Lectura orante del Evangelio: Juan 14, 1-12

“Pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a caminar bien, siempre” (Papa Francisco)

No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí.

El coronavirus está siendo en gran parte del mundo un terrible aguacero que ha roto los caminos antiguos, ha destrozado las pautas acostumbradas de comportamiento, ha cambiado los cimientos que nos daban seguridad, ha cuestionado prácticas religiosas de referencia. ¿Cómo alumbrar lo nuevo después de la tormenta? ¿Cómo divisar auroras después de la noche oscura?  ¿Dónde encontrar caminos nuevos? Jesús nos regala en esta hora su palabra: ‘No se turbe vuestro corazón, creed’.
Nos fiamos de ti, Jesús.

Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.

La pandemia nos ha hecho conscientes de que hay mucho por hacer, muchas brechas que reparar, muchos proyectos por soñar y levantar, mucho dolor que curar, muchas muertes que celebrar dándoles sentido, muchos más pobres en las periferias con los que compartir. ¿Cuál será la certeza común que nos regala el Espíritu para comenzar? Un camino de futuro recorrido con Jesús: ‘os llevaré conmigo’. Un estilo de vida, el de Jesús: ‘que donde yo estoy estéis también vosotros’, en el que se multipliquen los cuidados de unos a otros, se ofrezca tiempo regalado, se abran espacios de ternura.
Juntos andemos, Señor.

Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.

El Espíritu nos enseña que cada problema, también esta pandemia, lleva consigo una oportunidad aún mayor. Pero ¿cómo serán en concreto los caminos en medio de la crisis? Los caminos no están señalados con suficiente claridad; es normal que surjan dudas. Nos acercamos a Jesús a preguntarle, intimamos con él, le escuchamos: ‘Yo soy el camino y la verdad y la vida’. No hay otra señal que la de Jesús. El camino es Jesús, la verdad es Jesús, la vida es Jesús.
Tú eres el camino, tú eres la verdad, tú eres la vida.

Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

Mirar a Jesús con la mirada del corazón, celebrar con alegría su presencia en medio de los hermanos, vivir como él vivió… son las tres puertas para entrar en el misterio del Padre. Camino para andar, verdad que da sentido, vida plena que colma todo deseo. Jesús es otro modo de caminar en medio de la crisis, otra dimensión más honda, otra luz, otra energía, otra esperanza.
Cuando te miramos, Jesús, vemos al Padre y nos vuelve la esperanza.

El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre.

Todo es gracia. A los que creen en Jesús, todo les sirve para el bien. Caminando con Jesús, la crisis del coronavirus se transforma en frutos abundantes de bienaventuranza y bendición, en obras de amor hacia los más vulnerables. En la oración silenciosa de tantos corazones el Espíritu ya está preparando formas de amar y de dar esperanza a los más necesitados; su imaginación nunca se agota, ningún virus la agota.
Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Gloria a ti, Virgen María., madre de todo desamparo .Amén.  

Feliz Pascua en tiempos de pandemia – CIPE, mayo de 2020

DOC. PDF. Domingo quinto de Pascua. Lectura orante del Evangelio: Juan 14, 1-12