Lunes, 11 de mayo

“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él… El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho” (Jn 14, 23.26) 

Jesús revela que somos morada de Dios. Cada persona, de la raza, cultura, religión que sea, es santuario de Dios. Cada ser humano, también los más orillados, es lugar de Dios. Conocer esta verdad es la fuente de nuestra mayor autoestima y el estímulo mayor para trabajar por la dignidad de toda persona. Vive este día como una oportunidad que Dios te ofrece de responder a su amor.

Sopla sobre mis brasas, Espíritu de amor, que no quiero que se me apague el amor en los adentros. 

Martes, 12 de mayo

«La paz os dejo, mi paz os doy» (Jn 14, 27)

El odio ha llevado a Jesús a la muerte, pero no se ha adueñado de su corazón. Presiente el momento final; tiene a sus amigos delante. Les habla desde el corazón y desde la experiencia que tiene del amor del Padre. Envueltas por una fuerza y emoción extraordinarias, sus palabras son de paz, de ánimo. Es la paz lo que deja como regalo a los suyos. Pregúntate hoy se dejas una semilla de paz en los que te rodean

Cada mañana abriré mi ventana a tu paz, Señor. Y cuando en la noche el ruido de la violencia llame a mi puerta, también abriré mi corazón a tu paz. 

Miércoles, 13 de mayo

«Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante» (Jn 15, 8)

No nos quedemos al margen. El Sector Sanitario, las Fuerzas de Seguridad, asociaciones caritativas dentro de la Iglesia, y fuera de ella, con ocasión de la pandemia actual del “coronavirus”, o de otras calamidades o conflictos armados, afrontan fatigas y peligros para cuidar a los heridos y enfermos, como también para enterrar a los difuntos. Hay personas y asociaciones que ayudan a los emigrantes que atraviesan desiertos y surcan los mares en busca de mejores condiciones de vida. Estas acciones son obras de misericordia, corporales y espirituales, sobre las que seremos juzgados al término de nuestra vida.

Unimos el corazón y las manos para pedir a María, Virgen de Fátima, que nos lleve a Jesús y nos enseñe a permanecer unidos a él para dar el fruto que el mundo necesita.

 Jueves, 14 de mayo

SAN MATÍAS, apóstol

 «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor» (Jn 15, 9)

La Pascua nos recuerda la gratuidad total de Jesús. Da el amor a manos llenas. Lo que recibe del Padre lo da. Nada se le queda entre las manos. Nos entrega el Espíritu para que nuestra alegría llegue a plenitud. ¿Qué es permanecer en su amor? Cuando nos negamos a aceptar el valor de una persona pobre, de un embrión humano, o de una persona discapacitada, es difícil que sintamos el grito de la naturaleza. Salimos hoy, solo hoy, dispuestos a amar gratuitamente. Sin interrumpir la danza del amor, lo recibimos y lo damos.

Señor Jesús, danos fuerza para amar más a nuestro mundo y a nuestra gente.

Viernes, 15 de mayo

“A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn 15, 15)

Jesús quiere ser amigo. Se coloca en medio, no encima, porque solo la igualdad y el afecto crean libertad. Su confianza es total: comunica los secretos que lleva en el corazón. ¡Qué necesario es entablar diálogos en toda la tierra! No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano. En medio de los días malos, Cristo Resucitado nos regala su mirada misericordiosa para no perder las fuerzas.

Haz nacer el amor en mi corazón mientras duermo, Señor, y al despertar se lo regalaré a todos en tu nombre. 

Sábado, 16 de mayo

“Yo os he escogido” (Jn 15, 19)

Conscientes de la amenaza de la globalización de la indiferencia ante la deterioro del planeta, reconocemos que se han dado y se dan numerosas iniciativas y acciones humanitarias, que testimonian la compasión, la misericordia y la solidaridad de las que el hombre es capaz. La Pascua es un tiempo especial para escuchar la llamada del Resucitado. ¿Qué pasos pascuales, aunque sean pequeños, queremos dar para cuidar la casa común?

Confiamos en la fuerza y compañía de Jesús para transformar el mundo, hacerlo más humano, más fraterno.

DOC. PDF. Evandelio. 5ª Semana de Pascua

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