Evangelio de la segunda semana de Adviento

Lunes, 7 de diciembre

“Hoy hemos visto maravillas” (Lc 5, 26) 

Dios no habla, pero todo habla de Dios. A medida que vives a Dios en tu corazón, todo lo que te rodea te habla de Dios. Ves a la humanidad con Dios en medio, como una fuente de paz, de esperanza y de alegría. Ves a Dios en tantos rostros que se cruzan en tu camino. Deja que Dios se meta en tu vida y que solo quieras ya, amar. Las gentes esperan que surjan personas que reflejen su cercanía y su amor.

Haz Señor que viva atento a las necesidades de los demás. Pon en mi interior palabras de sabiduría y gestos cercanos Que nadie me sea indiferente y pueda ver tu Rostro en sus rostros.

Martes, 8 de diciembre

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN

“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Lc 1, 31) 

En María Dios se hace hombre para siempre. Y desde que Jesús besa nuestra tierra, ya nada de lo nuestro está privado de sentido. En María y en el anuncio de su maternidad divina comienza la Iglesia, hermosa, sin mancha ni arruga, envuelta en la alegría. En María se nos anuncia que estamos sanados desde los cimientos de nuestra propia naturaleza. Esta es nuestra esperanza.

Venimos a ti, María, santuario de acogida donde nos muestras la ternura de Dios. Vaciamos en tu regazo nuestro corazón roto, sabiendo que nos rehaces y cobijas.

Miércoles, 9 de diciembre

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11, 28).

Me invitas a ir a ti y descansar mi corazón en tu corazón. Me invitas a caminar contigo y a llevar juntos el peso del dolor y del no saber qué pasará mañana. Porque la pena y el cansancio compartido se alivia y lleva mejor. ¡Juntos andemos, Señor!  Tu  presencia en mí me hace más humano, con más sencillez y verdad entre las manos, testigo, junto a otros, del Dios de la ternura.

Vengo ante ti, mi Señor. Cansado y herido en el camino de la vida. Vengo con la plena confianza de que restablecerás mis fuerzas cansadas y devolverás la alegría a mi corazón.  

Jueves, 10 de diciembre

“Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista” (Mt 11, 11).

Acércate a esta figura del Adviento que da la cara y la palabra por la verdad y la justicia. La gente acude al desierto, donde vive, a buscar respuestas que no hallan ni en Judea ni en Jerusalén. Juan es más que un profeta, es el Precursor del Mesías. Dice de sí mismo “Soy la voz que clama en el desierto”. Deja paso a otro, a Jesús. Percibe en Jesús la novedad del Espíritu y dedica su vida a prepararle los caminos. Le encarcelan y decapitan,  pero no pueden apagar el resplandor de la verdad y de la vida.

Acepto tu Palabra, Señor, y quiero preparar el camino y hacerte sitio en mi vida. El testimonio de Juan me invita a dar la cara por el Evangelio.

Viernes, 11 de diciembre 

“Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado” (Mt 11,7)

¡Qué triste y duro reproche el de Jesús! ¿Cómo es que está seco el desierto, si lo han atravesado torrentes de vida y de alegría? Si hoy escuchas la música callada, prestas atención a las melodías profundas y te enteras de la fiesta de Dios, llenarás del perfume del servicio y de la comunión toda la casa. Algún día vendrás, Espíritu del gozo, como viento fuerte, me pondrás en mi sitio y yo danzaré para ti.

Tú, mi Dios me limpias los ojos para ver un corazón donde antes solo veía lodo, para despertar la gracia en todos los desgraciados, para poner canciones de amor donde hay girones de desengaño.

Sábado, 12 de diciembre

“Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos” (Mt 17,13) 

¡Qué dolor cuando un ser humano es pisoteado, orillado, violentado, ninguneado? ¡Qué oscuridad, del hombre y de Dios! Aporta tu granito de arena en alguna de las mil tareas que el Espíritu hace surgir cada día a favor de la dignidad del ser humano. ¡Qué abajo te colocas para levantar a los abajados! ¡Qué grande es tu amor, Señor! ¡Qué novedad y verdad aportas a la vida!

Tomo conciencia de mi condición bautismal. Acojo al que viene hoy y siempre como amor y verdad, como buena nueva para todos.

Documentación:  SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado

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