VENIMOS A ADORARLO

Domingo 1 de Enero

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

«LOS PASTORES FUERON CORRIENDO HACIA BELÉN Y ENCONTRARON A MARÍA Y A JOSÉ, Y AL NIÑO ACOSTADO EN EL PESEBRE» (Lc 2,16).

José y María muestran a Jesús. En una cueva de Belén enseñan la Ternura. Dicen que su hijo trae la paz a las naciones. Los pastores miran admirados, adoran al Dios hecho Niño. Vayamos también nosotros a adorar en silencio. En el amor los silencios hablan más que las palabras.

«Las familias abiertas y solidarias hacen espacio a los pobres, son capaces de tejer una amistad con quienes lo están pasando peor que ellas» (AL 183).

Lunes 2 de Enero

«EN MEDIO DE VOSOTROS HAY UNO QUE NO CONOCÉIS» (Jn 1,26).

La familia, aun con todas sus deficiencias, señala la vida. En ningún ámbito se da y se recibe tanta ternura gratuitamente. La familia es un espacio habitado por el misterio de Dios. La familia es el mejor lugar para mostrar a Jesús.

«La mujer embarazada puede participar de ese proyecto de Dios soñando a su hijo: Toda mamá y todo papá soñaron a su hijo durante nueve meses. No es posible una familia sin soñar. Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar los chicos no crecen, el amor no crece, la vida se debilita y se apaga» (AL 169).

Martes 3 de Enero

«AQUEL SOBRE QUIEN VEAS BAJAR EL ESPÍRITU Y POSARSE SOBRE ÉL, ÉSE ES EL QUE BAUTIZA CON ESPÍRITU SANTO» (Jn 1,33).

Las personas que viven a nuestro alrededor merecen toda la atención. Jesús, cuando se encontraba con las personas, se acercaba a conversar, detenía su mirada en ellas, miraba con amor. La familia es una escuela en la que aprendemos a mirar a los demás como Jesús mira. Muchas crisis comienzan cuando dejamos de mirarnos.

«Es una honda experiencia espiritual contemplar a cada ser querido con los ojos de Dios y reconocer a Cristo en él. Esto reclama una disponibilidad gratuita que permita valorar su dignidad» (AL 323).

Miércoles 4 de Enero

«JESÚS SE VOLVIÓ Y, AL VER QUE LO SEGUÍAN, LES PREGUNTA: ¿QUÉ BUSCÁIS?» (Jn 1,38)

La familia adquiere toda su belleza cuando se encuentra con Jesús. Cuando una familia muestra que el Espíritu está vivo y actuando, encuentra gratitud y estima en las personas, suscita preguntas, es una respuesta para los que buscan.

«Querer formar una familia es animarse a ser parte del sueño de Dios, es animarse a soñar con él, es animarse a construir con él, es animarse a jugarse con él esta historia de construir un mundo donde nadie se sienta solo» (AL 321).

Jueves 5 de Enero

«VEN Y VERÁS» (Jn 1,46)

¿Cómo vencer el miedo a Dios? ¿Cómo invitar a ver la bondad y las ganas de dar vida que tiene Dios? La familia cristiana, que se mira a la luz del infinito amor del Padre, tiene esta tarea provocadora. Su pequeña luz, puesta en medio, ilumina el rostro de Jesús a la humanidad. «El Dios Trinidad es comunión de amor, y la familia es su reflejo viviente» (AL 11).

«Quiero contemplara Cristo vivo presente en tantas historias de amor, e invocar el fuego del Espíritu sobre todas las familias del mundo» (AL 59).

Viernes 6 de Enero

EPIFANÍA DEL SEÑOR

«HEMOS VISTO SALIR SU ESTRELLA Y VENIMOS A ADORARLO» (Mt 2, 2)

La Palabra se hace Luz para encender hogueras de amor en los corazones y alumbrar los caminos de los pueblos. Familias de ojos limpios descubren los signos (la estrella) y se ponen encamino. Llenas de agradecimiento ofrecen su ayuda samaritana. «Como los magos, las familias son invitadas a contemplar al Niño y a la Madre, a postrarse y a adorarlo (cf. Mt 2, 11)» (AL 30).

Sábado 7 de Enero

«CONVERTÍOS, PORQUE ESTÁ CERCA EL REINO DE LOS CIELOS» (Mt 4,17).

La conversión es una mirada del Señor que nos hace buenos. También la familia la necesita. Como los pájaros abren sus picos para respirar el aire fresco, respiramos hoy el aire del Espíritu que nos mete en la fascinante aventura del reino de Jesús. «La fuerza dela familia reside esencialmente en su capacidad de amar y enseñar a amar. Por muy herida que pueda estar una familia, esta puede crecer gracias al amor» (AL 53).

Domingo 8 de Enero

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

«APENAS SE BAUTIZÓ JESÚS… SE ABRIERON LOS CIELOS Y VIO QUE ELESPÍRITU DE DIOS BAJABA COMO UNA PALOMA Y SE POSABA SOBRE ÉL» (Mt 3,16).

El Espíritu hace vivir a las familias con el aliento vital de Dios, las llena de su amor y de su fuerza creadora, las envía a la humanidad para liberar, transformar y potenciar la vida. Con todas las familias de la tierra nos abrimos al Espíritu. «La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia» (AL 1).

«Cuidemos a nuestras familias, verdaderos espacios de libertad. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos centros de humanidad» Papa Francisco, encuentro con las familias, catedral de Ntra. Sra. de la Asunción, Santiago de Cuba, 22 de septiembre de 2015.