Lunes, 26 de octubre

 “Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios” (Lc 13, 12.17).

Lo que Jesús realiza en sábado es una celebración en su sentido más profundo. Para Jesús, el sábado no está hecho para prohibir las obras de misericordia, sino para fomentarlas. Jesús te mira, te llama y te sana, Su tiempo es tiempo de salvación. Ésta es la verdadera alegría que nadie te podrá arrebatar.

Jesús, mírame a mí también. Bien sé yo que tu mirar es amar Y tu amor misericordia. Mi alegría, proclame tu gloria.

Martes, 27 de octubre 

“El reino de Dios se parece a un grano de mostaza… a la levadura…” (Lc 13, 19.21).

Con estas dos parábolas, Jesús quiere infundir en sus discípulos la esperanza. Su Reino, su presencia, crece a pesar de las oposiciones y se nos da para que en libertad le dejemos crecer. Descubre la semilla del reino que llevas en tu interior. Pon tu esperanza en ella. Es ella la que dará fecundidad y plenitud a tu vida.

Aquí estoy Señor, pobre tierra que nada sería sin la semilla de tu Reino. Ayúdame a hacerla crecer para que sea, como Tú, pan para todos. 

Miércoles, 28 de octubre

SANTOS SIMÓN y JUDAS, apóstoles

“Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades…. y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos” (Lc 6, 18-19).

Jesús ora toda la noche, y con la fuerza de su oración llama a los discípulos, hace apóstoles y cura a todos los que se acercan a Él. Jesús te invita a orar. A acercarte a Él, a escucharle y tu fe le arrancará esa fuerza sanadora.

Señor, tú llamas a todos a tu mesa, nos acercamos… ¿Tenemos suficiente fe  para que tu fuerza nos cure?

Jueves, 29 de octubre

Es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén” (Lc 13, 33).

Jesús se encamina hacia su muerte libremente, por amor y quiere que libremente también acojamos su salvación. ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Escoge vivir bajo su amor… y camina en paz hacia la meta.

Cúbreme con tu sombra, Señor, nada temeré en el camino. Y bendeciré tu nombre, ante mis hermanos.

Viernes, 30 de octubre

“Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió» (Lc 14, 4).

En el marco de una comida, y un día de sábado, Jesús realiza una curación, porque ha venido para derrochar misericordia y liberación. Jesús te invita a orar. A acercarte a Él, a escucharle y tu fe le arrancará esa fuerza sanadora.

Señor, tú llamas a todos a tu mesa, nos acercamos… ¿Tenemos suficiente fe para que tu fuerza nos cure?

Sábado, 31 de octubre

“Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lc 14, 11).

Jesús conoce bien el corazón del ser humano y su ambición, pero no quiere que nos equivoquemos. A Él le atraen los corazones humildes. María, eres el ejemplo más claro de los gustos de Dios. Le gustó tu humildad; por eso te ensalzó y ahora todos te llamamos bienaventurada.

Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava

Documentación:  30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado