¿Cómo acercarnos?

  • A la fiesta de Dios están invitadas todas las criaturas de la tierra. Aquí no hay excluidos, ni gentes sin papeles.
  • La fiesta de Dios es siempre nueva, fascinante. El traje que hay que ponerse es el de la fraternidad. En ella se respira aire fresco y el distintivo es la alegría.

Adviento es camino de canto nuevo

Leerlo

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre,

proclamad día tras día su victoria.

 

Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,

él gobierna a los pueblos rectamente».

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque,

delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra:

regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad.

¿Cómo orarlo?

  • Ensancha el espacio de tu corazón porque el amor que Dios nos ha mostrado en Jesús es inabarcable.
  • Siéntete unido a toda la creación, a todos los pueblos, siente tu cuerpo y el aire, la tierra que pisas y el murmullo de la gente y acoge al Dios que viene.
  • Alégrate porque la fidelidad y la justicia de Dios se han metido en nuestra historia y ya nada puede ser lo mismo.

¿Cómo vivirlo?

  • El cristiano lleva en la mochila una historia de salvación y va por la vida escuchando las maravillas de Dios que las gentes entonan. El canto de todos forma una sinfonía solidaria, fuente de ternura para los pueblos. «Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual» (Papa Francisco, EG, 11)