Lunes, 24 de agosto

SAN BARTOLOMÉ, apóstol

“¿De qué me conoces?” (Jn 1, 48)

Natanael, como tantos, es escéptico. No espera que de Nazaret salga nada bueno. Felipe está entusiasmado con Jesús. Escepticismo y entusiasmo se juntan. Esta vez puede más el entusiasmo. Y Natanael da el paso para tener un encuentro con Jesús, del que no se arrepiente. Pídele a algún hermano o hermana de tu comunidad cristiana que te ayude a leer tu vida a la luz de Jesús.

En mis adentros, sin violentarme, me conoces, me amas, me enseñas a vivir. Gracias, Señor.

Martes, 25 de agosto

“Descuidáis lo más grande de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad” (Mt 23, 23)

Tienen a Dios constantemente en los labios, hablan de Él a todas horas, pero no han aprendido a recorrer los caminos del corazón de Dios. No saben nada de su ternura. Habla hoy de Dios con tu vida. Aunque lo hagas pobremente, eso vale más que las palabras bonitas pero vacías de contenido.

Pongo mis trozos de vasijas rotos en tus manos de Alfarero. Hazme de nuevo.

Miércoles, 26 de agosto 

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados!” (Mt 23, 27) 

Dura acusación a los que se preocupan sólo de su comportamiento externo, de aparecer como fieles practicantes de la ley, pero por dentro están llenos de hipocresía. Cuida tu interior para que tus obras reflejen siempre tus sentimientos, tus pensamientos, tus convicciones más hondas

Dichoso el que confía en el Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. 

Jueves, 27 de agosto

“Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (Mt 24, 42)

La obra maestra la realiza Dios, pero a la persona le toca disponerse para ello. La oración es una espera del Señor con la puerta abierta y la candela encendida. Haz todos los días unos minutos de oración para poner tu corazón en sintonía con Dios, unos minutos para escuchar a Dios y a los hermanos, unos minutos para atender a los más pobres.

Aquí estoy, Señor. Aguardo tu venida. Con el oído atento para oír tu voz. Con el corazón preparado para el encuentro. 

Viernes, 28 de agosto 

SAN AGUSTÍN 

“¡Que llega el esposo, salir a recibirlo!” (Mt 25, 6)

El Señor siempre llega. Cumple su promesa. El problema está en nosotros, que nos hemos cansado de esperarle. Aun así, Él viene, viene, viene siempre. ¿Cómo recibes a Jesús? ¿Con rutina o con alegría? ¿Cómo recibes a los que viven contigo? ¿Con gozo o con indiferencia?

Entra en mi casa, Señor. Entra en mi corazón. Que lo mío sea tuyo y lo tuyo mío. Gracias. Amén. Aleluya.

Sábado, 29 de agosto 

EL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA

“Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista” (Mc 6, 25) 

Juan es el profeta de la denuncia y del anuncio. Es un poco de luz en medio de la noche, una ráfaga de verdad en medio de la hipocresía. Gusta pero molesta. Intentan acallar su voz con la muerte violenta, pero su voz seguirá viva en el corazón del mundo. Acoge la voz profética de los que viven a tu lado. Reaviva la vocación profética que has recibido en el bautismo. Que los miedos no ahoguen tu voz ni escondan tu verdad.

Me duele la confrontación con mis hermanos. Me duele y la rehúyo, Señor. Pero cómo me ayuda encontrar una voz que me diga las verdades con amor.

Documentación:  21 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado