¿Cómo acercarnos?

Cuando nos acercamos a Jesús, somos como amigos que dialogan con él en la noche. En este trato de amistad crece en nosotros la certeza de que su bondad nos va a apaciguar. Él es el Salvador, que da su vida en abundancia. A nosotros nos toca beber de la fuente.

Adviento es camino de salvación

Leerlo

Pastor de Israel, escucha,

tú que te sientas sobre querubines, resplandece;

despierta tu poder y ven a salvarnos.

 

Dios de los ejércitos, vuélvete:

mira desde el cielo, fíjate,

ven a visitar tu viña,

la cepa que tu diestra plantó,

y que tú hiciste vigorosa.

 

Que tu mano proteja a tu escogido,

al hombre que tú fortaleciste.

 

No nos alejaremos de ti:

danos vida, para que invoquemos tu nombre.

¿Cómo orarlo?

  • Pide al Señor que venga a visitarnos, que recorra nuestras calles, que se haga presente en los hospitales, que no abandone la obra de sus manos.
  • Pide al Señor que nos de vida para que no nos aferremos a las cosas materiales y seamos signos de su amor en el mundo.
  • Pide al Señor que nos proteja y nos fortalezca en las dificultades

¿Cómo vivirlo?

Con los pies pisando tierra, con los ojos del corazón muy abiertos al Señor, así viven los creyentes. Visitados por la salvación y capaces de visitar anunciando el Evangelio. Pendientes de lo que pasa en el mundo, pero sin dejar de dialogar con el Señor de la vida y el gozo. «Una Iglesia que no transmite gozo no es una Iglesia del Evangelio, ahora bien, no debe transmitir cualquier gozo, sino el que le es declarado en su carta magna de las bienaventuranzas y, entre ellas, la de la misericordia» (Jon Sobrino).