Salmo 88, 2-29

¿Cómo acercarnos?

Hoy el salmista nos regala una canción, la canción que cantaron los profetas, la que cantó José, al contemplar de cerca el amor de Jesús y de María, la que canta la Iglesia. Cantémosla, aunque no lo hagamos del todo bien.

Aprendamos a vivir jubilosamente. “Basta que nos sintamos amados incondicionalmente por una sola persona para que nos brote la música;¡ cuánto más si quien nos ama es Dios!”.

Adviento es cercanía de Dios

Leerlo

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Porque dije: “Tu misericordia

es un edificio eterno,

más que el cielo has afianzado tu fidelidad.”

 

Sellé una alianza con mi elegido,

jurando a David, mi siervo:

“Te fundaré un linaje perpetuo,

edificaré tu trono para todas las edades.”

 

El me invocará: “Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.”

Le mantendré eternamente mi favor,

Y mi alianza con él será estable.

¿Cómo orarlo?

  • Abre tu corazón a la Palabra que se hace carne. Vive el misterio de la salvación en compañía de José y María.
  • Estate alerta, espera sus pisadas en la noche. Ábrele la puerta y dale la bienvenida.
  • Canta con los ángeles y los pastores y vete corriendo a anunciar con gozo el nacimiento de Jesús.

¿Cómo vivirlo?

El amigo está a la puerta. Lo mejor es esperarlo y abrirle cuando llame. “Velar consiste en embellecer la casa para que pueda acaecer en ella algo feliz; en arreglarlo todo para que pueda tener lugar la fiesta del Amigo, a quien se espera. Velar consiste en expulsar las tinieblas para abrir paso a la luz, en expulsar la mentira para abrir paso a la verdad. Velar consiste en dejar que entre en casa el Evangelio, la Buena Noticia de Jesús”.

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