Lunes, 7 de mayo

«El Espíritu de la verdad» (Jn 15,26)

Jesús deja el Espíritu de la verdad, como un perfume que guía a la verdad completa. El Espíritu, presente en la comunidad, asegura que el mensaje y la actuación de Jesús son la verdad que da luz al mundo. Hoy no entres en el juego de la mentira. Di la verdad y se limpiará el ambiente. Aprecia a los que dicen la verdad; favorece lo que tenga que ver con la verdad.

Ven, Espíritu Santo. Que la mentira del mundo no me alcance. Guíame a la verdad completa.

Martes, 8 de mayo

«Os conviene que yo me vaya» (Jn 16,7)

Cuando Jesús se va y parece que ya no puede darles nada, les da el regalo mejor: el Espíritu Defensor. El Espíritu, que le va a acompañar en el camino de la alegría, de la experiencia de Dios en lo más profundo de sí mismos. El va a transformar su miedo en valiente testimonio.

Orar es acoger el don del Espíritu y aprender a caminar con su luz y verdad.

Miércoles, 9 de mayo

«El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena» (Jn 16,13)

El Espíritu nos acerca a la verdad de Jesús, centro y meta del universo; nos empuja a recorrer terrenos inexplorados de la verdad de Jesús. En cada época nos sorprende con nuevos aspectos de su Evangelio. Colócate cada mañana en la gracia. Tu verdad más honda es que eres hijo/a y hermano/a de todos. Al anochecer dedica unos momentos a recrear tu mayor regalo.

Te bendigo y te alabo, Padre, por haber puesto tu Espíritu en la persona humana.

Jueves, 10 de mayo

«Vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Jn 16,20)

Jesús no oculta a sus amigos que llorarán y se lamentarán. En contraste con el mundo, cuya alegría refleja la satisfacción por su aparente victoria. Pero inmediatamente les anuncia la alegría. El será su alegría, y en la alegría encontrarán la fortaleza. Canta a menudo, porque cantar es propio de los que aman.

En la mañana hazme escuchar tu gracia, que tu gozo sea hoy mi fortaleza.

Viernes, 11 de mayo

«Nadie os quitará vuestra alegría» (Jn 16,22)

Compara Jesús su muerte y resurrección a los dolores de parto de una mujer y al gozo de ésta cuando tiene a su criatura entre los brazos. Cuando los discípulos vean el triunfo de Jesús y su presencia en medio, su alegría será permanente. Vive con alegría. La alegría es la mejor respuesta que puedes dar a Dios, la mejor fragancia que puedes ofrecer a los demás, el mejor abrazo que te puedes dar.

Señor, cada día me miras a los ojos para ver si estoy alegre. Señor, cada día vienen a mí los tristes, ayúdame a darles tu alegría.

Sábado, 12 de mayo

«Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará» (Jn 16,23)

Jesús hace ante los discípulos una declaración solemne: Tienen pleno acceso al Padre, cuya paternidad y maternidad los abraza. Podemos ir al Padre en unión con Jesús. No es Jesús un mediador que distancie del Padre, al contrario nos lleva siempre hasta él. Subraya la eficacia de la petición, siempre que estemos unidos a su obra, a su tarea por el reino.

«Fíe de la bondad de Dios, que es mayor que todos los males que podemos hacer… Miren lo que ha hecho conmigo, que primero me cansé de ofenderle, que Su Majestad dejó de perdonarme. Nunca se cansa de dar ni se pueden agotar sus misericordias. No nos cansemos nosotros de recibir» (Sta Teresa, Vida 19,15).

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado