Lunes, 10 de mayo

Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí” (Jn 15, 26)    

Jesús deja el Espíritu de la verdad, como un perfume que guía a la verdad completa. El Espíritu, presente en la comunidad, asegura que el mensaje y la actuación de Jesús son la verdad que da luz al mundo. Hoy no entres en el juego de la mentira. Di la verdad y se limpiará el ambiente. Aprecia a los que dicen la verdad; favorece lo que tenga que ver con la verdad.

Ven, Espíritu Santo. Ayúdame a decir siempre la verdad, a andar en verdad. Que mi cobardía no me haga mentir. Sé tú valiente en mí.

Martes, 11 de mayo

“Os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito” (Jn 16, 7).  

Cuando Jesús se va y parece que ya no puede darles nada, les da el regalo mejor: el Espíritu Defensor. El Espíritu, que le va a acompañar en el camino de la alegría, de la experiencia de Dios en lo más profundo de sí mismos. El va a transformar su miedo en valiente testimonio.

Espíritu de amor, hazme consciente de que estás en mi más profundo centro y desde ahí guías mis pasos vacilantes.

Miércoles, 12 de mayo

“El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir” (Jn 16, 13-14).   

El Espíritu nos acerca a la verdad de Jesús, centro y meta del universo; nos empuja a recorrer terrenos inexplorados de la verdad de Jesús. En cada época nos sorprende con nuevos aspectos de su Evangelio. Colócate cada mañana en la gracia. Tu verdad más honda es que eres hijo/a y hermano/a de todos. Al anochecer dedica unos momentos a recrear tu mayor regalo.

Gracias, Padre, por el don del Espíritu en cada corazón humano. Que él nos guíe a la vida eterna.

Jueves, 13 de mayo

 «Vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Jn 16, 20).  

Jesús no oculta a sus amigos que llorarán y se lamentarán. En contraste con el mundo, cuya alegría refleja la satisfacción por su aparente victoria. Pero inmediatamente les anuncia la alegría. El será su alegría, y en la alegría encontrarán la fortaleza. Canta a menudo, porque cantar es propio de los que aman.          

En la mañana regálame tu gracia. Que tu gozo sea hoy mi fortaleza y mi alegría salpique a mis hermanos.

Viernes, 14 de mayo

SAN MATÍAS, apóstol.

“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor” (Jn 15, 9).

Jesús nos pide que permanezcamos en el amor, comprometidos con los que están en las orillas, entregando la vida por ellos, sobreponiéndonos al cansancio y agarrándonos con fuerza a la esperanza. Cuando el amor se extiende por el mundo, se alegra el corazón del Padre.

Ven, Espíritu Santo, afianza mis pies en el camino de Jesús. Que mi vida sea un testimonio de fe y de esperanza.

Sábado, 15 de mayo  

 «Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará… Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre» (Jn 16, 23.28).

Porque Jesús ha abierto el camino para el encuentro con el Padre, este ya no es tierra desconocida, ni su recuerdo se oscurece en la memoria. Sus palabras despiertan y fortalecen la confianza en la oración de petición al Padre. Al decir Jesús que el Padre es amigo sorprendente de la vida, los pobres se acercan a él con confianza y le piden. ¿Y quién no se siente pobre ante Dios?

Padre, ¡gracias por tanto! Ayúdame a compartir cuanto tengo y soy; tú sabes que nada me pertenece.

Documentación: EVANGELIO EN LA SEXTA SEMANA DE PASCUA

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado