¿Cómo acercarnos?

  • ¿Cómo seguir confiando en el ser humano cuando sus palabras engañosas tanto nos hieren?
  • ¿Dónde encontrar palabras verdaderas, honestas?
  • ¿En dónde nos refugiaremos? La Palabra de Jesús es viva y eficaz.

Adviento es camino de confianza

Leerlo

Dad gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes.

 

Abridme las puertas del triunfo,

entraré para dar gracias al Señor.

Ésta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

 

Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

 

Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios, él nos ilumina.

¿Cómo orarlo?

  • Guarda en tu corazón las experiencias de salvación, aleja de él lo que te ha hecho daño.
  • Estrena tu letanía de acción de gracias al Señor en este momento de tu vida.
  • Dile al Señor que te enseñe a confiar, que ponga en tu boca una palabra de ánimo para los que están descorazonados.

¿Cómo vivirlo?

La vida agradecida se transparenta en gestos. Una sonrisa, una palabra de cariño a las personas abatidas, un apretón de manos sincero, un beso… son el mejor reflejo de la bondad del Señor. «Una palabra a tiempo, ¡qué tesoro! Una respuesta suave calma al enfurecido, disipa la ira. La boca del justo es fuente de vida» (Proverbios 10,11).