¿Cómo acercarnos?

Ante Dios no tenemos nada que esconder. Las heridas nos igualan a los demás. Dios nos llama con palabras de hoy para seguir tejiendo una historia de relaciones fraternas. Dios se acerca para habitar nuestro corazón de esperanza, para darnos fuerzas en cada amanecer.

Adviento es camino de gratitud

Leerlo

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios.

 

Él perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida dela fosa

y te colma de gracia y de ternura.

 

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

no nos trata como merecen nuestros pecados

ni nos paga según nuestras culpas.

¿Cómo orarlo?

  • Bendice al Señor, que susurra en tu oído palabras de amor, pone en ti proyectos nuevos, y sueña contigo un mundo más humano.
  • Contempla a María y a la Iglesia, colmadas de la gracia, en actitud de espera.
  • Recuerda lo que el Señor ha hecho contigo; es la mejor manera de que te inunden la compasión y la ternura.

¿Cómo vivirlo?

¿Qué pasaría si nos atreviéramos a estrenar la ternura de Dios en nuestro entorno?

¿Qué pasaría si nos decidiéramos a vivir el momento presente haciendo el bien?

¿Qué pasaría si la comunidad cristiana abrazara a los desvalidos, acogiera en casa a los sin techo?

¿Qué pasaría si cada persona no se durmiera sin que una bendición para alguien brotara de su corazón?

«Así seréis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos» (Mt 5,45)