Lunes, 25 de mayo

«Tened valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33)

El mundo ofrece una forma de vivir contraria al evangelio. “La mundanidad es una cultura de lo efímero, de usar y tirar, según la conveniencia, de la apariencia, del maquillaje, que no conoce la fidelidad, porque cambia según las circunstancias, lo negocia todo. Es una cultura sin lealtad, no tiene raíces” (Papa Francisco). Pero tengamos ánimo. Jesús ha tenido el coraje de meterse en situaciones complicadas. Así ha vencido al mundo y sus miedos. Jesús sabe que los suyos vamos a pasar por las mismas dificultades, por eso nos dice palabras de ánimo. Son palabras de un amigo en medio de la prueba. 

Pidamos al Espíritu Santo la gracia de discernir qué es mundanidad y qué es Evangelio. Sigamos los pasos de Jesús para caminar en verdad.

Martes, 26 de mayo

«Todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío» (Jn 17, 10)

Jesús está hablando con el Padre, en una apertura confiada. Jesús ora por los que permanecen en él y le dan su adhesión incondicional. Jesús ora por ti. Los gozos y dolores de la humanidad son nuestros. Nada de lo que acontece en la creación nos es ajeno. La visión individualista, consumista en que nos movemos, los ritmos de consumo, de desperdicio y de alteración del ambiente, desdice lo que somos en verdad. ¿Qué tenemos que hacer para que se nos meta en el corazón la dignidad de las poblaciones pobres del planeta?. Lo que les pasa a unos nos afecta a todos.

Tu cariño me conmueve, Señor. ¡Gracias! Metes mi vida en tu lenguaje de amor trinitario. ¡Gracias! Llévame donde los hombres necesiten tu palabra de amor.

Miércoles, 27 de mayo

«Que sean uno, como nosotros» (Jn 17, 11)

El Espíritu realiza la unión entre los amigos de Jesús. Con creatividad y belleza enseña el lenguaje de la comunión, del respeto y del cariño. Pone en nuestras manos la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.

 Jesús, con mi mano abierta, quiero acoger de todos tu regalo. Jesús, con mi mano ofrecida, quiero ofrecerles a todos tu sonrisa.

Jueves, 28 de mayo

«Que todos sean uno» (Jn 17, 21)

El distintivo de la comunidad cristiana es el amor. “Todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde” (LS 89).
El desafío que nos propone el Espíritu, es proteger nuestra casa común, unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, que requiere renovar el diálogo en el modo en el cual estamos construyendo el futuro de nuestro planeta. Imagina el mundo como una fuente donde todos puedan beber el agua del amor de Dios.

¿Cómo es posible, mi Dios? ¡Me has amado como has amado a Jesús! ¡Amas a todos como me amas a mí! Cómo los amaré yo? 

Viernes, 29 de mayo.

«Sígueme» (Jn 21, 19)

Jesús nos conoce y sabe de nuestros miedos, cansancios, tendencia a la comodidad, y aun así nos llama. Necesitamos recrear el seguimiento de Jesús, entrar en una solidaridad universal nueva. No es momento de vuelos cortos. Hay que dejar atrás las actitudes que obstaculizan las vías de solución, las que van de la negación del problema a la resignación y a la indiferencia cómoda, como si el problema no tuviera nada que ver con nosotros. Todos podemos hacer algo. Las distancias más largas se acortan cuando damos un paso.

Espíritu Santo, despiértame a una compasión y a una infinita bondad del corazón.

Sábado, 30 de mayo

“En la cena se había apoyado en su pecho” (Jn 21, 20)

¡Qué importancia tienen para toda la comunidad los que se han sentido amados por Jesús y han buscado frecuentemente su intimidad! Saberse amado da valor para afrontar las dificultades de la vida, hace a la persona cercana, compasiva.
Da apoyo y aliento a todos los que viven con el corazón encogido por la falta de amor, se sienten rechazados, ninguneados, los que sufren acoso, o son víctimas del terrorismo. El amor es expansivo, se da a sí mismo.       

Busco cada día la intimidad contigo. Mi corazón, Señor, es para ti. Gracias por las presencias alentadoras que encuentre entre la gente. 

DOC. PDF. Evandelio. 7ª Semana de Pascua

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