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	<title>Cuaresma - Ciclo A archivos - Cipecar</title>
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	<description>Centro de Iniciativas de Pastoral de Espiritualidad</description>
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	<title>Cuaresma - Ciclo A archivos - Cipecar</title>
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		<title>EVANGELIO: QUINTA SEMANA DE CUARESMA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 09:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio diario - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lunes, 23 de marzo «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra»…“Tampoco yo te condeno” (Jn 8, 7.11). Escucha con gozo estas palabras de Jesús dirigidas a una mujer. En un mundo en el que tanto abundan las condenas y las culpas, es hermoso encontrarse con unas palabras tan limpias, tan nuevas. [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lunes, 23 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra»…“Tampoco yo te condeno” (Jn 8, 7.11).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Escucha con gozo estas palabras de Jesús dirigidas a una mujer. En un mundo en el que tanto abundan las condenas y las culpas, es hermoso encontrarse con unas palabras tan limpias, tan nuevas. Acércate confiadamente a Jesús; él es capaz de limpiar las más oscuras zonas de tu corazón. Jesús es el que perdona. Y quiere que también sus amigos perdonen. ¡Qué tiniebla inunda el corazón humano ni no hay perdón para el adversario! Si pierdes la misericordia lo has perdido todo.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu divino abre mi corazón para escuchar el lenguaje desconocido del perdón y encontrar el coraje para arriesgarme a la reconciliación y la paz.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Martes, 24 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«El que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él… El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada” (Jn 8,26. 30)</strong>.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús no hace otra cosa que enseñarnos al Padre. Lo que brota de esta enseñanza es el reino, la vida en plenitud. Jesús te abre su corazón, comparte contigo su forma transparente de vivir. Aprende del que es veraz y lo que aprende lo comunica gratuitamente al mundo. Ábrele tú, tu corazón, comparte con él tu forma de vivir. Con él es posible esperar un nuevo futuro para la familia humana.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Tu amistad, Señor, me enseña a vivir, a sacar energías creadoras, a construir con los otros una humanidad más fraterna.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Miércoles, 25 de marzo</strong></p>



<p class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3 wp-block-paragraph"><strong>ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Lc 1,31)</strong>&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Alégrate con María. Ella se abrió de par en par al anuncio de Dios. En ella floreció Jesús, el Salvador. María te invita a elegir la luz, a elegir la vida. María te regala al Dios con nosotros. Ábrete al Espíritu, él fortalece tu debilidad para que puedas decir sí. Ofrece tu vida a Dios, él es el alfarero que puede modelar una hermosa vasija con tu barro.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Yo soy, Señor, lo que tú dices de mí. Yo soy, Señor, lo que tú me amas.&nbsp;</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jueves, 26 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre”(Jn 8,51).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La palabra de Jesús te dice que Dios mira a cada ser humano con infinito asombro y profunda compasión. Guarda esto en el corazón. La palabra de Jesús te dice que Dios no puede hacer otra cosa que darnos su amor. Guarda esto en tu corazón. La palabra de Jesús te habla de que a Dios le duele toda noche de la humanidad, las víctimas de la pobreza, el creciente desequilibrio entre ricos y pobres. Guarda esta palabra en el corazón. La palabra de Jesús te dice que ni siquiera la muerte pone fin a la comunión con Dios y con los hermanos. Guarda esto en tu corazón.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Tu palabra me da vida, confío en Ti, Señor. Tu palabra es eterna, en ella esperaré.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Viernes, 27 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?» (Jn 10,32).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La oración, como encuentro con el Padre, nos deja el encargo de no adormecernos ante el mal y permite que se asomen a nuestros ojos cada mañana la bondad y la compasión. Vivir en la presencia confiada del Padre no nos aleja de los demás y le da a nuestra vida un impulso misionero para decir el evangelio amando.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Te damos gracias, Jesús, por todo lo que has hecho. Todo nos parece admirable. Bendito y alabado seas».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Sábado, 28 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Aquel día decidieron darle muerte… Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo” (Jn 11,53. 57).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estremece que el sistema judío firmara la sentencia de muerte de Jesús con el pretexto del bien nacional. Emociona la fuerza del amor de Jesús que vence todo odio y toda muerte. Estremece que alguien en algún lugar firme sentencias de muerte. Emociona que nadie pueda hacer desaparecer de la tierra el amor. Estremece el egoísmo y la indiferencia de muchos y emociona la grandeza del ser humano, su solidaridad en situaciones límite. Emociona el silencio de Cristo mientras se prepara el grito triunfante de la vida. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Espíritu Santo, métenos en la muerte de Jesús, mientras esperamos con Él el grito triunfante de la vida».</em></p>



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		<title>Domingo quinto de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 08:27:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 11,1-45 La fe en la vida eterna transforma la muerte de un final temido a un «paso» luminoso hacia la resurrección en Cristo (Papa León). Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano’. Desde tantas situaciones de dolor y de muerte, nosotros, como Marta, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-ast-global-color-5-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6 wp-block-paragraph" style="background:linear-gradient(318deg,rgb(6,147,227) 0%,rgb(155,81,224) 48%)"><strong>Lectura orante del Evangelio: Juan 11,1-45</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La fe en la vida eterna transforma la muerte de un final temido a un «paso» luminoso hacia la resurrección en Cristo (Papa León).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde tantas situaciones de dolor y de muerte, nosotros, como Marta, le preguntamos al Señor: <em>¿Dónde estás?</em>Hasta nos vemos tentados de pensar que la oración, ante tanto dolor, se queda corta. La situación de guerra que estamos viviendo a nivel mundial nos pide que purifiquemos nuestra fe. De hecho, tragedias como las que ahora recoge la prensa, las viven a diario los más vulnerables, los más pobres, aunque su dolor no merezca ni el mínimo espacio en los medios de comunicación. ¿No tendremos que acudir a ellos, a los más pobres, para que nos ayuden a creer, a confiar en Jesús en esta hora? No vemos, no entendemos, nos surgen preguntas, dudas, pero el Espíritu viene en nuestra ayuda y nos alienta a escoger, en esta hora, a Jesús como Señor de nuestras vidas, a enamorarnos de Él. Aunque estemos como ese pájaro que se golpea contra el cristal porque no ha encontrado todavía la pequeña salida que le ofrece la ventana. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, enséñanos a ser pobres y humildes de corazón. Cuando no podemos nada y menguamos, ayúdanos a ver que Dios invade nuestra nada con su infinita ternura. Que nuestra gotita de agua entre en el río caudaloso de tu amor.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús le dijo: ‘Tu hermano resucitará’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cómo comprender este hermoso misterio en esta hora difícil? Confiamos en Jesús. Él está con nosotros y nos enseña a mirar de frente la muerte, a desafiarla con la vida. A pesar de todo, la vida que Dios nos ha regalado es muy hermosa. Nos abre los ojos para ver resurrección donde sólo había nada. Con Jesús, el amor está siempre naciendo. Saber que su amor nos espera es la fuente en la que se recrea nuestra esperanza solidaria. Jesús ama en plenitud y viene a nosotros con una promesa llena de vida: <em>“Resucitará”,</em> le dice a su amiga Marta. En toda situación difícil aparece Jesús. Que el miedo no oculte la belleza de su promesa. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Jesús, haznos oír en el silencio tu palabra de vida: ‘Resucitarás’.  </em>  </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las palabras de Jesús resuenan a repique de campanas y rompen las crisis en pedazos; en ellas se asoma la esperanza. Sus palabras son el mensaje más hermoso que pueden oír nuestros oídos. Jesús camina victorioso a nuestro lado. Su resurrección no es algo del pasado, es fuerza de vida que penetra las grietas de nuestra pena. Jesús convoca a la vida. Nadie, nunca, nos ha prometido tanto. Nuestra noche tiene amanecer. Es él quien resucita en la pobreza radical del corazón. Él es el Señor, el que toma el timón de nuestra endeble existencia. Nuestro orgullo se acalla ante él. Lo miramos resucitado. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Tú eres nuestra resurrección y nuestra vida. Lo diremos mil veces hasta que tu rostro quede dibujado en nuestras entrañas. Resucítanos. </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘¿Crees esto?’ ‘Sí, Señor: yo creo’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cómo responder al amor de Jesús? Lo haremos con nuestra fe, que nos aleja de la oscuridad y abre claridades. Lo haremos creyendo para crear vida. Su resurrección ya está presente en el corazón de nuestra vida. Percibimos sus huellas; nuestra vieja vasija de barro lleva dentro un tesoro. Tenemos confianza en Jesús. Caminamos con la música de la alabanza y la danza del servicio en este momento. ¡Hay tantas personas que nos dan ejemplo de solidaridad, de la buena, en estos días! El Espíritu nos reviste de esperanza, que nos hace mirar más allá, siempre más allá, hasta descansar en el misterio de la ternura de Dios. <em>Recordadme, recordadme sencillamente que un amor me espera</em>, decía una carmelita en la enfermedad grave. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Creemos en ti, Jesús, resurrección y vida para todos. </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Desde el CIPE, feliz encuentro con Jesús &#8211; 2026</strong></p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-eb912bab-4c2b-46f0-87d2-b9c8c23f1755" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-quinto-de-Cuaresma26.pdf"><strong>Domingo quinto de Cuaresma26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-quinto-de-Cuaresma26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-eb912bab-4c2b-46f0-87d2-b9c8c23f1755">Descarga</a></div>
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		<title>EVANGELIO: CUARTA SEMANA DE CUARESMA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 19:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio diario - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lunes, 16 de marzo “«Anda, tu hijo vive». El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino” (Jn 4,50). Jesús está donde está la vida, o donde la vida está a punto de perderse. Y siempre está a favor de la vida. Un hombre percibe que nadie está excluido de su [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lunes, 16 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“«Anda, tu hijo vive». El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino” (Jn 4,50).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús está donde está la vida, o donde la vida está a punto de perderse. Y siempre está a favor de la vida. Un hombre percibe que nadie está excluido de su amor, ni de su perdón y le presenta con toda sencillez y verdad una necesidad vital. Jesús con su palabra de vida, libera sin alarde de fuerza ni ostentación de poder. El funcionario cree que la palabra de Jesús ha alcanzado al enfermo. Porque cuando hay confianza en Jesús, toda oración encuentra respuesta.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Hoy queremos hablarte, Señor, de lo que nos duele, o mejor, de lo que duele a los demás. Sabemos que a ti te importa mucho que aliviemos el sufrimiento de los otros».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Martes, 17 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”… «Y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado» (Jn 5,11.15).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Era un inválido y no sabía ni hablar. Con el paso de los años le había invadido una dañina tristeza y un hondo pesimismo. No tenía palabra. Y pasó Jesús junto a él. Con su cariño le infundió ánimo. Con su apoyo le ayudó a ponerse de pie. Le invitó a que tirara lejos las muletas. Poco a poco Jesús se le fue metiendo dentro y le fue liberando de los miedos de siempre. Y empezó a presentir las realidades del evangelio que embellecen la vida: la confianza, la alabanza, la alegría del corazón.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Jesús, ponnos de pie, libéranos, para que podamos liberar a otros. Junto a los pobres acontece el milagro de la vida».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Miércoles, 18 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Mi Padre sigue actuando y yo también actúo» (Jn 5,17)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Acoge con gozo esta confidencia de Jesús. Ni él ni el Padre se han alejado de este mundo. El proyecto del Padre es llevar al ser humano a la plenitud de vida. La tarea de la creación sigue abierta y espera nuestra colaboración. Por muy mal que vayan las cosas da esperanza saber que el Espíritu sigue dibujando un horizonte de vida para la humanidad.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Espíritu Santo, empújanos a realizar la obra de Jesús: dar vida en abundancia, aliviar el sufrimiento de la gente».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jueves, 19 de marzo</strong></p>



<p class="has-ast-global-color-0-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9 wp-block-paragraph"><strong>SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor» (Mt 1,24).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">“José no es un hombre que se resigna pasivamente. Es un protagonista valiente y fuerte. La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo. Sólo el Señor puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es, para hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia” (Papa Francisco, Patris corde).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén” (Patris, corde).</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Viernes, 20 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis”  (Jn 7,28)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">El Espíritu nos envía, nos da la fortaleza para no sucumbir en las horas difíciles. Nos enseña a fiarnos del Padre, como hace Jesús cuando viene la contradicción. La libertad de Jesús es provocativa, hablaba abiertamente. La experiencia que tú hagas de Dios es fundamental para mantenerte fiel en las horas oscuras de la vida. Saber que el Padre está contigo te ayudará a no abandonar la fe.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Jesús, acompáñanos. Ven con nosotros. Transmítenos tu fuerza para actuar la voluntad del Padre. Te decimos: &#8216;Sé de quién me he fiado&#8217;</em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Sábado, 21 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Jamás ha hablado nadie como ese hombre» (Jn 7,46)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los adversarios quieren eliminar a Jesús, lo tachan de impostor, desprecian a la gente sencilla. Parece que sólo entienden de Dios los que conocen la Ley. Pero la palabra de Jesús no está encadenada y ofrece desde abajo una alternativa de vida. Su amor puesto en medio del mundo saca de la ambigüedad a toda sabiduría. A la violencia responde con la paz y la bondad.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente.</em></p>



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		<title>VÍA CRUCIS POR LA PAZ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Mar 2026 09:28:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaresma - Ciclo A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por la paz interior, la paz en las familias y la paz en el mundo ORACIÓN RECITADA POR TODOS. &#8211; Dentro de un ambiente de silencio y apertura al Espíritu decimos: Vengo ante ti mi Señor, reconociendo mi culpa, con la fe puesta en tu amor, que tú me das como a un hijo. Te abro [&#8230;]</p>
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<p class="has-ast-global-color-5-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-12 wp-block-paragraph" style="background:linear-gradient(239deg,rgb(255,206,236) 0%,rgb(109,99,159) 90%,rgb(152,150,240) 100%)"><strong>Por la paz interior, la paz en las familias y la paz en el mundo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>&#8211; Dentro de un ambiente de silencio y apertura al Espíritu decimos: </strong>Vengo ante ti mi Señor, reconociendo mi culpa, con la fe puesta en tu amor, que tú me das como a un hijo. Te abro mi corazón y te ofrezco mi miseria, despojado de mis cosas, quiero llenarme de ti. Que tu espíritu, Señor, abrase todo mi ser. Hazme dócil a tu voz; transforma mi vida entera, hazme dócil a tu voz; transforma mi vida entera.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>MOMENTO DE SILENCIO</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.- Seguimos orando con la Oración anterior cantada: </strong>Vengo ante ti mi Señor…</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>AMBIENTACIÓN.- </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un Vía Crucis por la paz transforma el camino al Calvario en una plegaria por el fin de los conflictos, la justicia y el consuelo de las víctimas. Cada estación vincula el sufrimiento de Jesús con las heridas actuales del mundo, orando por los refugiados, desplazados y reconciliación. Se enfoca en superar el odio con amor, destacando la paz como don resucitado y compromiso activo. A lo largo de nuestra oración proclamaremos que la paz y la justicia son el único camino por el que la humanidad puede avanzar hacia un futuro de esperanza. En un mundo en el que sus fronteras cada vez están más abiertas, y las distancias son más breves a causa de una amplia red de comunicaciones, estamos convencidos de que la seguridad, la libertad y la paz nunca serán garantizadas por la fuerza, sino por el entendimiento mutuo.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>MOMENTO DE SILENCIO</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PRIMERA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS ES CONDENADO A MUERTE</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>“Pilato se lo entregó para que lo crucificaran” (Jn. 19, 16).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.- </strong>&nbsp;&nbsp;Las misericordias del Señor, cada día cantaré (repetitivo).<strong>&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp; </strong>Por la paz de nuestro corazón. <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Señor Jesús, condenado injustamente, entra en nuestras decisiones heridas. Danos paz en la conciencia y un corazón que elija siempre la verdad y el bien. Que comience en nosotros el camino de la paz. Amén.<strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>SEGUNDA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS CARGA CON LA CRUZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>“Jesús cargando con la cruz salió hacia el lugar llamado Calvario” (Jn. 19, 17).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp; </strong>Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale, Señor.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp; </strong>Por los que sufren violencia, injusticia o soledad. <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Jesús paciente, enséñanos a llevar nuestras cruces sin endurecerel corazón. Regala paz a quienes viven cansados y oprimidos. Amén.<strong>&nbsp;</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>TERCERA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp;&nbsp; </strong>“Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado” (Is. 53, 4).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp; </strong>Cristo te necesita para amar, para amar, Cristo te necesita para amar.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.- &nbsp;&nbsp;</strong>Por la paz entre los pueblos y el fin de la guerra.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Señor, caído, levanta nuestra esperanza. Sana nuestras heridas interiores y danos la paz que nace de sabernos sostenidos por Ti. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CUARTA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>“Y a ti una espada te atravesará el alma” (Lc. 2, 35).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp; </strong>Madre, madre es tu nombre, madre de todos te hizo Dios, hoy te llamamos con gozo, Madre y te decimos ayúdanos.<strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>&nbsp;Jesús y María, consolad a las familias heridas por el dolor y la división. Derramad en nuestros hogares la paz que nace del amor fiel. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>QUINTA ESTACIÓN:&nbsp; &nbsp;SIMÓN DE CIRENE AYUDA A LLEVAR LA CRUZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>“Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús” (LC. 23, 26).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-</strong> <strong>&nbsp;</strong>Danos un corazón grande para amar. Danos un corazón fuerte para luchar.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Para que la caridad supere al odio.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Señor, despierta en nosotros la solidaridad. &nbsp;Que aprendamos a cargar los unos con los otros y a construir la paz con gestos concretos de amor. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>SEXTA ESTACIÓN:&nbsp; LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>“Busco tu rostro, Señor” (Sal. 27, 8).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp; </strong>Gloria y honor a ti, Señor Jesús.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Haznos instrumentos de tu paz, el odio por el amor&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Jesús, rostro de la misericordia, imprime tu paz en nuestro corazón para que sepamos consolar y no herir. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>SEPTIMA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp;&nbsp; </strong>“El justo cae siete veces y se levanta” (Prov. 24, 16)</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp; </strong>Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale, Señor.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Que el perdón supere la venganza.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Señor, cuando caemos de nuevo, no nos abandones. Danos la paz humilde de recomenzar cada día. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>&nbsp;“Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Lc.23, 28).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp; </strong>&nbsp;Las misericordias del Señor, cada día cantaré (repetitivo)</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp; </strong>Para que los adversarios puedan estrecharse las manos.&nbsp; <strong>TODOS: Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp;&nbsp; </strong>Jesús, compasivo, mira el dolor de tantos pueblos. Convierte nuestras lágrimas en compromiso por la paz verdadera. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>NOVENA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS CAE POR TERCERA VEZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>“Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad” (2 Cor. 12, 9).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-</strong>&nbsp;&nbsp; Oh cruz, te adoramos, oh cruz, te bendecimos, de ti viene la vida, de ti la salvación.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Destierra de nuestros corazones todo lo que pone en peligro la paz.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor. danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Señor agotado, sostén a quienes ya no tienen fuerzas. Regala paz a los corazones quebrados por la violencia y la guerra. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>DÉCIMA ESTACIÓN:&nbsp;&nbsp; JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp;&nbsp; </strong>“Se repartieron mis ropas” (Sal. 22, 19).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp; </strong>Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale Señor.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Que venga tu Reino de justicia y paz.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Jesús despojado, líbranos del egoísmo y de la ambición. Enséñanos la paz que nace de un corazón pobre y libre. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>UNDÉCIMA ESTACIÓN:  JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:</strong>&nbsp; “Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23, 34)</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp; </strong>No fijéis los ojos en nadie más que en Él&nbsp; (2) No fijéis los ojos en nadie más (2) No fijéis los ojos en nadie más que en Él.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Para que callen las armas y se encuentre la vía del diálogo.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Jesús crucificado, rompe la cadena del odio con tu perdón. Siembra paz en nuestras relaciones y en las naciones enfrentadas. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>DUODÉCIMA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS MUERE EN LA CRUZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>“Todo está cumplido” (Jn.19, 30)</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>¡Victoria, Tú reinarás, oh Cruz, Tú nos salvarás!</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-</strong>&nbsp;&nbsp; Te pedimos Señor, que desarmes el corazón y la mente de proyectos de muerte y destrucción.&nbsp;&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:</strong>&nbsp; Señor Jesús, en tu entrega total nace nuestra esperanza. Que tu muerte destruya la violencia y nos regale la paz que el mundo no puede dar. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN:&nbsp; MARÍA RECIBE A SU HIJO BAJADO DE LA CRUZ</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp;&nbsp; </strong>“Lo envolvieron en una sábana limpia” (Mt. 27, 59)</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp; </strong>Ya no te quedas sola, sola junto a la cruz somos también&nbsp; ahora hijos como Jesús. Ya no te quedas sola. Sola junto a la cruz, Madre corredentora, hoy nos has dado a luz.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>María, tú que acompañaste a tu Hijo durante toda la vida, enséñanos a seguir su ejemplo; da paz a las madres que pierden a sus hijos por distintas circunstancias.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor. danos tu paz.</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Jesús entregado, recibe en tus brazos a los que mueren por causa de la guerra y la injusticia. María, consuela a quienes lloran, llénales de esperanza y paz interior. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA: </strong>&nbsp;“Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía” (Jn. 19, 41).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp;&nbsp; </strong>Las misericordias del Señor, cada día cantaré (repetitivo).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp; </strong>Protege, acoge, acompaña y bendice a los más pobres, a los refugiados&nbsp; y a las víctimas&nbsp; de las guerras.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN RECITADA POR TODOS:&nbsp; </strong>Señor del silencio, cuando todo parece perdido, sostén nuestra fe. Siembra paz en la noche del mundo. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>DÉCIMA QUINTA ESTACIÓN:&nbsp; JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PALABRA:&nbsp; </strong>&nbsp;&nbsp;“No está aquí. Ha resucitado” (Lc 24, 6).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>CANTO.-&nbsp; </strong>&nbsp;Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor&nbsp; (repetitivo)</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PETICIÓN.-&nbsp;&nbsp; </strong>Tú, que perdonaste desde la cruz, sana nuestras memorias. Tú, que acogiste al ladrón arrepentido, ablanda nuestros corazones. Tú que entregaste tu espíritu al Padre, renueva en nosotros la esperanza. Afianza nuestra fe en la Resurrección.&nbsp; <strong>TODOS:&nbsp; Señor, danos tu paz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>ORACIÓN FINAL RECITADA POR TODOS:   </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Señor Jesús, que recorriste el camino del dolor por amor a nosotros, y transformaste la cruz en fuente de vida, te damos gracias por habernos acompañado  en este Vía Crucis. Hoy ponemos en tus manos:  &#8211; nuestra sed de paz interior, cuando el corazón está cansado y dividido;  -nuestra sed de paz en las familias, cuando falta el perdón y el diálogo;  -nuestra sed de paz en el mundo, herido por la violencia, la injusticia y la guerra.  Haznos, Señor, artesanos de tu paz: donde haya odio, que sembremos perdón; donde haya ofensa, reconciliación; donde haya desesperanza, confianza; donde haya tinieblas, tu luz. Y porque has Resucitado, no permitas que nos acostumbremos a la violencia ni a la indiferencia, sino que vivamos como testigos humildes de tu amor más fuerte que la muerte. Que tu paz habite en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestras comunidades cristianas y en todos los pueblos de la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.  Amén.</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-12bc0035-7ec9-4cb8-9387-3ae9532a7c3d" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/VIA-CRUCIS-POR-LA-PAZ-CUARESMA-2026.pdf"><strong>VÍA CRUCIS POR LA PAZ CUARESMA 2026</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/VIA-CRUCIS-POR-LA-PAZ-CUARESMA-2026.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-12bc0035-7ec9-4cb8-9387-3ae9532a7c3d">Descarga</a></div>
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		<title>Domingo cuarto de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Mar 2026 09:07:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 9,1-41 Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche (San Juan de la Cruz) Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Un ciego no ve, pero está, en la calle, a la vista de todos; grita, extiende la mano. Pasamos junto [&#8230;]</p>
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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche </em>(San Juan de la Cruz)<em> </em><em></em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un ciego no ve, pero está, en la calle, a la vista de todos; grita, extiende la mano. Pasamos junto a él, como ante tantas personas que sufren exclusión, discriminación y miseria. Consideramos tan normal este paisaje que terminamos acostumbrando nuestro corazón a la indiferencia, “globalización de la indiferencia” (Papa Francisco). Hay luz en la fachada, pero tiniebla en el corazón. Jesús ve al ciego, se acerca a él con compasión y ternura, inicia un diálogo liberador. No acepta la opinión generalizada de que está así por su culpa. La presencia del ciego, los refugiados retenidos por alambradas, las víctimas de la injusticia y de la guerra… dejan al descubierto nuestra ceguera. Nosotros, si no los vemos, somos más ciegos que ellos: ‘Tienen ojos y no ven’. Comenzar la oración con esta humildad de saber que compartimos cegueras es andar en verdad, es fruto del Espíritu. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Jesús, ilumina nuestras oscuridades. Sé Tú nuestra luz, enciende nuestra noche.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Yo soy la luz del mundo’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús es alguien único, es una novedad inaudita, una presencia de bondad en medio de nuestro mundo. No sólo da la vista al ciego del camino, sino que este encuentro le da ocasión de desvelar su identidad: ‘soy la luz del mundo’. Jesús es luz encendida, puesta en medio para iluminar. No hay otra noticia más fascinante que esta. Jesús es luz, su amor es más grande que todos nuestros pecados. Nuestra muerte es vencida por su presencia sanadora. Con Él nos viene una plenitud insospechada. Como curó al ciego con el barro y el agua, con el signo y la palabra, nos puede curar ahora a nosotros para que seamos hijos del Padre, que es luz de luz, y realicemos las obras del día. Dejemos que realice en nosotros una nueva creación. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Estamos ante ti, Jesús, como noche que espera la aurora. Tu mirar es amar: ésta es la verdad que sostiene nuestra fe. Eres nuestra luz y salvación. </em> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘¿Crees tú en el Hijo del hombre?’</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un ciego en el camino, gritando, no era problema. Un ciego que ahora ve, gracias a Jesús, es una amenaza para la vieja mentalidad, incrédula. Un convertido a Jesús es un peligro, una persona liberada por Jesús resulta incómoda. ¡Cuánta resistencia a la hora de acoger la novedad! Unos tienen miedo, otros son incapaces de alegrarse con el triunfo de la vida, otros expulsan o marginan a quien camina en la verdad. ¿Y nosotros? ¡Cuánta ceguera disimulada en ojos que, sólo aparentemente, ven! ¿De qué sirve acaparar y presumir de fe, si no dejamos paso a la novedad de Jesús que libera? ¿Será verdad que no queremos ver? Sea como sea, Jesús no nos deja solos, nos hace la pregunta de la fe a cada uno/a: ‘¿crees tú?’ Y espera pacientemente que dejemos entrar su luz en nuestro corazón. ¿Qué haremos? Un ciego, que no conocía la luz, porque nunca la había visto, nos anima con su confianza, tan sencilla, a recorrer sin miedo el proceso de la fe. Frente a todos los miedos, frente a todos los prejuicios. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, guíanos hacia la fe, llévanos a Jesús.  </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Creo, Señor’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús espera nuestra respuesta creyente. Los que están sufriendo en las orillas de los caminos, también, porque la fe en Jesús es siempre ternura y compasión hacia los que están marginados por los motivos que sean. El joven, radiante de alegría, confiesa abiertamente su fe. El que antes era ciego nos ofrece su testimonio y nos regala palabras nuevas para decir nuestra fe: ‘Creo, Señor’. A esta fascinante aventura nos empuja el Espíritu. Jesús nos ha abierto los ojos, nos ponemos ante Él, lo adoramos. Por haber gozado un instante de su luz, unimos nuestras fuerzas para solidarizarnos con los que sufren dramas infinitos, en Siria, por ejemplo, para incluir y no excluir. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Madre de los creyentes, danos tu fe.   </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el CIPE os deseamos un FELIZ DOMINGO DE LA ALEGRÍA &#8211; marzo de 2026</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-aa5587d1-466b-46c1-adaf-2a5f0440475b" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-cuarto-de-Cuaresma26.pdf"><strong>Domingo cuarto de Cuaresma26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-cuarto-de-Cuaresma26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-aa5587d1-466b-46c1-adaf-2a5f0440475b">Descarga</a></div>
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		<title>EVANGELIO: TERCERA SEMANA DE CUARESMA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Mar 2026 08:29:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio diario - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lunes, 9 de marzo «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo” (Lc 4, 24). Las gentes de su pueblo querían controlar a Jesús, utilizarlo sólo para sus intereses nacionalistas. Jesús se abre paso y abre paso a la gracia, que es para todos. Y lo hace en la sinagoga. Y [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lunes, 9 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo” (Lc 4, 24).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las gentes de su pueblo querían controlar a Jesús, utilizarlo sólo para sus intereses nacionalistas. Jesús se abre paso y abre paso a la gracia, que es para todos. Y lo hace en la sinagoga. Y la esclavitud, impuesta por las explicaciones de siempre, queda rota por su enseñanza. Disponte a mirar bien a Jesús en tu corazón, y a dejar que hable con libertad en medio de tu vida.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Jesús queremos aprender de ti, a ser libres, s</em><em>in ataduras que esclavizan. Libéranos. Así podremos</em><em> ir por la vida liberando a todos los oprimidos.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Martes, 10 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">«Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano» (Mt 18,35).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¡Qué tres palabras para rumiar por dentro: <em>Perdonar, de corazón, al hermano</em>.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Recuerda que el mundo actual se encuentra sacudido en las raíces por la violencia, por la intolerancia, por las migraciones y las crisis de valores, y está esperando una palabra de reconciliación. Únete a todos esos hombres y mujeres que inician cada jornada la tarea ardua y apasionante de la solidaridad, de la paz y el respeto a todos.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Abro mi vida a la misericordia entrañable del Padre. Él llena de paz mi corazón y lo dispone para el reencuentro y la reconciliación con el hermano.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Miércoles, 11 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">“No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud” (Mt 5,17)</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Acoge al Espíritu que se manifiesta en plenitud en Jesús y de forma multicolor a lo largo y ancho del mundo. Únete a tantos hermanos y hermanas que confiesan que el único que les ha salvado siempre, una y mil veces, ha sido Jesús. Ofrece con tu creatividad un contraste a la rutina y a la injusticia. Pon ternura en el mundo.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu divino, vivifícanos, haznos permanecer fieles</em><em> a la verdad, a la vida, al amor.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jueves, 12 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lc 11,20).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Contempla a Cristo que sigue actuando. Siempre se encuentra donde la gente sufre. Búscalo ahí. Contempla también el poder del demonio, que encierra a los hombres dentro de sí y los incapacita para la comunicación y el encuentro. La comunidad de Jesús tiene su casa allí donde hay opresión. Su tarea consiste en aportar liberación como el Espíritu le sugiera. Oramos para percibir la llegada del reino en los mil gestos de liberación que continúan la tarea de Jesús.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad. Amén».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Viernes, 13 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”… “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mc 12,30-31).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si quieres saber si recibiste el Espíritu pregunta a tu corazón si encuentras en él el amor a Dios y al hermano. No busques qué dar al Señor. Date a ti mismo. Dios es amor, y no puede más que darte su amor.&nbsp; Camina con Cristo y canta con alegría. El que te pide que ames, va contigo, abriéndote el camino.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Nuestra oración, hoy, es amar, amar sencilla y gratuitamente».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Sábado, 14 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">«¡Oh, Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo» (Lc 18,11-12).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La falsa oración del fariseo solo muestra un ego muy grande, sin espacio para Dios por mucho que pronuncie su nombre. Exhibe su riqueza, tanta, que no necesita a Dios. Sin espacio para los demás. ¿Tiene corazón?</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La oración del publicano muestra un corazón vacío de ego, abierto a la misericordia de Dios. Se sabe pecador, el más pobre de todos los hombres. El vacío del corazón humano solo Dios lo puede llenar, por eso espera en él.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Abrimos nuestras manos vacías ante ti, Señor de la vida. Mira nuestra fragilidad y pobreza. Ten misericordia y llénanos de ti. Ábrenos a los demás.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://cipecar.org/desarrolloapp/">Escucha este Evangelio con textos de los Místicos y una canción en la App Evangelio orado</a></strong></p>
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		<title>Domingo tercero de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Mar 2026 09:11:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 4,5-42 “Cada encuentro con Jesús nos llena de alegría y nos cambia la vida” (Papa Francisco). Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Entramos en esta escena encantadora. Jesús está sentado en el brocal de un pozo. Está esperándonos, con hambre de encuentro, con sed de amor. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-ast-global-color-5-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16 wp-block-paragraph" style="background:linear-gradient(201deg,rgb(255,206,236) 0%,rgb(110,64,115) 83%,rgb(152,150,240) 100%)"><strong>Lectura orante del Evangelio: Juan 4,5-42</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“Cada encuentro con Jesús nos llena de alegría y nos cambia la vida” (Papa Francisco). </em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entramos en esta escena encantadora. Jesús está sentado en el brocal de un pozo. Está esperándonos, con hambre de encuentro, con sed de amor. Metidos en mil cosas, quizás no lo vemos. Pero Jesús sabe esperar. Hoy puede ser el día del encuentro con él. ¿Lo intentamos? Por él no va a quedar. Jesús es manantial de amor en el pozo de nuestra interioridad. ¿Cómo cruzar el umbral que nos separa de él y de nosotros mismos? Como a la mujer de Samaría, solo una sed honda, a menudo desconocida, nos alumbra; y un cansancio, que solo se cura con el amor, nos ayuda a descubrir la presencia del Amigo. Nos da confianza saber que Jesús siempre oye el deseo de los pobres. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, llévanos adentro, donde nace la luz, donde crece el amor, donde nos espera Jesús.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’.</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús no pierde tiempo. Rápidamente inicia el diálogo con nosotros. Sus palabras imprevisibles nos sorprenden. ¿Cómo es que nos pide de beber a nosotros, tan sedientos de agua y de todo? ¿De dónde sacaremos lo que nos solicita? Quizás sea ahora el momento escogido por el Espíritu para tener un encuentro con Jesús. Si probamos a escuchar la música escondida en su petición: ‘dame de beber’. A nosotros, marginados como la samaritana de las fuentes de la vida, nos ofrece palabra, dignidad, confianza; pero, antes, nos pide. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Jesús, ¿qué nos pides hoy?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Muchos se han alejado de Dios; lo ven como un extraño. Se han marchado sin haberlo conocido. Quizás también a nosotros nos ha pasado o nos pasa. Sea como sea, el diálogo con Jesús en nuestra interioridad puede llevarnos a ser sus amigos y recibir el agua viva que sacia nuestra sed. ‘Si conociéramos el don de Dios’. Jesús puede descubrirnos hoy que Dios es un misterio de bondad, una fuente de la que cada uno bebe según tenga el vaso, una presencia amistosa y acogedora en quien podemos confiar siempre. Es hora de dejar a un lado nuestro pequeño cántaro para que Jesús nos llene el corazón. Con la mujer de Samaría aprendemos a ser discípulos de Jesús, mientras dialogamos con él acerca de las preguntas más hondas que llevamos en los adentros. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>¿Quién eres tú, Jesús, que tienes un agua viva?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La mujer le dice: ‘Señor, dame esa agua; así no tendré más sed’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Después de haber alimentado la vida con espejismos de oasis inexistentes y de haber buscado agua en cisternas agrietadas, Jesús nos ofrece la oportunidad de vivir una fe de manera confiada en el fondo de nuestro ser. La vida es más hermosa cuando en ella está Jesús. Con él en medio, ya nada es lo mismo, porque en viniendo la vida ya no queda ni rastro de la muerte. Con Jesús comienza otra danza, todo se recrea. Y de la alegría por haber bebido el agua de su manantial vamos a testimoniar la alegría del encuentro con él. El cansancio del alma deja paso a la alegría misionera: Que todos conozcan a Jesús, que todos tengan vida y la celebren, que haya agua para todos los pueblos de la tierra. Nuestro mundo es capaz de generar recursos para que haya agua para todos, pero no sabe compartir. Nuestro pozo, con abundante agua de Jesús, es ahora una fiesta de solidaridad inagotable, donde se comparten el agua y la vida. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Si te escuchamos, Jesús, tú no te callas. Si nos abrimos a ti, Jesús, tú no nos cierras la puerta. Si confiamos en ti, Jesús, tú nos acoges. Si nos entregamos a ti, Jesús, tú nos sostienes. Si nos hundimos en el camino, tú, Jesús, nos levantas y nos das a beber de tu agua viva.</em> <em> </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el CIPE os deseamos un feliz tiempo de gracia &#8211; marzo de 2026</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-a82fcb04-b906-4540-9a65-8a743d2c23cf" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-tercero-de-Cuaresma26.pdf"><strong>Domingo tercero de Cuaresma26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-tercero-de-Cuaresma26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-a82fcb04-b906-4540-9a65-8a743d2c23cf">Descarga</a></div>



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		<title>LECTIO DIVINA: III DOMINGO DE CUARESMA: Juan 4,5-42</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Mar 2026 16:44:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU Ven, Espíritu Santo. Canto:&#160;De noche iremos, de noche. Que para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra, sólo la sed nos alumbra. MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN Vivimos rodeados de muchas palabras, pero ¡cuántas de ellas son vacías! A veces escuchamos también palabras sabias, pero que no tocan nuestro destino último. [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ven, Espíritu Santo.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Canto:&nbsp;<em>De noche iremos, de noche. Que para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra, sólo la sed nos alumbra.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Vivimos rodeados de muchas palabras, pero ¡cuántas de ellas son vacías! A veces escuchamos también palabras sabias, pero que no tocan nuestro destino último. La Palabra de Dios, en cambio, satisface nuestra sed de significado, de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva: al revelarnos el misterio de Dios, es inagotable, nunca deja de ofrecer sus riquezas (Papa León).</em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estamos ante un diálogo precioso entre Jesús y la Samaritana, uno de los episodios más leídos y meditados, paradigma de nuestro camino de fe. En él se restaura lo que somos, hasta descubrir el manantial de amor, la vida del Espíritu en la interioridad. &nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por medio de la experiencia tan vital y cotidiana como la sed y el agua se nos presenta una catequesis cuaresmal para renovar la alegría del bautismo en la Pascua.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La escena se sitúa en Samaría, donde vive un pueblo mestizo en lo étnico, cultural y religioso, resultado de la mezcla de israelitas con asirios En el trasfondo hay una vieja historia de odios y rencores a causa de la religión. Todos creían en Dios, pero cada uno pensaba que lo suyo era mejor que lo del otro: su templo, su monte santo, su agua y sus fuentes. La narración nos presenta muchos desafíos: hay que desaprender para aprender.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: JUAN 4,5-42</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.<br>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.<br>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:<br>    «Dame de beber».<br>Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:<br>    «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).<br>Jesús le contestó:<br>    «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».<br>La mujer le dice:<br>    «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».<br>Jesús le contestó:<br>    «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».<br>La mujer le dice:<br>    «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».<br>Jesús le dice:<br>    «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».<br>La mujer le dice:<br>    «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».<br>Jesús le dice:<br>    «Soy yo, el que habla contigo».<br>En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos.<br>Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:<br>    «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>1. FECUNDIDAD DE LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo.&nbsp;</strong>Los encuentros amorosos suceden junto a un pozo (Isaac y Rebeca, Moisés y Séfora). Entramos en esta escena encantadora. Jesús viaja de Judea, donde lo han rechazado, a Galilea; pasa por Samaría, otra tierra hostil. Está cansado del camino y de las disputas interminables, religiosas. Es mediodía. Está esperando, busca el encuentro, tiene sed de amor. Una mujer simboliza al ser humano, hecho para lo infinito, atormentado por la árida finitud que le rodea y no le sacia, con necesidad de un agua viva que le hidrate y regenere, que le vivifique y haga fecundo el sentido&nbsp;de sus días. La sed alumbra el camino; el cansancio sólo se cura con el amor. Nos da confianza saber que Jesús siempre oye el deseo de los pobres</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’.</strong>&nbsp;Una mujer sedienta. La sed siempre pone en marcha la búsqueda (el consumismo ahoga la sed). La sed descubre que no somos completos, somos seres carentes, llamados a un encuentro. ¡Bendita búsqueda que nos pone de cara a Dios y de cara a los demás para el encuentro!<em>&nbsp;(Buscando mis amores).&nbsp;</em>La mujer samaritana, del pueblo que habita en Siquén, es considerada una hereje, una pecadora, pero es buscadora&nbsp;<em>(el que busca encuentra)</em>. Jesús no pierde tiempo. Rápidamente inicia el diálogo, rompe los prejuicios raciales, religiosos, culturales: (un judío no podía pedir nada a un samaritano y menos a una mujer). Sus palabras imprevisibles sorprenden. ¿Cómo es que pide, qué nos pide? El encuentro comienza dando a Jesús nuestra agua.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva’.&nbsp;</strong>Jesús habla de teología con una mujer. Muchos se han alejado de Dios; lo ven como un extraño. Se han marchado sin haber conocido el don. Quizás también a nosotros nos ha pasado o nos pasa. Sea como sea, el diálogo con Jesús en nuestra interioridad puede llevarnos a ser sus amigos y recibir el agua viva que sacia nuestra sed.&nbsp;El agua es realidad de la máxima importancia y también de gran relevancia bíblica. La teología samaritana no conoce el don. El diálogo con Jesús en la interioridad le ayuda a reconocerse, la lleva a ser esposa de quien no desilusiona. Jesús descubre que Dios es un misterio de bondad, una fuente de la que&nbsp;<em>cada uno bebe según tenga el vaso</em>, una presencia amistosa y acogedora en quien se puede confiar siempre. Jesús ha reinterpretado su historia. Es hora de dejar a un lado el pequeño cántaro para que Jesús llene el corazón con el Espíritu.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La mujer le dice: ‘Señor, dame esa agua; así no tendré más sed’.&nbsp;</strong>La sed se ha encontrado con el manantial. El agua viva es el Espíritu que da vida eterna, el amor de Dios&nbsp;<em>que ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado</em>&nbsp;(Rom 5,5). Después de haber alimentado la vida con espejismos de oasis inexistentes y de haber buscado agua en cisternas agrietadas (cinco maridos), Jesús ofrece la oportunidad de vivir una fe de manera confiada en el fondo del corazón. La vida es más hermosa cuando en ella está Jesús. Con él en medio, ya nada es lo mismo, <em>porque en viniendo la vida ya no queda ni rastro de la muerte.</em><em></em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad”. </strong>El tema de la conversación cambia. La mujer ya no está a la defensiva. Saca las inquietudes más profundas que lleva dentro. Propone el tema que divide a judíos y samaritanos. ¿Cuál es el verdadero lugar para adorar? Los samaritanos asumieron el Pentateuco y los lugares de culto de los tiempos patriarcales. De encuentro peligroso se pasa a un encuentro amoroso. Jesús critica a una y otra religión (paralelismo con Nicodemo); han dejado el agua viva y beben en charcos; necesitan el Espíritu. No importa el lugar sino el modo. Jesús, que la ha ayudado a que asuma su situación vital: «no tengo marido», ahora, por el Espíritu, le revela cuál es el culto que tiene sentido: conocer a Dios y adorarlo como Padre. Este misterio de amor es la razón más profunda de unidad que une a todos los cristianos, y que es mucho más grande que las divisiones que se han producido a lo largo de la historia.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo”. Jesús le dice: “Soy yo, el que habla contigo”.&nbsp;</strong>Esperanza arraigada:&nbsp;<em>Cuando venga el Mesías nos lo dirá todo</em>. Es allí, cuando, a la pregunta: ¿quién eres?, Jesús le revela su identidad:&nbsp;<em>Yo soy, el que habla contigo</em>.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo”.&nbsp;</strong>Con Jesús comienza otra danza, todo se recrea. De la alegría por haber bebido el agua de su manantial, la samaritana ha quedado llena, olvida su cántaro y va a testimoniar la alegría del encuentro con Jesús. El cansancio del alma deja paso a la alegría misionera: Que todos conozcan a Jesús, que haya agua del Espíritu para todos. Nuestro mundo es capaz de generar recursos para que haya agua para todos, pero no sabe compartir.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>2. MEDITACIÓN. RESPUESTA A LA PALABRA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>¿Qué nos dice a nosotros este Evangelio’</em>?<br><em>¿Seguimos siendo racistas?</em><br><em>¿Valoramos la incorporación de la mujer en la Iglesia?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>3. ORACIÓN. ORAR LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Me siento junto al pozo para estar a solas contigo. <em>¡Oh qué de veces me acuerdo del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!, y así soy muy aficionada a aquel Evangelio, y es así cierto, que sin entender como ahora este bien, desde muy niña lo era, y suplicaba muchas veces al Señor me diese aquel agua, y la tenía dibujada adonde estaba siempre, con este letrero, cuando el Señor llegó al pozo: Domine, da mihi aquam (Santa Teresa)</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>4. ACCIÓN: CONTAR LA NUEVA MANERA DE VIVIR.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sobran los maestros y faltan los testigos. Necesitamos testigos que digan lo que han visto y oído. Lo peor que le pasa al hombre de hoy es que no tiene sed de Dios. <em>Bueno es saber que los vasos nos sirven para beber. Lo peor es que no sabemos para qué sirve la sed</em>. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



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		<title>EVANGELIO: SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 17:40:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio diario - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lunes, 2 de marzo «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36) La misericordia es la forma que tiene Dios de mirar nuestra debilidad. Es su forma de decir no a toda la cultura de violencia entre pueblos, a la desigualdad de oportunidades de unos y otros, a la situación dramática de millones de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lunes, 2 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La misericordia es la forma que tiene Dios de mirar nuestra debilidad. Es su forma de decir no a toda la cultura de violencia entre pueblos, a la desigualdad de oportunidades de unos y otros, a la situación dramática de millones de emigrantes que se desplazan por la geografía de la tierra. Jesús no te pide que obedezcas a Dios, sino que te parezcas a él, que actúes como él actúa. Porque el amor no se agota en sentimientos.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, muévenos a la compasión y a la ternura.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Martes, 3 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.</strong> <strong>El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 23,11)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús desea que se viva en la Iglesia así: el primero, que sirva; el más grande, que se haga pequeño. Así surge una nueva humanidad. Los dones no los concede el Espíritu para distinguirnos de los otros y menos para dominarlos, sino para construir entre todos un mundo nuevo. En la oración, aprendes a no responder a nada con la venganza, enciendes en todo conflicto una pequeña luz.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Enséñanos, Jesús, a servir con alegría. Queremos poner nuestros pies en tus pisadas».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Miércoles, 4 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">En los tiempos de silencio que tengas durante esta Cuaresma puedes hacerte esta pregunta: Yo, ¿para qué estoy aquí? Jesús lo tenía muy claro: para dar vida. En el grupo de los amigos de Jesús da vida quien sirve y traduce el servicio de forma creativa. Esta forma de colocarse en el mundo es liberadora no sólo a nivel individual, sino también social. Tú también puedes decir&nbsp; “no” a la cultura consumista de que “me sirvan los otros”, “no” a “aparentar” más que los demás, sino a ofrecer con sencillez los dones recibidos.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Actúa en nosotros, Espíritu de amor. Envíanos tu fuerza para ser testigos del Evangelio, siguiendo el camino de Jesús.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jueves, 5 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día…. y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico” (Lc 16,19-21)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La palabra sigue hablando hoy de mendigos y de ricos. La palabra sigue hablando hoy de un Dios que se vuelca con los mendigos, más aún, que se hace mendigo del mundo por amor. No te defiendas ante ella. Deja que ponga al descubierto la realidad escondida detrás de las apariencias. Deja que Jesús ilumine los criterios con que miras estas situaciones, los valores vitales para ti, las líneas clave de tu pensamiento, las fuentes en las que te inspiras para vivir.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, quiero trabajar en equipo contigo para poner amor donde no lo hay.</em> Deseo aprender a sentir, pensar, vivir y organizar la vida desde la fe.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Viernes, 6 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’» (Mt 21,37-38).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Dios, en su Hijo Jesús, lo dijo todo y lo dio todo. ¡Hasta ese tipo de locura llega el amor del Padre por todos nosotros! Dios conoce lo que somos en el fondo del corazón humano y sin embargo viene desarmado a nuestro encuentro. Jesús en persona se aproxima a tu camino, llama a tu puerta, quiere entrar en tu historia. Acostúmbrate a tener a Jesús siempre contigo. Con él en medio brota el amor y se extiende por el mundo la justicia y el derecho.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Jesús, peregrino de amor, gracias por querer entrar en mi historia».</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Sábado, 7 de marzo</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos» (Lc 15,20).</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús es el mejor guía para decirnos cómo es el Padre. No nos pierde de vista cuando nos alejamos. ¿Acaso puede brotar una relación afectiva con Dios sin esta experiencia de sentirnos incondicionalmente aceptados y queridos? Somos hijos de un Padre que hace fiesta porque al vernos le da un vuelco el corazón. Siempre que volvemos nos susurra al oído: “Todo lo mío es tuyo”.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Bendito seas por siempre, Padre, que siempre nos esperas. Todo lo tuyo es para nosotros».</em></p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Domingo segundo de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 09:32:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Lucas 9,28-36 “La Pasión es un regalo de amor infinito por parte de Jesús” (Papa Francisco). Tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. ¿Entendemos los caminos de Dios en nuestra vida? ¿Nos entendemos a nosotros mismos? Jesús, el amigo verdadero, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lectura orante del Evangelio: Lucas 9,28-36</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“La Pasión es un regalo de amor infinito por parte de Jesús”</em> (Papa Francisco).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Entendemos los caminos de Dios en nuestra vida? ¿Nos entendemos a nosotros mismos? Jesús, el amigo verdadero, nos saca de situaciones sin salida y nos lleva a lo alto de la montaña, al mar adentro, al desierto, a la otra orilla… Nos invita a una experiencia fuerte de oración, para ver las cosas de otra manera. La oración ha sido siempre para él la gran estrategia para encontrarse con el amor y proyecto del Abbá. A la luz de la oración ha discernido su vida, abriéndose camino en medio de las dificultades. En ella ha encontrado fortaleza para la misión. ¿Y nosotros? Tenemos la oportunidad de orar, de estar con Jesús, de saber quién es él y quiénes somos nosotros. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Llévanos, Jesús, contigo. Dinos quién eres para saber quiénes somos.</em>  </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La oración de Jesús es una alegría, un milagro de luz, un diálogo de amor, una experiencia de comunión. En Jesús se hace visible el corazón del Padre, su energía de vida, su perdón más allá de los límites, su amor loco por nosotros. Ahí nos quiere meter Jesús: en su misterio de Hijo que ora al Padre. Pero nosotros, ciegos ante tanta luz, sordos para tales llamadas, no entendemos y nos dormimos; nos suele pasar. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Nos invitas a orar, Señor. Envíanos</em> <em>tu Espíritu, para que nos ayude y enseñe.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Dos hombres conversaban con él… hablaban de su éxodo. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús habla con Moisés y Elías. Los dos saben lo que es orar. Han subido al monte buscando el rostro de Dios. Han hablado con Dios como con un amigo. Para Jesús son una presencia alentadora. Hablan del éxodo de Jesús, de su camino de entrega en la cruz, por amor. Orar es mucho más que decir palabras bonitas, es vida, es obediencia al proyecto del Padre, es amor entregado. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Aunque somos más amigos de contentos que de cruz, queremos estar contigo, orar contigo, amar contigo.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Dijo Pedro a Jesús: Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">A veces en la oración percibimos algo del misterio de Jesús. Se está bien a su lado. Nos gusta la luz. Quisiéramos atrapar esos momentos, instalar las tiendas, quedarnos. Todo está bien, pero se nos puede olvidar lo más importante: bajar con Jesús, camino hacia la cruz para dar vida. <em>¿Qué podemos hacer por ti, Señor Jesús, que tanto haces por nosotros?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».</strong> El Padre nos lo dice con claridad: Jesús es todo para nosotros. Su misterio de amor es para nosotros. Aprendemos a orar y a vivir escuchándolo, volviendo una y otra vez a la alegría del Evangelio. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">J<em>esús, queremos pasar la vida escuchándote.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Ellos guardaron silencio. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Silencio habitado por palabras que tocan el corazón. Silencio transfigurado por la luz de Jesús, que se asoma en un compromiso hacia todos los desfigurados. Silencio, que se pone en camino para entregar la vida por amor, como Jesús. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Oye, Jesús, nuestro callado amor, el que se prueba en las obras.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Feliz domingo. Si quieres, suscríbete a la revista ORAR &#8211; CIPE – marzo 2026</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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