Lunes, 3 de agosto

“¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!” (Mt 14, 27).

Deja que resuenen dentro de ti estas palabras tan poderosas y cercanas de Jesús. Recuerda las ocasiones en que te han dado ganas de abandonar, al verte luchando con las olas. Ora alguna situación de noche en la humanidad, que parecen no tener salida. Jesús, mientras tú estás a oscuras, nunca te abandona. Te dice palabras de aliento.

Señor Jesús, gracias a tu ánimo y al de los hermanos puedo vivir la noche en fe y esperanza.

Martes, 4 de agosto

«La planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo» (Mt 15, 14).

Jesús abre un nuevo camino para llegar hasta Dios y realizar así el deseo más profundo de la gente: estar en paz con Dios. La Buena Nueva anunciada por Jesús sacó al pueblo de la defensiva, del miedo y le devolvió la voluntad de vivir, la alegría de ser hijo e hija de Dios.

Gustad y ved que bueno es el Señor. Dichoso si pones toda tu confianza en Él.

Miércoles, 5 de agosto 

“Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas” (Mt 15, 28)

¡Qué insistencia la de esta mujer! Pide, vuelve a pedir, insiste. Deja una y otra vez que se asome su deseo hondo y se haga presente en sus palabras de fe. Procura que tus palabras no vayan más allá de la verdad que hay en tu corazón, pero procura poner tu corazón en lo que le dices a Dios y en lo que dices a los demás.

Asomo ante ti, Señor, mi corazón, te miro y espero tu compasión.

Jueves, 6 de agosto

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR.

“Su rostro resplandecía como el sol” (Mt 17, 2)

Jesús muestra en el monte a sus discípulos el destino de los hijos de Dios. La última palabra la tiene la luz; ante ella, la oscuridad retrocede avergonzada. Contempla un icono. Mira el rostro de Jesús iluminado. Dedica unos momentos a contemplar la luz en las personas que te rodean.

Pon tu luz en mis ojos, Señor, que no sé andar por los caminos, si Tú no estás conmigo y me guías. ¡Gracias por tu luz, Jesús!

Viernes, día 7 de agosto

“El que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16, 25)

El que sigue a Jesús nunca está solo. El que sigue a Jesús se encuentra con su mirada. El que le hace sitio en su corazón ve cómo se le ensancha la alegría. Tiene sentido tu búsqueda de Jesús, tiene sentido tu vida entregada al servicio del Evangelio, tienen sentidos las semillas sembradas cada día en el surco de la comunidad cristiana.

Me cuesta perder. Me duele perder. Quiero hacerlo contigo, Señor. Hazme un sitio en tu grupo de amigos, Señor.

Sábado, 8 de agosto

“Señor, ten compasión de mi hijo” (Mt 17, 14).

Un hombre necesitado se acerca a Jesús con una actitud de fe: le llama Señor y se postra ante él. Jesús recrimina a sus discípulos la falta de fe-confianza en su Amor. La fe escondida en lo pequeño y en los pequeños es más fecunda que estar previendo catástrofes. Pide tú también la pequeña semilla de la fe, a Dios Padre, para el que nada es imposible.

Señor en ti confío. Te alabo y te bendigo por tu gran bondad. 

Documentación:  18 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado