Lunes, 17 de agosto

«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme».

Jesús hace una propuesta desconcertante: para vivir el reino hay que llegar hasta el final, despojarse de todo y ponerse en camino con Él. ¿Tienes conciencia de que Jesús es tu tesoro? ¿Su amistad llena de gozo tu vida? ¿Su amor te abre al amor de los hermanos/as?

Llámame, una y otra vez, Señor, que quiero seguirte y llenar mi vida de tu Proyecto.

Martes, 18 de agosto

“Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mt 19, 23).

Dios no entra en un corazón que no le abre la puerta. Dios no entra en un corazón que está lleno de otras riquezas. Se queda fuera, esperando. Haz la experiencia de buscar a Dios sin nada, en silencio, en soledad. Déjale abierta la puerta de tu corazón.

Te hago sitio, mi Dios. Me asombra tu amor. Tú eres mi riqueza. Mi soledad, contigo, ya es sonora.

Miércoles, 19 de agosto

“Id también vosotros a mi viña” (Mt 20, 7).

El servicio es respuesta a un llamamiento gratuito. Ni la cantidad o calidad del servicio, ni la antigüedad o diversidad de funciones, ni el mayor o menor rendimiento, crean situaciones de privilegio. El estar en la viña de Dios es la mejor paga. Acoge en tu corazón la invitación que te hace Jesús. Hay mucho que servir en medio de la comunidad. Ponte el delantal y empieza.

Quiero trabajar en tu viña, Señor. Quiero servir a mis hermanos. ¡Gracias por contar conmigo!

Jueves, 20 de agosto

“Venid a la boda” (Mt 22, 4).

El banquete de bodas es signo de la comunión gozosa de Dios con la humanidad. Pero ¿quién acogerá esta invitación de Jesús en un mundo acostumbrado a la ausencia de Dios? La mayor parte de los invitados rechaza la invitación, prefiere vivir al margen de Dios.  Aprovecha tú estos minutos para acoger esta invitación gratuita a dejarte querer por Dios.

Conviérteme en pregonero de tu fiesta, Dios mío, donde hay flores y danzas, pan para todos.

Viernes, 21 de agosto

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 39).

Dios lleva a todos los seres humanos en su corazón. No se puede amar solo a Dios, sin amar a los hermanos. Las dos realidades pertenecen a la misma moneda. No seas una persona distinta cuando estás con Dios que cuando estás con los demás. Lo que eres ante tus semejantes, eso eres ante Dios.

Cuando voy a tu encuentro, Señor, Tú me señalas a los demás. Cuando miro a los pequeños, ellos me señalan tu corazón.

Sábado, 22 de agosto 

SANTA MARÍA, VIRGEN, REINA

“Todos vosotros sois hermanos” (Mt 23, 8)

Jesús insiste en la igualdad de todos los discípulos. Ninguno es más que nadie. Ninguno es menos que nadie. Los dones de cada uno no son para marcar diferencias, sino para embellecer la vida de la comunidad. Trata de vivir el día de hoy sin compararte ni medirte con nadie. Abre tu mano izquierda para acoger los dones de los que viven cerca de ti. Abre tu mano derecha y reparte lo que Dios te ha dado.

Gracias, Señor, por el regalo de la Iglesia. Gracias, por su belleza y ternura. Gracias por ese espacio en el que todos somos hermanos. Gracias por María.

Documentación:  20 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado