EVANGELIO ORADO

Lunes, 25 de diciembre LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

  • ¡Navidad! ¡Dios con nosotros! ¡Misterio de amor! Abrimos nuestro corazón a Jesús, Niño de Belén. Nos dejamos sorprender por un Dios, pobre y débil. Nos asombra este Dios que abandona su grandeza para hacerse cercano a cada uno de nosotros.

«Dios siempre escoge lo pequeño, lo que no cuenta, para enseñarnos la grandeza de su humildad» (Papa Francisco)

  • Acogemos admirados la Palabra que se hace Humanidad, nos llama amigos y nos cuenta la intimidad del Padre. Espíritu Santo, abre los oídos de nuestro corazón para escuchar tanto derroche de amor.

Evangelio según san Juan 1, 14.18.

«La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre… Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad… A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer».

Te metes en nuestra historia y nos llenas de gracia y de verdad. Tu amor levanta toda vida. Tu Palabra llega a nuestro mundo y se hace Niño para que todos juguemos. Y nos invita cada día a sonreír y a abrir nuestros ojos a lo nuevo.

Tú siempre vienes amando, derrochando amor gratuito, amor creativo, que embellece a toda persona.

Jesús es el día luminoso que llega a la humanidad, el día de la misericordia en el que descubrimos la ternura de Dios, el día de la paz que reconcilia a los pueblos.

«Ya que era llegado el tiempo

en que de nacer había,

así como desposado

de su tálamo salía

abrazado con su esposa,

que en sus brazos la traía,

al cual la graciosa Madre

en un pesebre ponía,

entre unos animales

que a la sazón allí había.

Los hombres decían cantares,

los ángeles melodía,

festejando el desposorio

que entre tales dos había.

Pero Dios en el pesebre

allí lloraba y gemía,

que eran joyas que la esposa

al desposorio traía.

Y la Madre estaba en pasmo

de que tal trueque veía:

el llanto del hombre en Dios,

y en el hombre la alegría,

lo cual del uno y del otro

tan ajeno ser solía»

(San Juan de la Cruz, Romance del Nacimiento)

Únete a los millones de personas que se acercan a contemplar el Misterio del ¡Dios con nosotros!. Tu Amor me alcanza y me envuelve, Dios mío. En la paz y el silencio de la noche caminas hacia mí. Abre tus manos, ofrécele al Niño Dios tu pobreza. Tu Palabra es vida. Nos da vida. Anuncia la vida de una nueva humanidad. Tu Palabra se hace carne y me enseña a descubrir a todo ser humano con una semilla de amor en los adentros.

Martes, 26 de diciembre SAN ESTEBAN

  • Comienza hoy el día haciendo memoria de que, también en el dolor, el Espíritu está contigo. Él hace llevadero tu camino y te enseña a no dejarte atrapar por los miedos y angustias que te puede inspirar el futuro.

«Bienaventurados los que soportan con fe los males que otros les infligen y perdonan de corazón; bienaventurados los que miran a los ojos a los descartadosy marginados mostrándoles cercanía; bienaventurados los que reconocen a Dios en cada persona y luchan para que otros también lo descubran; bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común; bienaventurados los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros; bienaventurados los que rezan y trabajan por la plena comunión de los cristianos» (Papa Francisco)

  • Ven, Espíritu divino. Regálame la confianza en Dios Padre, sobre todo en los momentos oscuros, cuando surgen las contrariedades, dificultades y persecuciones que cierran el horizonte.

Evangelio de san Mateo 10, 19.20

«Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros».

¿Qué hacer cuando llega la noche? ¿Dejaremos entonces de oír la voz de los creyentes, eco de la Palabra hecha humanidad? ¿Puede mantenerse la esperanza en la persecución, o triunfarán el odio y la violencia?

En medio de las dificultades, persecuciones y noches oscuras de la humanidad, tu Palabra se nos mete en el alma dándonos sosiego y esperanza. Tu palabra es consuelo y aliento en nuestro caminar.

Hoy, que recordamos en la Liturgia a san Esteban, el primer mártir cristiano, oramos por aquellas personas que están siendo perseguidas por su fe, forzadas a abandonar sus hogares, sus lugares de culto, sus tierras y sus seres queridos.

«No sabemos lo que el Niño divino nos tiene reservado en esta tierra y tampoco debemos preguntárnoslo antes de tiempo. Solo una cosa es cierta: que todo lo que sucede a quienes aman al Señor es para su propio bien. Y además, que los caminos que nos conducen al Salvador traspasan los límites de la vida terrena». (Santa Benedicta Teresa de la Cruz, Edith Stein, Los caminos del silencio interior)

Tu amor anima mi vida. Tu amor despierta mi valor y entrega. ¡Gracias, Jesús! ¡Ven, Espíritu Santo! Abre mi corazón a la confianza en el Padre. Alumbra los caminos oscuros de la humanidad.

Miércoles, 27 de diciembre SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA

  • Ábrete confiado a la presencia de Dios, aquí y ahora. Jesús reaviva tu vida, te pone de pie. Él se ha hecho hombre para que tú puedas vivir la comunión con Dios, con todos los seres humanos y contigo mismo. El Evangelio de hoy nos habla del amor que se pone en camino, de búsqueda apasionada, de fe creyente en las señales de la vida. Solo se ve bien desde un corazón que ama. El amor siempre es fuente de vida.

«Estemos siempre dispuestos a declarar con decisión nuestra inquebrantable adhesión a Cristo, anteponiendo la fe a todo cálculo humano o interés. Que el Señor nos ayude a ponernos en la escuela de Juan para aprender la gran lección del amor de manera que nos sintamos amados por Cristo «hasta el final» y gastemos nuestra vida por Él» (Papa Francisco)

Evangelio de san Juan 20, 2.8

«El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto…’. Salieron camino del sepulcro. Los dos corrían juntos. Entró también el otro discípulo… vio y creyó».

El primer día de la semana estalla la vida y tu Palabra resuena en todo lo creado. Todo lo llena de luz y de gracia. Es hermoso ver correr a dos discípulos para buscar al Señor. Una mujer los puso en camino, cuando ellos, y toda la comunidad, estaban desorientados. El discípulo amado corre más deprisa y marca el camino. ¿Será porque el amor hace apresurar los pasos?

Entran y ven que el misterio del amor es más profundo que la muerte. Ven y creen que Jesús ha resucitado y da la vida. Pueden seguir partiendo el pan de su amor en la comunidad.

«Buscando mis amores

iré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras,

y pasaré los fuertes y fronteras».

(San Juan de la Cruz, Cántico B 3, 1)

Tu luz, Señor, llena de claridad el mundo.

Mi casa iluminada por tu luz es reflejo de tu presencia.

Busco tu luz, Señor, busco tu amor cada día.

Jueves, 28 de diciembre LOS SANTOS INOCENTES

  • Abrimos nuestro corazón a Dios. Agradecemos la vida que nos regala en cada amanecer. Abrimos los oídos a los gritos de dolor de tantos seres humanos que, desde distintos puntos del universo, siguen clamando justicia, paz y libertad. Abrimos la vida al Evangelio de Jesús.

«No te dejes robar la alegría de la Navidad, ya que muchas veces desilusionados con la realidad, con la Iglesia, o incluso de nosotros mismos, sentimos la tentación de apegarnos a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera de los corazones» (Papa Francisco)

Evangelio de san Mateo 2, 13-14.

«Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo»».

La Palabra se hace peregrina por los caminos oscuros y difíciles de la vida. La tiniebla del poder, que aplasta a los inocentes de este mundo, no puede apagar su luz. Siempre alumbra senderos de fraternidad entre los pueblos.

La Navidad viene también acompañada del llanto. Los evangelistas nos anuncian el nacimiento del Hijo de Dios envuelto en una tragedia de dolor. Contemplar el pesebre es también aprender a escuchar lo que acontece a nuestro alrededor y tener un corazón sensible y abierto al dolor del prójimo, especialmente cuando se trata de niños.

Hoy día, la humanidad sigue llorando porque no encuentra caminos de paz. Muchos niños inocentes son víctimas de la guerra, de la violencia, del abuso de poder. Preséntaselos al Señor y pide la paz en el corazón de cada hombre y de cada mujer.

«La estrella de Belén es todavía hoy una estrella en la noche oscura. Frente al Niño recostado en el pesebre se dividen los espíritus. Él es el Rey de los Reyes y Señor sobre la vida y la muerte. Él pronuncia su ‘sígueme’ y el que no está con Él está contra Él. Él nos lo dice también a nosotros y nos coloca frente a la decisión entre la luz y las tinieblas» (Santa Benedicta Teresa de la Cruz, Edith Stein, Los caminos del silencio interior)

Ayúdame a mirar de frente el sufrimiento de tantos inocentes.

Que mis oídos escuchen su grito y mi corazón acoja su dolor.

Tu ternura en mis manos puede aliviar sus heridas.

Viernes, 29 de diciembre

  • Comienza el día bendiciendo a Dios, bendiciendo tu vida, bendiciendo a tu familia, bendiciendo a la humanidad.
  • Acércate a la familia de Jesús para redescubrir la vocación y la misión de tu familia, de toda familia. Hablar hoy de los valores de la familia puede llegar a ser signo de contradicción. Pero las crisis, superadas juntos, ponen a prueba y fortalecen el amor. Jesús acompaña a las familias en sus dificultades.

«La historia de una familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su dramática belleza. Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada no lleva a una relación con menor intensidad sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unión» (Papa Francisco, AL 232)

Evangelio de san Lucas 2, 33-35

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción ‘y a ti misma una espada te traspasará el alma’, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Jesús no es una palabra más entre tantas como se pueden guardar en el corazón. Jesús es la Palabra, es el Camino, es la Verdad, y es la Vida.

¿Cómo reaccionas cuando, por ser amigo de Jesús, tú también eres discutido y marginado? ¿Cuál es tu actitud cuando esto le sucede a la Iglesia?

«Juntos andemos, Señor. Por donde fuereis, tengo de ir. Por donde pasareis, tengo de pasar» (Santa Teresa de Jesús, Camino 26, 6)

 

«Sea siempre bendito, amén, que no parece aguarda más que a ser querido para querer» (Santa Teresa de Jesús, Fundaciones 3, 17)

 

«Todo ha de venir de su mano. Sea bendito por siempre jamás» (Santa Teresa de Jesús, Fundaciones 5, 17)

Envíame tu Espíritu, para que no te abandone en la dificultad.

Con él espero confiado en la fuerza de tu amor.

Sábado, 30 de diciembre

  • Estamos finalizando el año y la Palabra de Dios nos invita a la alabanza. La vida vale la pena vivirla con esperanza porque el Señor es fiel y siempre mantiene su promesa.
  • Dios sigue manifestándose a la gente sencilla. Nos acercamos a ella para descubrirle. Ana, una pobre de Yahvé, una anawin, habla del niño, habla de la salvación, habla del plan de Dios.
  • Simeón, el anciano guiado por el Espíritu, espera contra toda esperanza. Su canto es el canto del hombre creyente que, al final de sus días, es capaz de afirmar: Es cierto, la esperanza en Dios nunca decepciona. Los más pobres siguen confiando y hablando de Dios, hoy.

«Lo que despertó el canto en Simeón y Ana no fue ciertamente mirarse a sí mismos, analizar y remirar su situación personal. No fue el quedarse encerrados por miedo a que les sucediese algo malo. Lo que despertó el canto fue la esperanza, esa esperanza que los sostenía en la ancianidad. Esa esperanza se vio recompensada en el encuentro con Jesús» (Papa Francisco)

Evangelio de san Lucas 2, 36-38

«En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén».

  • Una palabra de gratitud a Dios y de anuncio salvador sale de los labios de una mujer anciana, que ha confiado día tras día en la Promesa de Dios a su Pueblo.
  • Únete a Ana y sé también tú, testigo de Dios, una de esas personas con las que Dios cuenta para manifestarse. Dios se esconde en los testigos, en el lenguaje de los sencillos.

«No puedo apoyarme en nada, en ninguna de mis obras, para tener confianza. Por ejemplo, me habría gustado poder decirme a mí misma: he cumplido con todos mis oficios de difuntos. Pero esta pobreza fue para mí una verdadera luz, una verdadera gracia… ¡Se siente una paz tan grande al saberse uno tan absolutamente pobre y al no contar más que con Dios!». (Santa Teresita del Niño de Jesús, Últimas conversaciones)

Ayúdame a aceptar mi pobreza, Señor.

Que tu luz alumbre la oscuridad de nuestro mundo y encienda la llama del amor en mi corazón y en el de mis hermanos.

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