Motivación

En el último día del año, Señor, nos ponemos en tu presencia para orar el año que termina, un año muy convulso y desconcertante. Un año en el que nos hemos sentido desprotegidos, frágiles, vulnerables, con mucho miedo. A todos nos ha sorprendido que algo tan pequeño e invisible haya marcado tanto el año que termina. Una nueva variante de un microorganismo ha infectado a 80 millones de personas, ha matado a más de 1.700.000 y ha alterado la vida personal, física, social, psicológica, política y económica de todos los seres humanos que pueblan la Tierra. La covid lo ha condicionado todo y sigue influyéndolo todo.

Momento de silencio

Confiamos a Dios las situaciones de inquietud que atraviesa la humanidad.

  • Aquellas situaciones personales, familiares, mundiales, que consideras difíciles, porque piensas que no tienen salida.
  • Todo lo que te golpea y parecen tener la última y más poderosa palabra, sobre todo, la vulnerabilidad, el miedo, la enfermedad, la pérdida de seres queridos, la violencia, la injusticia, la corrupción.
  • Todo lo que te hace tambalear y perder el rumbo.
  • Más que oración, lo que te brota de dentro es la impotencia, el desasosiego, la rabia, las preguntas. ¿Cómo será nuestra forma de vivir de aquí en adelante? ¿Quién nos enseñará el camino a seguir?

Oración confiada 

Ponemos en manos de Dios todo lo que llevamos en el corazón

Señor, Jesús, al terminar este año,
ponemos en tus manos todo lo que nos ha sucedido,
todo lo que hemos vivido a lo largo de los 365 días.

Hemos sufrido y gozado.
La incertidumbre y el desasosiego
han rodeado muchos de nuestros días.
La incomprensión por lo sucedido en la pandemia,
ha oscurecido nuestro corazón
y lo ha hecho temblar de miedo.
La pérdida de seres queridos nos ha entristecido.

Hemos descubierto muchos gestos de ternura,
de compasión, de ayuda,
de servicio gratuito en mucha gente,
que ni siquiera contaba entre los importantes de la sociedad.

Señor, estamos ante ti,
porque solo ante ti, tiene sentido todo lo sucedido,
y al final, solo quedas tú y tu abrazo de misericordia.
Tú eres quien alumbra nuestro caminar.
En ti confiamos.
Todo lo dejamos en tus manos de Padre bueno.

Momento de silencio

Confiamos a Dios las  situaciones personales que hemos vivido durante este año.

Oración agradecida

Te damos gracias, Señor,
por todo lo que hemos recibido a lo largo de este año que termina:
las alegrías y las penas, los triunfos y los fracasos, el bien que hemos hecho y el mal que no hemos sabido evitar.

Te damos gracias por la covid, porque pase, lo que pase, nuestra vida está en tus manos y todo sucede para bien de los que tú amas, aunque nuestra mente no lo comprenda.

Tú siempre estás con nosotros alumbrando el camino y regalándonos la paz del corazón.

Te damos gracias por los miles de profesionales esenciales que aseguraron la supervivencia colectiva y los millones de personas que se mantuvieron en confinamiento para no propagar la infección. Por tantas y tantas personas que arriesgaron su vida para mantener los servicios básicos de toda la humanidad.
Te damos gracias porque has dotado al ser humano de inteligencia y sabiduría para investigar y afrontar situaciones límites de la humanidad y gracias a esos profesionales, justo cuando se cumple un año de la presencia del virus ya tenemos la vacuna.

Queremos mirar el mundo con esperanza, porque la última palabra de todo no la tiene  la covid, ni  la muerte, ni el odio, ni la violencia sino el amor, la paz, la fraternidad y la vida.

Tu amor hace nuevas todas las cosas.
Tu luz alumbra nuestras oscuridades.
Tu presencia entre nosotros cambia el destino
y el sentido de nuestra existencia.
La primera y última palabra es el amor, es la vida,
eres Tú, Dios mío.

Momento de silencio

Agradecemos a Dios todo lo vivido durante este año.

Oración de petición

Con el orante del Salmo 85 te pedimos:

Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad.
Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti.
Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

 Momento de silencio 

Oración de abandono: ¡Hágase en mí!

Queremos emprender la aventura
del Año Nuevo, contigo.
Te presentamos todas las situaciones
sean agradables o dolorosas,
que la vida nos regale.
Queremos acogerlas contigo, vivirlas contigo.
Te ofrecemos todo lo que somos y tenemos.
Ponemos ante ti a todas las personas
que llevamos en el corazón.
Que ningún rostro se quede sin la luz de tu mirada.
Líbranos del mal en el nuevo año
y regálanos la luz de la fe y de la esperanza
para vivir con alegría y gratitud lo que nos suceda.
Confiamos en la protección de María, nuestra madre
y de san José, nuestro guía de camino.
Santa María y san José, acompañad nuestro caminar. Amén.

El camino nuevo para el año nuevo 2021

El Papa Francisco nos propone: La cultura del cuidado como camino de paz

“El año 2020 se caracterizó por la gran crisis sanitaria de COVID-19, que se ha convertido en un fenómeno multisectorial y mundial, que agrava las crisis fuertemente interrelacionadas, como la climática, alimentaria, económica y migratoria, y causa grandes sufrimientos y penurias.

Pienso en primer lugar en los que han perdido a un familiar o un ser querido, pero también en los que se han quedado sin trabajo. Recuerdo especialmente a los médicos, enfermeros, farmacéuticos, investigadores, voluntarios, capellanes y personal de los hospitales y centros de salud, que se han esforzado y siguen haciéndolo, con gran dedicación y sacrificio, hasta el punto de que algunos de ellos han fallecido procurando estar cerca de los enfermos, aliviar su sufrimiento o salvar sus vidas. Al rendir homenaje a estas personas, renuevo mi llamamiento a los responsables políticos y al sector privado para que adopten las medidas adecuadas a fin de garantizar el acceso a las vacunas contra el COVID-19 y a las tecnologías esenciales necesarias para prestar asistencia a los enfermos y a los más pobres y frágiles.

Es doloroso constatar que, lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando un nuevo impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción.

Estos y otros eventos, que han marcado el camino de la humanidad en el último año, nos enseñan la importancia de hacernos cargo los unos de los otros y también de la creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad. Por eso he elegido como tema de este mensaje: La cultura del cuidado como camino de paz. Cultura del cuidado para erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación, que suele prevalecer hoy en día.

  1. En el umbral del Año Nuevo
  2. Dios Creador, origen de la vocación humana al cuidado
  3. Dios Creador, modelo del cuidado
  4. El cuidado en el ministerio de Jesús
  5. La cultura del cuidado en la vida de los seguidores de Jesús
  6. Los principios de la doctrina social de la Iglesia como fundamento de la cultura del cuidado
  7. La brújula para un rumbo común
  8. Para educar a la cultura del cuidado
  9. No hay paz sin la cultura del cuidado

En este tiempo, en el que la barca de la humanidad, sacudida por la tempestad de la crisis, avanza con dificultad en busca de un horizonte más tranquilo y sereno, el timón de la dignidad de la persona humana y la “brújula” de los principios sociales fundamentales pueden permitirnos navegar con un rumbo seguro y común. Como cristianos, fijemos nuestra mirada en la Virgen María, Estrella del Mar y Madre de la Esperanza. Trabajemos todos juntos para avanzar hacia un nuevo horizonte de amor y paz, de fraternidad y solidaridad, de apoyo mutuo y acogida. No cedamos a la tentación de desinteresarnos de los demás, especialmente de los más débiles; no nos acostumbremos a desviar la mirada, sino comprometámonos cada día concretamente para «formar una comunidad compuesta de hermanos que se acogen recíprocamente y se preocupan los unos de los otros».

Vaticano, 8 de diciembre de 2020

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA  54 JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ  1 DE ENERO DE 2021

DOC. PDF. ORACIÓN PARA TERMINAR EL AÑO 2020

CIPE.