Lunes, 2 de abril

«Alegraos» (Mt 28,9)

La alegría es la señal de Jesús resucitado. La alegría es la señal de todas las comunidades de Jesús. Donde hay alegría ahí está Jesús. Alégrate. Tu alegría puede ser el sendero que lleve a muchos a encontrar a Jesús.

Tú alegras mi corazón. Canto y toco para ti, Jesús resucitado.

Martes, 3 de abril

«He visto al Señor» (Jn 20,18)

Una mujer, levantada en su dignidad por el amor de Jesús, responde a ese amor buscando a su Amado. Una mujer se convierte en mediadora de encuentro con Jesús para otros. Una mujer habla abriendo caminos nuevos de libertad.

En cada amanecer levanto mi alma a Ti, mi Señor. Todo lo espero de tu Misericordia.

Miércoles, 4 de abril

«Ellos contaron cómo lo habían reconocido al partir el pan» (Lc 24,35)

Del desencanto pasaron al agradecimiento, de la desilusión a la esperanza. Todo fue fruto del encuentro con Jesús. ¿Te nacen deseos de contar a Jesús?

Jesús, por tu cercanía y tu palabra, por tu pan partido y repartido, me ha nacido una historia que cuento a todos.

Jueves, 5 de abril

«Vosotros sois testigos de esto» (Lc 24,48)

Hay personas que son testigos de paz y humildad, de bondad y perdón, de solidaridad y lucha por la justicia. ¿Será en la casa de estos pobres donde se esconde Jesús? Vete hoy con los ojos abiertos. Si encuentras a alguien que se parece a Jesús, detente un rato y conversa con él.

Si te escondes en mi vida, Señor, ¿por qué te busco fuera de ella?

Viernes, 6 de abril

«Es el Señor» (Jn 21,8)

Jesús siempre llega de forma gratuita e inesperada. No es uno más que llega. Su acento es único, las señales de su amor están a la vista. El asombro deja paso a la alegría. Acoge hoy a las personas que vengan a ti y al final del día celebra en la oración tantas visitas inesperadas de Jesús.

Con mi candil encendido te espero para llamarte «mi Señor» cuando llegues.

Sábado, 7 de abril

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio» (Mc 16,15)

Los dones son para la tarea. El amor sembrado por Jesús en los suyos termina en envío misionero. La luz no se puede ocultar. Es hora de fecundar secretamente la historia haciendo lo que hacía Jesús. Comunica hoy con alguien lo que sabes y vives de Jesús. No te lo guardes.

Te alabo y te bendigo, Jesús, por tu confianza en mí. Dame tu fuerza, dame tu Espíritu.

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado