Lunes, 31 de agosto

“Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír” (Lc 4, 21)

En Nazaret, lugar pequeño y apartado de la gran ciudad, Jesús proclama con valentía, que en sus gestos y palabras de ternura entrañable se cumple la Escritura. Asómbrate ante la proclamación del Reino que hace Jesús a los pobres, a los marginados, a los oprimidos. Dios los mira con amor y los llena de su gracia.

Tú haces nacer en mi corazón la fuente de la alegría. Gracias, Señor, por tanta belleza y novedad, como me ofreces cada día.

Martes, 1 de septiembre

“¿Qué tiene su palabra?” (Lc 4, 36)

¡Qué pregunta más bonita se hace la gente! ¿Qué fuerza lleva dentro la palabra de Jesús? ¡Con qué valentía se enfrenta al mal con su palabra! ¡Cuánta ternura y belleza esconden sus palabras! Aprende a estar con la palabra de Jesús en el corazón, hasta que te comunique todos sus ecos.

Tu palabra eres Tú, Jesús. Escucho tus palabras y respiro tus perfumes. ¡Cómo me crea por dentro tu Palabra!

Miércoles, 2 de septiembre

“Los que tenían enfermos con el mal que fuera, se los llevaban” (Lc 4, 40)

Cuando crece la opinión de que Dios no puede hacer nada por nosotros, ¡qué reconfortante es escuchar estas palabras! Pon tus males y los males de los que te rodean ante Jesús. Jesús tiene poder para curar, para levantar a los caídos, para poner de nuevo en pie la esperanza.

En el horizonte de mi esperanza, Tú estás. En mis enfermedades y dolencias, Tú estás. En mi vida de cada día, Tú siempre estás. Yo te llamo con fe.

Jueves, 3 de septiembre

“Rema mar adentro” (Lc 5, 4)

No es lo mismo vivir apasionadamente que sobrevivir. No es lo mismo saber que Dios existe que vivir apasionadamente la experiencia de su amor. No es lo mismo que Dios ocupe un lugar secundario en la vida a que ocupe el primer lugar del corazón. Quizás dediques más tiempo a la actividad que al encuentro contigo y con Dios. ¿Por qué no inviertes hoy las cosas?

Tu gloria es que yo viva, mi Dios. Tu proyecto, que no me quede en lo superficial. Envíame tu Espíritu para que me enseñe a vivir.

 Viernes, 4 de septiembre

“A vino nuevo, odres nuevos” (Lc 5, 38)

Regocíjate y alégrate, porque el Evangelio de Jesús te expone a cambios inesperados. Llénate de júbilo, porque Jesús te invita a vivir con ojos nuevos. Deja atrás tu traje de tristeza, porque en Jesús han quedado atrás tu esterilidad y pobreza. Afiánzate porque en Jesús se han cumplido las antiguas promesas.

Alégrate en el Señor, como María, porque Jesús nunca defrauda tus mejores sentimientos.

Sábado, 5 de septiembre

“¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?” (Lc 6, 2)

Siempre corremos el riesgo de que la referencia para la vida pase de ser Jesús a ser una ideología. Esta crea esclavitud, Jesús alienta la libertad. Si vas hoy a la eucaristía, que sea como respuesta de amor a la invitación de Jesús, y no como una obligación a una norma.

Gracias, Jesús. Tú rompes todo límite. Solo el amor va siendo luz para el camino.

Documentación:  22 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado