra espera. La esperanza cumplida se convierte en gozo. El gozo se traduce en mil gestos de fraternidad ofrecidos cada día. La gratuidad ayuda a ponernos en pie en las dificultades. Al ponernos de pie viene a los labios de la comunidad el Magníficat de María. Del canto a Dios pasamos a echar una mano a nuestros hermanos necesitados. ¡Es la Navidad! «Esperar es caminar. En el camino se verifican y cualifican la esperanza y la profecía».