Lunes, 17 de febrero.  

“¿Por qué esta generación reclama un signo?” (Mc 8,12)  

Los fariseos piden a Jesús una señal espectacular, esperan a un Mesías con poder y no creen en Jesús, que lleva una vida sencilla y camina al lado de la gente. Jesús se conmueve interiormente y se entristece ante tanta incredulidad y dureza de corazón. A quien no quiere creer ninguna razón le vale. Por eso no habrá señal. Los pobres nos evangelizan con su pobreza y su esperanza en el Reino.

Abre tu corazón a las señales sencillas de cada día porque en ellas Dios te habla.

Martes 18 de febrero  

“¿Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes? (Mc 8, 18)

Jesús encuentra mucha oposición en la desconfianza, en la incredulidad para acoger su mensaje que rompe los esquemas de desigualdad que tenemos unos de otros. Ten cuidado con ese gran supermercado en que se ha convertido el planeta y en el que sólo vale lo que “se vende”. Ten cuidado con la utilización de recursos no renovables en aras de un bienestar inacabable, que es una amenaza para la supervivencia del planeta

Jesús, pan partido y repartido para todos/as nos invita a compartir y a servir igualmente a todos sin distinción de culturas, lenguas, religiones.

Miércoles 19 de febrero

“Le trajeron un ciego pidiéndole que lo tocase” (Mc 8,22) 

Jesús propone un nuevo estilo de vivir como hermanos. Pero los discípulos no entienden. Están como ciegos. Jesús les abre los ojos, les toca con el cariño y la acogida. Se acerca a nosotros para abrirnos los ojos y así poder entender su estilo de vivir y de caminar. Nos agarra de la mano para invitarnos a recorrer el camino de la liberación. Jesús nos invita a dar prioridad en nuestro servicio a los más abandonados, a los niños, a los huérfanos, a las personas con menos posibles, a los ancianos solos.

Jesús, toca mis ojos para que aprenda a mirar la vida con la luz del Evangelio 

Jueves 20 de febrero

“Y vosotros, ¿quién decís que soy?” (Mc 8, 29)  

Jesús necesita que le entiendan, que le digan quién es. No es fácil, porque incluso los suyos, están en otra onda. Los discípulos quieren un Mesías que sólo viva el triunfo. El plan de Dios es otro, conduce por la pasión a la gloria. Cada ser humano nos pregunta: ¿quién dices que soy yo? ¿Soy para ti alguien diferente, un extraño, un hermano?

Jesús, enséñame a llamar a cada ser humano hermano.

Viernes 21 de febrero

“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mc 8, 34)

Jesús tiene claro que ante su mensaje, la sociedad injusta va a reaccionar de forma violenta. Lo sabe y no se lo oculta a los suyos. Jesús pone las condiciones para el seguimiento, para la construcción de la ciudad nueva: renunciar a toda ambición y rivalidad y aceptar hasta lo último, como Jesús, la hostilidad de la sociedad injusta. Cuando seguimos a Jesús, nuestro destino es el mismo que el de él. Nos jugamos la vida siendo los primeros en servir, arrodillándonos a los pies de los más pobres, los sufrientes, los excluidos.

Jesús, contigo, me pongo al servicio de los necesitados.

Sábado 22 de febrero

LA CÁTEDRA DEL APÓSTOL SAN PEDRO

“¿Quién decís que soy yo?” (Mt 16,15)

Tú eres Jesús. En Ti, el Padre nos lo ha dicho todo, nos lo ha dado todo. ¡Hasta ahí llega la locura de amor del Padre por todos nosotros! Tú eres quien viene a decirme quién soy yo. Tú, Jesús, te aproximas a mi camino, llamas a mi puerta, quieres entrar en mi historia.

Oro cuando me encuentro, contigo, Jesús. Vivo, cuando bebo de tu manantial y me alimento de tu eucaristía.

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado

Documentación:  SEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO