Lunes, 27 de julio

“El reino de los cielos se parece a un grano e mostaza” (Mt 13, 31)

Jesús pone los ojos en lo pequeño, en lo que no cuenta y lo elige para hablar de la presencia del reino, que está comenzando a llegar: su presencia es por ahora germinal; su apariencia, como la de la semilla y la levadura, es insignificante, pero lleva dentro una fuerza transformadora, que ha prendido ya en la historia, y su crecimiento es irreversible.

Intuyo tu presencia en mí, Señor. Entro en mi corazón donde solo Tú me ves. Hago silencio para oír tu voz. Callo para decirte mi amor.

Martes, 28 de julio

“Los justos brillarán como el sol en el Reino del Padre” (Mt 13, 43)

Jesús se goza con los que han vivido las bienaventuranzas. Es la alegría de la santidad que se extiende por toda la tierra. Contempla a Jesús, sigue los caminos de su evangelio, y te brillarán los ojos, quedarás radiante.

¡Cómo se extiende el perfume de la santidad! ¡Cómo te alegras, Espíritu, en tus obras! Bendito y alabado seas, Señor. 

Miércoles, 29 de julio

SANTA MARTA

“Sí, Señor, yo creo que tú eres el Hijo de Dios” (Jn 11, 27) 

La fe es la respuesta a la vida que Jesús entrega a la humanidad. La muerte ya no tiene la última palabra. ¡Ha triunfado la vida! Cuando el miedo te atenace, cuando las dificultades te arrastren hacia abajo, cuando tu lenguaje esté teñido de pesimismo, recuerda que ha triunfado la vida.

Creo en ti, Padre, dador de vida. Creo en ti, Jesús, dador de vida. Creo en ti, Espíritu Santo, recreador de toda vida

Jueves, 30 de julio

“¿Entendéis bien todo esto?” (Mt 13, 51)

No se trata de mirar a Jesús desde una ideología. Se trata de aceptar su mensaje, de respirar su perfume, de seguir sus pisadas. Sé humilde para aceptar que las convicciones hondas tardan en llegar a tu corazón.

Cuando paso contigo largos ratos, Señor, afloran a mi mente las memorias más hondas, siento que Tú me amas.

Viernes, 31 de julio

“Sólo en su tierra desprecian a un profeta” (Mt 13, 57)

En su tierra y en su casa no lo entienden. Le duele a Jesús tener que decir esto. En nuestra tierra se sigue despreciando al que dice la verdad y no habla con falsedad.   Tú sabes que en Jesús encuentras respuesta a las expectativas más íntimas de tu corazón. Pero tienes que saber que puedes ser despreciado.

Que ninguna dificultad frene mi amor a ti, Jesús, Quiero testimoniar tu amor con valentía. ¡Dame la fuerza de tu Espíritu!

Sábado, 1 de agosto

“Mandó decapitar a Juan en la cárcel” (Mt 14, 10)

Juan, el profeta, es valiente para la denuncia. No ha dejado que en sus labios se asome la adulación y la mentira. Jesús recoge el testigo de todos los mártires de la historia. Seguro que no te es fácil, pero intenta decir la verdad.

Hablo con mis hermanos lenguajes tibios. Escondo tu verdad, tu profecía. Sana mi cobardía, Señor.   

Documentación:  17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado